Al iniciar el tercer trimestre de 2026, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que sería equivalente a un proxy mensual del PIB, sorprendió al alza.
En julio y con cifras desestacionalizadas del INEGI, registró un repunte de 0.8 por ciento mensual, por arriba del incremento de 0.6 por ciento que anticipó el indicador oportuno publicado previamente y también de lo que preveía el consenso de analistas.
El sector primario o agropecuario se contrajo 1.1 por ciento mensual, siendo su tercera caída consecutiva; las actividades secundarias, que engloban minería, generación eléctrica, construcción y manufactura, avanzaron 0.5 por ciento, y las terciarias, relacionadas con el comercio y los servicios, crecieron 1.2 por ciento.
Comparado con julio de 2025, el IGAE registró un repunte de 3.3 por ciento anual, muy por arriba del 2.8 por ciento estimado con el indicador oportuno, además de ser su mayor crecimiento desde octubre de 2023.
A tasa anual, el sector primario cayó 0.6 por ciento respecto a julio de 2025, el secundario tuvo un incremento de 2.4 por ciento y el terciario aceleró a 4.0 por ciento, siendo su alza más significativa desde marzo de 2024.
El comercio y los servicios son el principal soporte del crecimiento.
Con cifras originales o sin ajuste estacional, el IGAE creció 3.4 por ciento respecto a julio de 2025, pero sólo lo hizo en 1.5 por ciento anual de manera acumulada entre enero y julio de 2026.
Después del brinco observado por la actividad económica en julio, ahora se tiene una mejor perspectiva de crecimiento para este año, si bien se anticipa una moderación en su ritmo de avance en el tercer trimestre desde el acelerón del PIB en los tres meses previos.
La tasa de crecimiento económico en 2026 podría situarse por arriba de la previsión del consenso de los analistas en la encuesta Citi del 22 de septiembre de 1.4 por ciento.
A pesar de la reactivación económica, como lo advierte el Banco de México, la brecha del producto se mantiene en terreno negativo.
Una brecha del producto negativa significa que la economía mexicana está por debajo de su potencial de crecimiento, que se estima en torno a 2 por ciento.
Además de lo anterior, el mercado laboral aún presenta condiciones de debilidad: por un lado, la tasa de desocupación muestra cierta tendencia al alza y, por otro, la ocupación en el sector informal sigue aumentando por arriba de la formal.
En agosto pasado, según la información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, la tasa de desocupación nacional ascendió a 3 por ciento, su nivel más alto desde agosto de 2024.
En igual mes, la población ocupada en la informalidad laboral cayó en 734 mil respecto a julio, cuando había aumentado en un millón 84 mil. Por su parte, la ocupación formal se incrementó en 672 mil, la cifra más alta desde diciembre de 2023.
Sin embargo, el balance de agosto fue la pérdida de casi 62 mil ocupaciones.
En el acumulado del periodo enero-agosto de 2026, el empleo total registró un incremento de 316 mil personas.
No obstante, la cifra es resultado de un aumento de 420 mil personas que tuvieron una ocupación informal, contra una caída en la población ocupada en la formalidad laboral de 104 mil personas.
En agosto, la tasa de subocupación, que es el porcentaje de población ocupada que declaró tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas de lo que su ocupación actual le demanda, se ubicó en 7 por ciento.
En esta condición están 4.3 millones de personas, 64 mil más respecto a igual mes de 2025, de acuerdo con los indicadores de ocupación y empleo.
La cifra anterior refleja una mayor necesidad de ampliar horas de trabajo para complementar ingresos.
La población disponible para trabajar, que se compone por las personas que no llevaron a cabo acciones para ocuparse, por lo que podrían participar en el mercado laboral, representó en agosto a casi 5 millones de personas, unas 577 mil menos que un año antes.
Si se sumaran los disponibles a los que están en desocupación abierta, se tendría una tasa de desempleo extendida de 10 por ciento, muy superior a la de desocupación nacional de 3 por ciento.
Los datos muestran un mercado laboral con capacidad de absorción de la fuerza de trabajo, pero con deterioro en la calidad del empleo.
Si bien hay indicios de una recuperación económica, el país aún enfrenta una serie de retos en materia laboral.