Contrapesos

La interminable caída de la inversión

Para observar una recuperación sostenida y más robusta de la economía mexicana, se necesita reactivar la inversión

La inversión de capital en proyectos productivos sigue ausente, por no decir que borrada del mapa económico de México.

De acuerdo con los indicadores de la oferta y demanda global trimestral del INEGI, en el primer trimestre de 2026 y con cifras desestacionalizadas, la formación bruta de capital fijo, que mide el comportamiento de la inversión en activos fijos, se contrajo 1.9 por ciento respecto a los tres meses previos.

A tasa anual, comparado con el periodo enero-marzo de 2025, descendió 3.0 por ciento y acumuló seis trimestres consecutivos en territorio negativo, justo los que han transcurrido de esta administración.

Por tipo de componente, la inversión privada mostró una reducción de 4.5 por ciento contra el primer trimestre de 2025, pero la inversión pública sorprendió positivamente con un repunte de 6.7 por ciento, su primer avance después de cuatro trimestres con caídas de dos dígitos.

En el periodo enero-marzo de 2026, el 86 por ciento de la inversión en el país provino del sector privado y el 14 por ciento del sector público.

Uno de los aspectos más preocupantes es que el deterioro de la inversión, y particularmente de la economía en general, tiene su origen en el significativo debilitamiento de la inversión privada, situación que responde, en buena medida, a un entorno de elevada incertidumbre, advierte el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Entre los factores internos menciona un débil Estado de derecho y problemas de inseguridad pública, mientras que entre los factores externos ubica temas relacionados con el comercio exterior y la ratificación del T-MEC.

“Evidentemente esto es preocupante puesto que la inversión privada se traduce en un aumento del acervo de capital del país, que es fuente fundamental de la productividad laboral y, por ende, del empleo formal y mejor remunerado”, expone el organismo de análisis del sector empresarial.

Coincidente, un reporte de analistas de Banamex apunta que “la inversión privada continuó reflejando cautela ante un entorno de incertidumbre regulatoria y sobre el comercio exterior”.

De regreso a los indicadores de la oferta y demanda, otros datos que se desprenden de ahí confirman que, más que aportar al crecimiento de la economía mexicana, la inversión sigue restando en contribución al PIB.

En términos anuales y sobre la base de cifras originales, el PIB apenas avanzó 0.2 por ciento anual en el primer trimestre de 2026.

La formación bruta de capital fijo, que como se indicó arriba es la inversión total, se contrajo 3.5 por ciento anual en el primer trimestre del año, acumulando seis caídas consecutivas.

En consecuencia, la inversión restó 0.8 puntos porcentuales al ascenso del PIB de 0.2 por ciento en el periodo enero-marzo.

El principal motor económico fue el consumo privado, que aportó 1.5 puntos al PIB en el trimestre, mientras que el consumo del gobierno contribuyó con 0.4 puntos al crecimiento.

Ayer se informó que, en abril pasado, la actividad económica en México repuntó 1.2 por ciento mensual, siendo su mayor avance desde marzo de 2021, además de que ligó tres meses al alza.

A tasa anual, creció 2.2 por ciento contra abril de 2025, lo que representó su mejor desempeño en lo que va del año, conforme a cifras con ajuste estacional.

Aun así, en el equipo de estudios económicos y análisis de Grupo Financiero BX+ revisaron su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026 de 1.5 a 0.9 por ciento.

Si bien una parte del recorte es mecánica después de un “desastroso” primer trimestre en términos de actividad económica, “otra parte tiene que ver con que estamos esperando que permanezcan condiciones de incertidumbre, particularmente las asociadas a los cambios institucionales que han generado cuestionamientos sobre el Estado de derecho en el país y han frenado la inversión, y también por la política comercial de Estados Unidos”, me dijo Alejandro Saldaña, economista en jefe de BX+.

Advirtió que “mientras la incertidumbre esté vigente, difícilmente encontraremos una mejora en la confianza, la inversión, la generación de empleo y, en última instancia, el consumo privado”.

De manera que, para observar una recuperación sostenida y más robusta de la economía mexicana, se necesita reactivar la inversión.

COLUMNAS ANTERIORES

Tarjeta roja a México en el ‘mundial de competitividad’
‘Vuela bajo’ el turismo aéreo internacional

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.