La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) inició operaciones el 17 de octubre de 2025 y una de sus primeras acciones fue priorizar la seguridad en el uso de los servicios de telecomunicaciones.
En ese sentido, emitió los Lineamientos para la Identificación de Líneas Telefónicas Móviles, que establecen que, a partir del 1 de julio de 2026, los números que no estén debidamente registrados ante las compañías telefónicas serán suspendidos, permitiendo únicamente llamadas a números de emergencia.
La medida, cuyo plazo parecía inamovible, tiene su origen en el problema persistente en México del uso de líneas móviles anónimas por parte de la delincuencia para cometer delitos como fraudes y extorsiones telefónicas.
El hecho es que, a menos de una semana de que concluyera el registro de líneas celulares impulsado por la CRT, sólo el 43.6 por ciento de las líneas activas había cumplido con la disposición obligatoria.
Al 24 de junio se habían registrado 63 millones de líneas telefónicas móviles –40.2 millones de prepago o recarga y 22.8 millones de pospago o plan– de 144.6 millones de líneas activas.
Esto supondría que más de 80 millones de líneas serían susceptibles de ser suspendidas a partir del 1 de julio y enfrentar restricciones operativas y de servicios, incluidos banca móvil, comercio electrónico y movilidad urbana, entre otras plataformas digitales.
La razón principal del lento avance es la desconfianza de los usuarios en el proceso de registro y en el manejo de la información personal que proporcionen a los operadores móviles.
El jueves, la CRT anunció una prórroga de seis meses para que las líneas de prepago hagan el registro, para lo cual tendrán una fecha límite asignada conforme al último dígito del número telefónico.
“Así, se establece un calendario para que, entre agosto y diciembre, cada usuario realice la vinculación de su línea ante su empresa telefónica”.
La CRT determinó que, una vez vencido el plazo que corresponde a cada dígito, “las compañías telefónicas suspenderán el servicio de aquellas líneas que no hayan sido vinculadas en las siguientes 72 horas, y sólo podrán realizar llamadas a números de emergencia, de atención ciudadana y a su compañía telefónica, así como recibir alertas en caso de sismo”.
Pero una vez que se vincule la línea, “la compañía telefónica restablecerá todos los servicios (llamadas, mensajes y datos móviles)”.
Se asume que el registro de las líneas de pospago será prácticamente automático.
Recientemente, el INEGI presentó los resultados de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025.
Respecto a la telefonía celular, se identificó que, en ese año, hubo 103.2 millones de personas usuarias de teléfono móvil, lo que representó 84.6 por ciento de la población de seis años y más.
En comparación con 2015, hubo un crecimiento de 26.8 millones de personas usuarias y significó una diferencia de 13.2 puntos porcentuales en la participación.
La ENDUTIH estimó que 84.5 por ciento de las mujeres y 84.8 por ciento de los hombres usaron teléfono celular.
Aunque el uso de teléfono celular fue mayor entre hombres que entre mujeres, la brecha de uso entre ambos se redujo de 3.3 puntos porcentuales en 2015 a 0.3 puntos en 2025.
De las personas usuarias de teléfono celular, 79.3 por ciento utilizó sólo un contrato de prepago, 15.7 por ciento optó por uno de pospago y 0.6 por ciento empleó ambos tipos de contrato.
En lo referente a conectividad móvil, 97 por ciento de los usuarios de telefonía celular dispone de un teléfono inteligente (smartphone).
De este grupo, 72.8 por ciento empleó ambos tipos de conexión (wifi y conexión móvil); 16.7 por ciento utilizó únicamente wifi, y 10.5 por ciento, sólo conexión móvil.
El hecho de que prácticamente ocho de cada diez líneas celulares corresponden a un esquema de prepago o recarga parece no limitar el acceso a redes sociales, contenidos y aplicaciones digitales en los teléfonos.
A nivel nacional, se estima que, en 2025, 90.6 por ciento de la población usuaria de teléfono inteligente utiliza aplicaciones de mensajería instantánea; 80.4 por ciento accedió a redes sociales, y 77.8 por ciento accedió a contenidos de audio y video.
De lo anterior se concluye que el teléfono inteligente sigue siendo el principal canal de acceso a la conectividad, clara muestra de una digitalización cada vez más móvil en el país.
Restringir o cancelar un servicio va francamente en contra de la conectividad digital.