El déficit comercial de México con China sigue siendo muy grande, pero no tan amplio como el de Estados Unidos con nuestro país.
Los datos más recientes del INEGI muestran que entre enero y agosto de 2026 las exportaciones de mercancías mexicanas al mercado chino sumaron 9 mil 934 millones de dólares y repuntaron 58.1 por ciento respecto al mismo periodo del año previo.
Por el contrario, las importaciones de México desde China ascendieron a 92 mil 655 millones de dólares y crecieron 8.7 por ciento comparado con los mismos ocho meses de 2025, pese a la aplicación de aranceles impuestos bajo el Programa de Protección para las Industrias Estratégicas de México.
De lo anterior se desprende que el déficit comercial de bienes de México con China ascendió a 82 mil 721 millones de dólares en el periodo reportado. Este desbalance representó un incremento de 8.7 por ciento anual.
El gigante asiático es nuestro segundo mayor socio comercial y también segundo mayor proveedor de importaciones después de Estados Unidos, lo que deja ver la dependencia de la industria mexicana de los insumos chinos.
En este espacio se publicó a media semana que, entre enero y agosto pasados, México importó desde Estados Unidos 263 mil 473 millones de dólares, monto 16.6 por ciento superior al del mismo periodo de 2025.
Las cifras de la Oficina del Censo, perteneciente al Departamento de Comercio estadounidense, muestran que, en sentido contrario, las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense sumaron 419 mil 344 millones de dólares y crecieron 18.3 por ciento anual.
El saldo del intercambio bilateral de bienes es un déficit comercial de Estados Unidos con México de 155 mil 871 millones de dólares para enero-agosto de 2026.
De regreso al comercio con la segunda economía mundial, las cifras oficiales permiten conocer que por cada dólar que México exportó a China, nuestro país compró más de 9 dólares de mercancías chinas.
Un año antes, esta relación fue de 13.5 dólares. ¿Qué pasó de 2025 a 2026?
Como parte del Paquete Económico para este año, el gobierno mexicano anunció la aplicación de ‘aranceles estratégicos’ a países con los que no existen acuerdos comerciales vigentes, siendo China el principal destinatario.
El Programa de Protección para las Industrias Estratégicas de México, basado en un incremento arancelario en mil 463 fracciones, está vigente desde diciembre pasado.
Sustentado en una iniciativa de reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, impuso aranceles promedio de 35 por ciento y máximos de hasta 50 por ciento a los países sin tratado comercial con México.
Así, por ejemplo, los vehículos provenientes de Asia, en particular de China, tenían un arancel de 20 por ciento y con la reforma, este gravamen llegó hasta 50 por ciento.
El mismo nivel de arancel aplicó para autopartes e industrias como la textil, vestido y siderúrgica, mientras que uno de 35 por ciento se estableció en electrodomésticos, aluminio, juguetes y motocicletas, entre otros sectores.
En su momento se argumentó que estos aranceles, que se elevaron hasta el tope permitido por la Organización Mundial de Comercio a productos extranjeros, cubren menos de 10 por ciento de las importaciones totales de México.
Con la aplicación de ‘aranceles estratégicos’ a países con los que no existen acuerdos comerciales vigentes, el mensaje fue que México se alineó con Estados Unidos en materia comercial.
Pero el gobierno estadounidense no determina con qué país México puede o no tener comercio de bienes.
En el ámbito comercial, uno de los principales objetivos de la administración Trump es evitar que México funcione como una plataforma de entrada a la región de Norteamérica de productos con alto contenido asiático, principalmente chino, aprovechando las ventajas arancelarias del T-MEC.
En buena medida, México está en el centro de la estrategia de Estados Unidos para contener la entrada de productos chinos a su mercado.
Esa es la razón por la que Washington está presionando para endurecer las reglas de origen del T-MEC para productos industriales y evitar que nuestro país sea utilizado como plataforma de triangulación comercial.
Sin embargo, se trata de un tema muy complejo que probablemente requerirá más tiempo de discusión, por lo que su resolución podría posponerse hasta 2027.
Mientras tanto, el déficit comercial de México con China genera tensión con Estados Unidos.