Dicen que lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. Y en el caso de la empresa familiar, no hay duda. Y es que, la falta de apego es contagiosa y termina contaminando a los dueñ@s, convirtiéndolos en lo que yo llamo “fake owners”.
Los dueños pueden clasificarse en buenos, regulares, malos y “fake”. Los buenos se preparan constantemente y suelen ser relativamente escasos; los regulares, hacen lo que pueden y abundan; los malos que inusitadamente resultan buenos empresarios, son raros. Sin embargo, la categoría más nueva y que lamentablemente estamos observando con regularidad es la de los dueños “fake”.
Los “fake owners” son aquellos que pretenden ser dueños, pero que no muestran apego a la marca familiar ni a la misión de su negocio. Son el tipo de socios que ven a su empresa como una plataforma que los puede catapultar (y a la que hay que ordeñar) y no como la ocasión para construir un legado. Y es que, aunque legalmente son accionistas, resulta que su interés está más “en cuánto voy a ganar y en cuánto vale mi acción”, que en la propia operación, gobierno y futuro de la compañía.
¿Cómo detectarlos? A continuación, te comparto cinco constantes que los caracterizan:
1. La Falta de Reflexión y la Urgencia.
En la mente de los “fake owners”, las cosas deben hacerse pronto y dar resultados rápidos, porque si no, “dejamos de ganar”. La pregunta real es: ¿Quiénes ganamos? Y ¿Qué ganamos? Porque cuando el que gana es uno, y cuando lo que se gana es “para uno”, no hay sentido de asociación ni de empresa. La falta de reflexión y la urgencia frenan el aprendizaje, la cooperación y la trascendencia. Las decisiones aceleradas que dejan dinero en el corto plazo, podrían comprometer el futuro del negocio.
2. Un Bajo Umbral de Tolerancia.
Un bajo umbral de tolerancia implica cerrazón, ignorancia y arrogancia. Cuando evitamos la incomodidad de la discusión, cuando callamos o interrumpimos a los demás porque no piensan como “yo”, y cuando no somos capaces de ver otros ángulos y/o de aceptar realidades opuestas, ¡tenemos un problema, Houston!... O mejor dicho, una gran vulnerabilidad para la empresa. La diversidad de pensamiento es clave.
3. Un Ego Inflado y un Alter-Ego Individualista.
Cuando existe una estructura empresarial fuerte, con múltiples socios, órganos de gobierno y staff, sentir que sin nosotros el negocio no avanza y que hemos contribuido más que los demás a su desarrollo no es ingenuidad, es soberbia. Y es que, sin el dinero de los demás, no hubiéramos podido “jugar”. Además, ¿acaso no se nos ha pagado cada hora invertida? Hay que reconocer nuestro valor, pero también, el de los demás. La soberbia, el egoísmo y el individualismo han acabado con muchos imperios.
4. Una Marca Vacía.
Obre o la marca no significa nada; cuando nos da lo mismo que el negocio se llame X, Y o Z, “lo importante es que me dé liquidez y pronto”, la falta de lealtad hacia la empresa familiar se torna evidente. ¿Cómo podemos estar tan poco conectados y comprometidos con nuestra propia marca; con nuestro propio apellido?
5. La Monopolización del Conocimiento.
Un “fake owner” limita a los demás y sólo se interesa por crecer su área de trabajo. Cuando no compartimos lo que sabemos, cuando escondemos la información y la manipulamos a nuestra conveniencia, cuando en vez de cooperar, divido, las cosas se tornan complejas. La desinformación, las dobles estructuras y el re-trabajo nos hacen perder tiempo, dinero, esfuerzo y conexión afectiva. ¿Acaso no está en el mejor interés de los dueños generar sinergias y hacer que su negocio conjunto crezca?
Hay fake news, influencers fake, fake files… ¿Su intención? Confundir, perturbar o incluso, dañar. Así que, ¡cuidado con los fake owners! O aprenden a ser buenos socios, o tarde o temprano, destruirán el negocio.
Así... ¿O más claro?
La autora es Socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.
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