Monterrey

Rosa Nelly Trevinyo: ¿Empatía Intergeneracional?

El principal reto de la empresa familiar ya no es la sucesión, sino la convivencia generacional

Se dice que el mayor reto que enfrentan las empresas familiares es la sucesión. No obstante, en una época donde los avances tecnológicos en la salud nos permiten vivir más y mejor, el principal reto de la empresa familiar ya no es la sucesión, sino la convivencia generacional.

Hoy, múltiples generaciones comparten espacio en el ámbito profesional y toman decisiones juntas. Bisabuelos de 81 años, abuelos de 63, hijos de 42 y nietos de 20 colaboran, lideran o gobiernan juntos su negocio familiar. En estas circunstancias, ponerse de acuerdo cuesta… Y por ello, promover y desarrollar la empatía intergeneracional se vuelve indispensable.

La empatía tiene tres niveles. El nivel más básico es el cognitivo, que nos permite ponernos en el lugar del otro y comprender su lógica (pensamiento). Le sigue el nivel emocional que es la capacidad de entender y compartir los sentimientos del otro (afecto). En el nivel más alto encontramos la preocupación empática, que entraña no sólo entender lo que piensa y siente la otra persona, sino también preocuparse por hacer algo para mejorar su situación (acción).

Compartir actividades y decisiones empresariales con socios y familiares de diferentes edades y visiones es complejo, y en ocasiones, causa conflicto. Por ello, y para lograr la continuidad de la empresa familiar, la empatía intergeneracional debe darse en los tres niveles.

La empatía intergeneracional integral (pensamiento, afecto y acción) nos ayudará a entender mejor a nuestros socios, a controlar nuestros impulsos y a resolver los problemas familiares-empresariales de forma pacífica. Consecuentemente, trabajar en desarrollarla es una obligación y una responsabilidad de todos y cada uno de los dueños.

¿Qué se requiere para potenciarla?

1) Conciencia Emocional

Se refiere a saber distinguir nuestras emociones y las de los demás, a etiquetarlas, buscar sus causas y expresarlas de manera asertiva. Para poder comprender nuestro comportamiento y el de nuestros socios-familiares, es necesario reconocer que los mismos hechos nos afectan de forma diferente. Nuestras reacciones estarán en función de la edad, género, fase de vida, rol empresarial, miedos, visión de futuro, etc.

2) Comunicación, Entendimiento y Respeto

La comunicación asertiva, la escucha activa y el respeto a la dignidad humana son precisos para poder entender, formar y ayudar al otro. La diversidad en la familia y en la empresa es cada vez mayor; la inclusión y la comprensión son necesarias para enriquecernos y construir juntos. Lo queramos o no, existe una interdependencia innata entre las diferentes generaciones que conviven en el negocio familiar; y es que, al final, éstas se complementan.

3) Auto-Control y Paciencia

El control de nuestras emociones y la paciencia son fundamentales para poder comprender no sólo nuestros procesos cognitivos y emocionales, sino también los de aquellos que nos rodean. Sin tranquilidad, la capacidad de escuchar se reduce. Mantener nuestras emociones a raya nos ayudará a pensar con claridad, a interpretar nuestros sentimientos, a conservar la perspectiva y a lidiar mejor con situaciones conflictivas.

4) Inspiración y Acción

Tener un propósito claro, como por ejemplo la trascendencia del legado familiar (inspiración), nos ayudará a convivir de forma productiva, a impulsar nuestra empatía intergeneracional y a trabajar arduamente para conseguir nuestro objetivo. Poseer un set de valores familiares compartidos, que incluyan la gratitud y el reconocimiento a la excelencia, laboriosidad, iniciativa, sencillez y austeridad, facilitará esta labor.

5) Convertirse en un Buen Lector

La investigación ha demostrado que las personas que leen son más empáticas. La razón es simple: están habituadas a ponerse en los zapatos del otro. Tip: Una forma de promover la empatía intergeneracional en la familia empresaria y en la empresa familiar es creando un círculo de lectura. Basta con que le dediquemos 30 minutos por semana. Esta interacción ayudará a fomentar la unión, el criterio y el sano debate; a conocernos y convivir mejor.

En breve: La propiedad responsable implica entender los pros y contras de la actual convivencia generacional y trabajar arduamente para lograr la pasión por la unidad. Para ello, desarrollar la empatía intergeneracional integral es indispensable. Y es que, sin ella, lograr la continuidad del negocio familiar será difícil, conflictivo y agotador.

SOBRE LA AUTORA:

Socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

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