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Impulso económico de inversiones en Coahuila: Salomón Issa Tafich destaca llegada de capital

Ante las inversiones en Coahuila, el reto es transformarlas en desarrollo productivo sostenido y empleo formal de calidad.

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El fenómeno del nearshoring ha redirigido inversiones hacia regiones con capacidad manufacturera.

El reciente anuncio de inversiones en Coahuila marca el inicio de una etapa que trasciende la llegada temporal de capital.

Para el empresario Salomón Issa Tafich, el verdadero reto no es el monto invertido, sino la capacidad de transformarlo en desarrollo productivo sostenido, en empleo formal de calidad y en el fortalecimiento de las cadenas de valor locales, con impacto directo en la Comarca Lagunera y en todo el estado.

De acuerdo con cifras oficiales de fortalecimiento económico 2025-2026, Coahuila prevé una inversión de cerca de 45 mil millones de pesos en infraestructura y desarrollo de productos, junto con la creación de alrededor de seis mil nuevos empleos vinculados a proyectos que inician operaciones este 2026. Estos datos refuerzan el posicionamiento de la entidad como uno de los principales polos industriales del norte del país.

El fenómeno del nearshoring ha redirigido inversiones hacia regiones con capacidad manufacturera, buena conectividad logística y proximidad al mercado estadounidense. Coahuila se mantiene entre los principales receptores de Inversión Extranjera Directa en la franja norte, impulsada por sectores como el automotriz, metalmecánico, electrodomésticos, logística y manufactura avanzada.

Para Salomón Issa Tafich, este contexto exige una reflexión más profunda: “No se trata solo de atraer capital, sino de preguntarnos qué tipo de inversión queremos y qué legado productivo dejamos en el territorio. Si no hay encadenamientos locales, el impacto se diluye”.

El entorno laboral en Coahuila ofrece una base sólida para aprovechar este momento. Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social confirman que el estado mantiene una alta concentración de empleo formal en manufactura, con una masa crítica de trabajadores que facilita la integración de proveedores locales y el aumento del contenido regional en las cadenas industriales. “La fortaleza industrial existe; ahora hay que convertirla en una plataforma de valor agregado, innovación y proveeduría local”, subraya Issa Tafich.


Para el empresariado lagunero, el reto es pasar de una lógica de atracción de proyectos a una de consolidación productiva. La infraestructura logística, la capacitación técnica y el financiamiento para pequeñas y medianas empresas son factores clave para que el impacto económico sea duradero. “Las inversiones que llegan hoy deben convertirse en capacidades que permanecerán mañana. Ese es el verdadero indicador de éxito para la economía regional”, concluyó Salomón Issa Tafich.

El actual proceso de reconfiguración industrial de Norteamérica se presenta como una clara oportunidad para el Estado. Se requieren estrategias dirigidas, coordinación público-privada y una visión a largo plazo para aprovechar esta oportunidad y convertir el auge de las inversiones en desarrollo económico sostenible.

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