Asunción, Paraguay. – Para México y el resto de los países de América Latina y el Caribe, los minerales críticos se han convertido en uno de los insumos más estratégicos de la economía global, en un contexto marcado por la transición energética, la electrificación del transporte y la expansión de las tecnologías digitales reveló el informe ‘Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante’, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Esta transformación abre una ventana de oportunidad económica, ya que la región cuenta con abundantes reservas de estos minerales, lo que podría traducirse en mayores inversiones, crecimiento de las exportaciones y mayores ingresos fiscales.
Para las próximas décadas, por ejemplo, se estima que la demanda mundial de litio podría aumentar entre 470 y 800 por ciento hacia 2050, dependiendo de la velocidad con que se implementen las políticas climáticas y el desarrollo tecnológico en baterías y reciclaje de materiales.
Otro ejemplo son Chile y Perú, ya que concentran cerca del 40 por ciento de la producción mundial de cobre, mientras que el llamado ‘triángulo del litio’ (Argentina, Bolivia y Chile) alberga aproximadamente la mitad de los recursos globales de este mineral.
¿Qué minerales críticos produce México?
México produce o tiene potencial para desarrollar, al menos, 13 de los minerales críticos más cotizados en el mercado mundial, como el antimonio, barita, bismuto, cobre, fluorita, grafito, plomo, litio, manganeso, fosfato, plata, titanio y zinc.
El país debe aprovechar estas industrias para impulsar el crecimiento económico, ya que el mismo reporte prevé que la economía mexicana crecerá alrededor de 1.3 por ciento en 2026, un ritmo moderado y por debajo del promedio de 2.1 por ciento estimado para América Latina.
Según las previsiones del BID, en conjunto con Focus Economics, el crecimiento económico de México para 2026 se mantendría prácticamente sin cambios respecto a estimaciones previas, mientras que para 2027 se anticipa una expansión cercana al 1.9 por ciento.
El dinamismo de la actividad estaría impulsado principalmente por el consumo interno, favorecido por una política monetaria más flexible, el aumento del gasto social y el incremento sostenido del salario mínimo.
BID busca fortalecer su relación con la sociedad civil
El presidente del Grupo BID, Ilan Goldfajn, explicó durante la inauguración de las Reuniones Anuales del organismo que la institución se encuentra en un proceso de transformación institucional para renovar el plan de relacionamiento con la sociedad civil, el cual busca establecer mecanismos más estructurados y efectivos de colaboración.
“En el Grupo BID vemos a sus organizaciones como aliados clave. Ustedes forman parte de nuestros proyectos, de nuestras estrategias y de la manera en que operamos como institución”, afirmó.
Goldfajn señaló que la región ha cambiado en los últimos años, al igual que el propio banco, por lo que considera necesario replantear la manera en que el organismo trabaja con actores sociales.
Según el directivo, este proceso permitirá construir una relación más estructurada y con expectativas claras, lo que a su vez ayudará a mejorar la calidad de los proyectos financiados por la institución.







