Contrapesos

La apuesta por revitalizar la relación con Europa

El acuerdo modernizado entre México y la Unión Europea, firmado este viernes en Palacio Nacional, debe ser todavía ratificado por el Parlamento Europeo y el Senado mexicano.

México y la Unión Europea (UE) firmaron este viernes en Palacio Nacional la modernización del acuerdo global entre ambas partes, en un acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y la principal funcionaria de Bruselas, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

La ratificación de la parte comercial, definida como Acuerdo Comercial Provisional, corrió a cargo del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y del Comisario de Comercio y Seguridad Económica de la UE, Maroš Šefčovič.

El acuerdo vigente se negoció en los años noventa y entró en vigor en julio de 2000, hace casi 26 años. Las negociaciones para su modernización iniciaron en 2016 y concluirlas tomó prácticamente una década de diálogo.

La actualización del acuerdo con México, el primero que la UE negoció con un país de América, era más que necesaria para dar paso a una nueva etapa en las relaciones comerciales entre ambas partes.

Se actualizan las disciplinas en materia de productos agrícolas, servicios y compras de gobierno, pero también se incluyen nuevas disciplinas en temas como protección de inversiones y compromisos sobre anticorrupción y desarrollo sustentable, entre otras.

La vertiente económica y comercial del acuerdo, conocida inicialmente como TLCUEM, sólo requiere la ratificación del Parlamento Europeo y el Senado mexicano.

Esto podría suceder en la segunda mitad de 2026 para materializar los beneficios de la parte comercial del acuerdo desde este mismo año.

Para la parte del acuerdo que no es comercial, donde se incluyen la protección de inversiones, el diálogo político y la cooperación, se requiere la ratificación de los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE.

El acuerdo modernizado envía un mensaje de apertura comercial y se convierte en el instrumento más moderno de la baraja de tratados comerciales de México.

Obvio, el más grande e importante es el T-MEC con Estados Unidos y Canadá, que está en proceso de revisión y que enfrenta tensas negociaciones comerciales con Washington, que rechaza quitar los aranceles impuestos a sus dos socios y vecinos de Norteamérica.

La actualización del acuerdo con Europa promete impulsar el intercambio comercial con México, que ronda los 90 mil millones de dólares anuales en bienes, a lo que se suman unos 30 mil millones de dólares en servicios.

El nuevo marco comercial elimina barreras arancelarias significativas para productos agrícolas europeos, incluyendo quesos, aves, carne de cerdo y vinos, que actualmente enfrentan aranceles elevados.

De acuerdo con César Guerra, secretario general de la Cámara de Comercio México-Unión Europea, “lo interesante para los europeos está en productos agroindustriales como los waffles, los chocolates, las pastas y en productos que son más commodities, como pueden ser los lácteos, la leche en polvo, la mantequilla, incluso los quesos de todo tipo van a tener preferencias arancelarias”.

A la pregunta de dónde están los intereses mexicanos, el también exjefe de la negociación técnica por parte de México con la UE dice a quien escribe esto que las principales oportunidades están en los productos que quedaron fuera del acuerdo comercial actual.

“Para México, estamos hablando de productos agroindustriales, por ejemplo, las tortillas, que hoy pagan aranceles y cuando entre en vigor el acuerdo modernizado, esos aranceles se van a ir reduciendo poco a poco hasta eliminarse”.

Otros productos son el jugo de naranja, los espárragos y la miel, que ampliarán su acceso al mercado europeo y con la modernización del acuerdo, llegarán incluso a la eliminación de los aranceles.

En cuanto a las industrias automotriz y de autopartes, la ventaja está en la regla de origen, que fue un tema difícil en la negociación con Europa y lo será en la revisión del T-MEC con Estados Unidos.

“Dos terceras partes de todos los productos tuvieron modificación en su regla de origen” buscando mayor flexibilidad. “Esta flexibilidad permitirá incorporar insumos de terceros países, por lo que será más fácil cumplir con la regla y al cumplir con la regla, se tendrá el beneficio de no pagar el arancel”, explica Guerra.

La UE es la segunda fuente de inversión extranjera en México, por eso cobra relevancia la inclusión de un apartado sobre inversión que no se tiene en el acuerdo vigente.

Habrá una novedosa corte multilateral para proteger las inversiones y dirimir las controversias frente a medidas del Estado.

“Estas reglas complementan los esfuerzos del gobierno mexicano para atraer la inversión en los polos de desarrollo, en el Plan México y todo lo que se está haciendo para facilitar la llegada de inversiones al país”, estimó Guerra.

El hecho es que concretar el acuerdo modernizado en un contexto de alta incertidumbre global representa una señal positiva para las empresas y los inversionistas.

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