Entre el 10 de abril y el 12 de mayo, dos de las principales agencias calificadoras revisaron la calificación de la deuda soberana de México.
Puntualmente, las revisiones sobre la calificación crediticia del soberano mexicano (gobierno federal) que se anunciaron son las siguientes:
Fitch Ratings confirmó la calificación de riesgo crediticio a largo plazo en moneda extranjera de México en BBB-, el nivel más bajo en la escala del grado de inversión, con perspectiva estable.
S&P Global Ratings (S&P) ratificó la calificación soberana en BBB, pero modificó la perspectiva a negativa desde estable. En este caso, la nota está dos peldaños por encima del grado especulativo.
En medio de ambas acciones, Moody’s Ratings anunció que antes de que finalice el primer semestre de 2026 revisará la calificación de México, actualmente en Baa2, dos escalones por encima del nivel especulativo, con perspectiva negativa.
Estos son algunos de los factores que motivaron las acciones de calificación más recientes respecto a la deuda soberana.
Fitch Ratings. El 10 de abril confirmó la calificación de riesgo crediticio a largo plazo en moneda extranjera de México en BBB- con perspectiva estable.
La agencia destacó que la calificación se sustenta en un marco de política macroeconómica prudente, unas cuentas externas sólidas y una economía amplia y diversificada.
Enfatizó que la perspectiva estable refleja la expectativa de que la economía mexicana evitará escenarios de deterioro severos en medio de las incertidumbres comerciales e internas actuales, pero seguirá siendo poco dinámica.
“La calificación cuenta con cierto margen para soportar el aumento proyectado de la deuda soberana/PIB (sobre el 50 por ciento) durante el periodo de pronóstico”; es decir, para 2027.
Sin embargo, Fitch advirtió que la calificación “se ve limitada por un crecimiento moderado a largo plazo, indicadores de gobernanza débiles, desafíos fiscales relacionados con una base de ingresos baja y rigideces presupuestarias, así como pasivos contingentes de Pemex”.
La agencia considera que Pemex tuvo cierto alivio en 2025 a través de tres operaciones de apoyo soberano y una mejora en su posición operativa debido a menores pérdidas en refinación. No obstante, “prevemos que se necesitará apoyo soberano recurrente”.
Fitch reconoce que la administración de Claudia Sheinbaum está intentando aumentar la inversión, pero este esfuerzo podría verse frenado por las preocupaciones del sector privado sobre las reformas institucionales, especialmente la judicial y una sobre la agencia tributaria.
S&P. El 12 de mayo, sólo un mes después de la acción de Fitch, ratificó la calificación crediticia de México en BBB, pero revisó la perspectiva de estable a negativa al reflejar el riesgo de una consolidación fiscal muy lenta, debido principalmente al bajo crecimiento económico, lo que resulta en un aumento de la deuda pública mayor de lo esperado y una mayor carga de intereses.
“El previsible y continuo apoyo fiscal sustancial a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad agravaría aún más la rigidez fiscal de México”, considera.
Además, “un deterioro inesperado de los estrechos vínculos comerciales y económicos de México con Estados Unidos también podría debilitar la sólida posición externa del país”.
Como parte de sus escenarios, S&P advirtió que, en los próximos 24 meses, “podríamos rebajar la calificación crediticia de México si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna, lo que estabilizaría y controlaría la deuda pública, la carga de intereses y los pasivos contingentes”.
Pero “también podríamos rebajar la calificación soberana si reveses inesperados en el comercio y otras relaciones económicas con Estados Unidos socavan la estabilidad económica y debilitan la sólida posición externa de México”.
Ahora la calificación de S&P coincide con la de Moody’s, que también le asigna a México una perspectiva negativa desde noviembre de 2024.
Recientemente, el analista de soberanos de Moody’s dijo que en el primer semestre del año se actualizará la calificación crediticia de México, lo que debe ocurrir entre la segunda quincena de mayo y junio.
Por lo pronto, el país mantiene el grado de inversión con perspectiva estable con sólo una de las tres grandes agencias calificadoras que lo evalúan.
Al tener una perspectiva negativa con dos de ellas, la señal es que el perfil crediticio de México ya no está tan sólido dado el panorama retador para la consolidación fiscal.