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Tarjeta roja a México en el ‘mundial de competitividad’

México se situó en el lugar 62, con una caída de siete posiciones, en el Ranking Mundial de Competitividad, destaca Víctor Piz.

Según los indicadores trimestrales de la oferta y demanda de bienes y servicios publicados el jueves por el INEGI, el PIB de México apenas pudo crecer 0.2 por ciento anual en el primer trimestre de 2026, con cifras originales.

Durante el periodo se registró una contribución negativa al PIB de 0.8 puntos porcentuales de la formación bruta de capital fijo, que refleja el comportamiento de la inversión productiva.

El consumo privado contribuyó con 1.5 puntos porcentuales, mientras que el consumo de gobierno lo hizo con 0.4 puntos.

Las exportaciones de bienes y servicios aportaron 0.6 puntos porcentuales.

Por el lado de la oferta agregada, las importaciones totales restaron 6.9 puntos al crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2026.

La pérdida de dinamismo de la economía mexicana se explica principalmente por la debilidad de uno de los grandes componentes de la demanda interna, como lo es la inversión.

Las cifras del INEGI sugieren que el consumo privado se mantuvo como el principal motor del crecimiento económico al inicio del año y compensa parcialmente la debilidad de la inversión.

Con cifras originales, como se indicó arriba, el PIB apenas creció 0.2 por ciento, que claramente es insuficiente para aumentar la capacidad productiva del país.

Y si el crecimiento sigue siendo insuficiente es porque, entre otros factores, está reflejando la baja competitividad de la economía mexicana.

En ese sentido, México registró un fuerte descalabro en el ranking de competitividad global y, además de que cayó a un nivel sin precedentes, perdió terreno comparado con otras economías de características similares.

El Centro de Competitividad Mundial del IMD (Instituto para el Desarrollo Gerencial), escuela de negocios con sede en Suiza, publicó esta semana los resultados del Ranking Mundial de Competitividad.

En el anuario de competitividad mundial de 2026 se analizaron 70 economías y en el ranking de este año, Singapur, Hong Kong y Suiza ocuparon los tres primeros puestos.

El resto del top 10 quedó integrado por Taiwán, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Estados Unidos.

Lo que nos debe preocupar es que, en el reporte anual de la reconocida escuela de negocios suiza, México se situó en el lugar 62, lo que representó un retroceso de 7 posiciones desde el sitio 55 en que se ubicó el año anterior.

En las ediciones de 2022 a 2025, el país se había asentado en las posiciones 55 a 56 de este ranking. El desplome de 2026 tiene su origen en el deterioro en materia de gobernanza y la debilidad institucional.

De la región, el país mejor clasificado es Chile (43), seguido de Argentina (58), Colombia (59) y Perú (60). Luego sigue México y atrás están Brasil (65) y Venezuela (70), que sigue siendo el último del ranking.

El IMD analiza cuatro grandes dimensiones o áreas de competitividad: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura. En todas, el país se movió hacia atrás.

En 2026, México descendió 2 lugares en desempeño económico, del 39 al 41; cayó 5 puestos en eficiencia gubernamental, del 62 al 67, que ahora es el área de mayor rezago; perdió 3 peldaños en eficiencia empresarial, del 54 al 57, y también retrocedió 3 escalones en infraestructura, del 61 al 64.

De acuerdo con la escuela de negocios, “fortalecer la coordinación entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y la industria para mejorar la ejecución de las iniciativas estratégicas” es uno de los principales desafíos que enfrenta el país.

Además, es necesario “reforzar el entorno empresarial, el Estado de derecho y la seguridad jurídica para aumentar la confianza en la inversión”.

Complementariamente, México debe “promover una economía productiva a través de la innovación, la excelencia operativa, la medición del desempeño y mercados locales y nacionales sólidos”.

También tiene que “mejorar la alineación del desarrollo del talento con las capacidades técnicas y gerenciales que requiere la industria”, así como “fortalecer las cadenas de valor nacionales y la infraestructura clave en energía, logística y digitalización”.

Es paradójico que, pese a tener una economía grande y comercialmente integrada al mercado de Norteamérica, México sigue rezagándose en el ‘mundial de competitividad’ para el crecimiento frente a otros países económicamente comparables.

Si nos preguntamos por qué México no crece lo suficiente, parte de la respuesta está en su pérdida de competitividad económica.

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