Contrapesos

El camino cuesta arriba para México en 2026

Habrá una recuperación muy modesta de la actividad económica después del crecimiento de 0.1 por ciento en febrero y la caída de 0.7 por ciento en enero.

Los más recientes indicadores adelantados y observados sobre la actividad productiva del país muestran una economía mexicana que camina sobre una cuerda floja.

De entrada, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica del INEGI, que permite contar con estimaciones de corto plazo, sugiere que en abril pasado la economía habría logrado un crecimiento de 0.3 por ciento mensual, después de que en marzo habría tenido un avance de sólo 0.1 por ciento.

De confirmarse, habrá una recuperación muy modesta de la actividad económica después del crecimiento de 0.1 por ciento en febrero y la caída de 0.7 por ciento en enero.

Las actividades terciarias, relacionadas con el comercio y los servicios, habrían tenido un incremento de 0.3 por ciento mensual en abril, luego de un crecimiento estimado de igual magnitud en marzo.

Las actividades secundarias, que engloban la construcción, la manufactura, la generación eléctrica y la minería, tuvieron un retroceso de 0.6 por ciento en marzo –dato conocido previamente–, mientras que en abril tendrían un rebote de 0.3 por ciento, insuficiente para revertir la caída previa.

La contracción de la actividad industrial de 0.6 por ciento en marzo fue propiciada por dos de sus cuatro sectores, principalmente por la construcción, que tuvo una caída de 3.3 por ciento mensual, la más profunda desde abril de 2025.

Le siguieron las industrias manufactureras, componente de mayor peso dentro de las actividades secundarias o industriales, con una disminución de 0.2 por ciento mensual.

Por su parte, el consumo privado en México habría tenido un virtual estancamiento en abril, con un crecimiento de sólo 0.1 por ciento respecto a marzo previo, cuando a su vez, habría aumentado 0.4 por ciento mensual.

Datos del Indicador Oportuno del Consumo Privado, que publica el INEGI y que ofrece estimaciones preliminares, sugieren que los consumidores mexicanos habrían mostrado cautela para gastar en bienes y servicios al comienzo del segundo trimestre de 2026, lo que coincide con el repunte de la inflación.

Estos datos vienen precedidos de una caída observada del consumo privado en el mercado interno de 1.6 por ciento mensual en enero y una contracción de 0.5 por ciento en febrero, que arrojan su peor inicio de año desde 2009.

No es menor el hecho de que se registre una trayectoria de debilidad en el consumo privado, pues es el principal componente de la demanda interna y, en esa condición, representa poco más de 70 por ciento del PIB total.

A su vez, el Indicador IMEF, que anticipa la trayectoria o dirección de la actividad económica del país en el muy corto plazo, sugiere que la economía mexicana continúa en una fase de debilidad, aunque con señales incipientes de estabilización.

En abril, el Indicador IMEF Manufacturero pasó de 47.6 a 49.0 puntos, lo que representa un avance de 1.4 unidades respecto a marzo.

Aun con este incremento, el indicador se mantiene en zona de contracción, acumulando más de dos años en esta fase, aunque con una desaceleración en su ritmo de caída.

Por su parte, el Indicador IMEF No Manufacturero –servicios y comercio– registró un ligero retroceso de 0.1 puntos, al pasar de 49.0 a 48.9 puntos de marzo a abril, pero se mantiene en zona de contracción.

Todos los indicadores citados, entre otros, apuntan a que la economía mexicana registrará un crecimiento moderado en 2026, que, si bien sería mejor al del año anterior, se mantendría por debajo del PIB potencial.

En la encuesta mensual entre analistas y economistas realizada por el IMEF en mayo, la estimación de crecimiento económico para el país en 2026 se revisó a la baja de 1.4 a 1.2 por ciento anual, mismo ajuste que registró la encuesta de expectativas de Citi México de principios de mes.

En la encuesta del IMEF, el pronóstico más pesimista se ubica en 0.4 por ciento y el más optimista en 1.9 por ciento. En la de Citi, el rango de estimaciones va de 0.7 a 1.8 por ciento.

Al inicio de esta semana, el banco estadounidense Wells Fargo revisó a la baja su estimación de crecimiento para México en 2026 de 1.3 a 0.5 por ciento, ante el debilitamiento de la demanda interna, particularmente del consumo.

Es así como los analistas de mercados y los economistas privados ven cuesta arriba que la economía mexicana crezca entre 1.8 y 2.8 por ciento este año, como lo estima el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

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