Contrapesos

Aún perciben señales de estancamiento económico

A pesar de este repunte en la actividad económica, su crecimiento en el tercer trimestre del año sería menor al observado en los tres meses previos.

Los indicadores oportunos de la actividad económica y datos observados en el comercio minorista del país dejan ver una dinámica más pausada de la economía mexicana a inicios del segundo semestre de 2026.

De entrada, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), publicado ayer por el INEGI, anticipa una reactivación de la economía mexicana, si bien es esencialmente magra y dista de ser una recuperación satisfactoria.

El IOAE, que permite contar con estimaciones de corto plazo, apunta a un crecimiento económico de 0.1 por ciento mensual en agosto, precedido de un repunte de 0.6 por ciento en julio sobre la base de cifras con ajuste estacional.

Estas variaciones se producirían después de una contracción de 0.4 por ciento en mayo y una de 0.1 por ciento en junio del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), con lo que se ligaron dos meses en territorio negativo.

Las actividades terciarias, relacionadas con el comercio y los servicios, también podrían tener un avance mensual de 0.1 por ciento en agosto, luego de un crecimiento de 0.6 por ciento en julio.

Las actividades secundarias, que engloban la construcción, manufactura, generación eléctrica y minería, tuvieron un incremento de 0.5 por ciento en julio, que se considera como dato observado, mientras que en agosto tendrían un alza de 0.2 por ciento.

A tasa anual, el IOAE sugiere un aumento de 2.5 por ciento de la actividad económica en agosto, antecedido de un repunte estimado de 2.8 por ciento en julio, que, de confirmarse, sería el mayor ritmo de actividad económica en México desde marzo de 2024.

En el comercio y los servicios, en julio se tendría un crecimiento de 2.9 por ciento anual, ritmo que se desaceleraría a 2.6 por ciento en agosto.

La industria, por su parte, en julio observó un incremento de 2.4 por ciento anual, mientras que en agosto tendría una expansión de 2.7 por ciento.

A pesar de este repunte en la actividad económica, su crecimiento en el tercer trimestre del año sería menor al observado en los tres meses previos.

En el mismo sentido, el comercio minorista en el país reflejó un comportamiento poco favorable del mercado interno al inicio del tercer trimestre.

De acuerdo con cifras desestacionalizadas del INEGI, en julio pasado las ventas minoristas bajaron 0.1 por ciento mensual, resultado que se presentó luego de una caída de 0.4 por ciento en junio.

A tasa anual, el gasto de los consumidores en empresas comerciales al por menor aumentó 2.0 por ciento en julio para hilvanar 19 meses al alza, pero creció a su menor ritmo desde abril de 2025.

En la más reciente Encuesta Citi de Expectativas, publicada ayer, el pronóstico de los analistas de mercados financieros para el crecimiento del PIB de México en 2026 aumentó a 1.4 por ciento desde 1.3 por ciento en la encuesta quincenal anterior.

De hecho, en las últimas dos encuestas ha habido una mejora en la proyección de crecimiento económico para este año desde 1.2 por ciento.

De acuerdo con Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México, la revisión al alza “en parte está reflejando el comportamiento de la economía en el segundo trimestre, que ha sido un poco resiliente, así como las revisiones al alza en el PIB de trimestres anteriores y los datos positivos observados en julio pasado en indicadores como la producción industrial, que mostró un sector construcción que parece estar rebotando en el margen”.

Aun así, “no creo que ya estemos fuera del estancamiento que hemos estado observando en lo que va del año, pero son signos positivos, sobre todo en el sector construcción, que vimos en el dato de julio de producción industrial”, me dijo el experto.

En línea con el consenso, Citi también estima un crecimiento de 1.4 por ciento, “esperando justamente que en el segundo semestre del año sí se expanda la economía, pero mucho más suave de lo que observamos en el segundo trimestre”.

“De qué va a depender”, preguntó Ruiz para luego responder: “por un lado, de que haya menor incertidumbre, si es que se tiene más claridad del T-MEC; y, por otro lado, de si hay más evidencia o no de la implementación del Plan de Infraestructura”.

Así que, por lo pronto, es mejor no echar las campanas al vuelo.

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