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La inflación ya es el principal riesgo

El elevado nivel de precios y su persistencia complican la disyuntiva entre atacar la alta inflación o mantener la recuperación económica ‘a salvo’.

Por primera vez, el factor que más puede frenar el crecimiento económico de México en los próximos meses y que genera un mayor nivel de preocupación es la inflación.

Las presiones inflacionarias son el principal factor que podría limitar la recuperación de la actividad económica, según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado levantada por el Banco de México a finales de abril pasado.

En este momento se percibe al deterioro en el panorama inflacionario del país como el principal riesgo, por arriba incluso de la incertidumbre política interna y de los problemas de inseguridad pública.

La inflación y las presiones en los precios son resultado de los persistentes efectos de la pandemia y, más recientemente, de los choques provenientes del conflicto militar entre Rusia y Ucrania.

En la encuesta de Banxico entre especialistas del sector privado, la expectativa para la inflación general al cierre de 2022 aumentó de 4.3 a 6.8 por ciento entre enero y abril.

Por su parte, la estimación correspondiente al componente subyacente, que excluye los precios más volátiles, pasó de 4.3 a 6.0 por ciento anual.

En ambos casos se advierte que las expectativas inflacionarias para este año mantienen una tendencia ascendente, en línea con el deterioro en los niveles de inflación observados.

La inflación general en México se situó en 7.7 por ciento anual en la primera quincena de abril, siendo su mayor nivel desde la segunda mitad de enero de 2001.

Por su parte, la inflación subyacente, que es el mejor referente de la presión inflacionaria, llegó a 7.2 por ciento anual en las primeras dos semanas de abril y encadenó 15 quincenas al alza.

Si la inflación general y su componente principal muestran una marcada tendencia alcista es porque todavía no se ha alcanzado el pico.

Es posible que la inflación alcance el anhelado tope en el tercer trimestre del año y que a partir de ahí empiece a bajar gradualmente.

El riesgo es que la convergencia de la inflación general hacia la meta del Banco Central podría retrasarse más de lo que ha venido difiriéndose y que afecte la dinámica de los precios aún más.

Dadas las mayores presiones inflacionarias, ahora Banxico prevé que la convergencia a la meta de 3.0 por ciento se alcance en el primer trimestre de 2024.

En la misma línea, el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, afirmó el lunes que “la inflación ya no es considerada transitoria” y que la convergencia al objetivo llevará hasta 18 meses.

Dijo que hay consenso entre el Banco Central y Hacienda de que las presiones inflacionarias no cederán en el corto plazo.

Ni la inflación ni sus expectativas de corto plazo han dejado de aumentar, pese a los incrementos sucesivos en la tasa de interés de Banxico.

De junio del año pasado a la fecha, la tasa de referencia se elevó de 4.0 a 6.5 por ciento, pero la gran mayoría de los analistas anticipa que se incrementará a 7.0 por ciento en la decisión del próximo 12 de mayo.

Para finales de 2022, los especialistas anticipan ya una tasa de 8.25 por ciento.

Sobre eso, Yorio, quien como autoridad financiera interviene en las discusiones de la Junta de Gobierno de Banxico, pero no tiene voto en las decisiones de política monetaria, aseguró que “no queda claro cuántos incrementos más habrá” en la tasa de interés.

Ni tampoco es claro si se mantendrá el ritmo actual de alzas de medio punto, como ocurrió en las tres últimas decisiones sobre la tasa en México, o si aumentarlo a tres cuartos de punto, que también es una posibilidad.

En el mundo, con el impacto de la guerra de Ucrania en las economías, los bancos centrales enfrentan el dilema de contener las presiones inflacionarias o proteger el crecimiento.

En el caso de México, el elevado nivel de precios y su persistencia complican la disyuntiva entre atacar la alta inflación y mantener la recuperación económica ‘a salvo’.

Sobre todo ante el continuo deterioro en las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana.

En la encuesta de Banxico, la expectativa de crecimiento para 2022 se revisó a la baja por séptimo mes consecutivo y pasó de 1.8 a 1.7 por ciento entre marzo y abril.

¿Una postura monetaria más restrictiva será adecuada aun a costa de afectar el crecimiento económico? Esa es la disyuntiva que se enfrenta.

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