En términos de perspectivas económicas, la buena y mejor noticia la sigue dando la previsión de un mayor crecimiento nacional este año y el próximo.
La expectativa proveniente de la encuesta que levanta cada mes el Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF entre ejecutivos de finanzas corrobora que los pronósticos de crecimiento para México en 2023 siguen revisándose al alza.
En la encuesta de octubre las perspectivas de crecimiento económico para este año se incrementaron a 3.2 por ciento desde 3.1 por ciento en septiembre.
Esto quiere decir que ya están alineadas a lo que anticipa el consenso de analistas de mercados y especialistas del sector privado encuestados tanto por Citibanamex como por el Banco de México.
Además, el 43 por ciento de los 40 analistas participantes en la encuesta del IMEF –todos economistas con amplia experiencia y reconocido prestigio– revisó al alza su previsión del PIB.
Ahora el estimado ‘más optimista’ es un crecimiento de 3.6 por ciento y el ‘más pesimista’ es uno de 2.8 por ciento.
Sin embargo, el 2023 “ya es historia vieja”, pues “todo mundo está empezando a enfocarse en el 2024 y ver qué es lo que viene para adelante”, dice a este reportero Mario Correa, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.
De acuerdo con la encuesta, la expectativa de crecimiento para la economía mexicana en 2024 se elevó de 1.9 a 2.1 por ciento, siendo el segundo mes consecutivo con mejoras.
En opinión de Correa, “ese 2.1 por ciento es regresar a lo que podría ser el potencial que ha demostrado tener el crecimiento de la economía mexicana”.
En ese sentido, el reto del país es aumentar el crecimiento potencial de nuestra economía –según la Secretaría de Hacienda se estima en 2.4 por ciento– y aprovechar el proceso de relocalización de las cadenas productivas.
Para Correa, “llama mucho la atención que, con todo el optimismo que se ha generado, por lo menos a nivel mediático, por la oportunidad que brinda el nearshoring, en los pronósticos todavía no se está viendo cristalizada esa oportunidad en una tasa de crecimiento mayor”.
Desde la perspectiva del economista, el crecimiento de 2.1 por ciento podría ser mucho más alto si se hicieran algunos cambios y se atendieran los obstáculos más importantes que hay para aprovechar las oportunidades de relocalización.
Se refiere a la importancia de generar condiciones que favorezcan la inversión, a partir de la mejora en la infraestructura de transporte y de energía para que ésta sea abundante, suficiente, competitiva en precios y generada por fuentes menos contaminantes.
Pero tan o más importante que eso es fortalecer la certeza jurídica y el Estado de derecho para enviar el mensaje a los que realizan inversiones de que no les van a cambiar las reglas a los pocos años de haber invertido en el país.
Además de enfrentar esos retos, “hay algunos riesgos que vemos y no se han materializado, como el impacto que van a tener las (altas) tasas de interés en la actividad económica, que están empezando a ‘morder’ a empresas y el gasto del consumidor”.
Contrario al comportamiento de los pronósticos de crecimiento, que se han venido revisando al alza, las expectativas de inflación para 2023 y 2024 se mantienen estables, pero ya no muestran una tendencia a la baja.
Para la inflación, subraya Correa, “nuestro pronóstico para este año ya lleva un ratito (tres meses) sin cambio en 4.7 por ciento”, lo que anticipa presiones de aquí a diciembre, pues en septiembre se ubicó en 4.5 por ciento anual.
La inflación se prevé de 4.0 por ciento para el año entrante, “pero yo creo que hay muchos riesgos sobre todo derivados de lo que está pasando en el entorno global”, como consecuencia de la escalada bélica en Medio Oriente.
El presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF advierte que “puede haber muchas afectaciones en precios por estas nuevas disrupciones, no sólo en energía sino en diferentes tipos de alimentos y materias primas, que compliquen más adelante la bajada de la inflación”.
Es evidente que aún queda un largo camino por recorrer en el terreno de la inflación para regresar al rango objetivo del Banco de México y no se diga para alcanzar la meta puntual de 3.0 por ciento.