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¿Por qué no crece la inversión en México?

Esta es al menos la segunda actualización del Plan México, que tiene entre sus principales metas a 2030 poner al país en el top 10 de economías del mundo y elevar la proporción de inversión respecto al PIB por arriba de 28 por ciento.

El evento del lunes de esta semana para presentar “acciones inmediatas de respaldo a la inversión” en el marco del Plan México, es el reconocimiento implícito por parte del gobierno federal de que la inversión productiva en el país sigue sin mostrar señales claras de recuperación.

Este miércoles a primera hora, el INEGI publica el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo, que mide el comportamiento de la inversión total, correspondiente a febrero de 2026.

Como anticipa el observatorio económico México, ¿cómo vamos?, “la señal no es alentadora, con base en el PIB oportuno (del primer trimestre) y la falta de certeza jurídica”.

El jueves pasado se conoció que en el periodo enero-marzo de 2026, el PIB se contrajo a una tasa trimestral de 0.8 por ciento con cifras ajustadas por estacionalidad, luego de un incremento de 0.9 por ciento en el trimestre anterior.

Con respecto al primer trimestre de 2025, el PIB registró un avance anual de 0.2 por ciento, desacelerando abruptamente desde el crecimiento de 1.8 por ciento en el trimestre previo.

En este contexto de marcada debilidad de la economía mexicana, el INEGI da a conocer los datos de inversión fija bruta, que en enero acumuló 17 meses consecutivos con caídas a tasa anual.

A principios de 2026, el gasto en construcción anotó su tercera cifra positiva en fila, pero el rubro de inversión en maquinaria y equipo hilvanó 14 meses en contracción.

Además de lo que dejan ver la inversión y sus principales componentes, los indicadores de confianza empresarial que mide la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial del INEGI, publicados el lunes, mantienen su debilidad.

En abril pasado y con cifras desestacionalizadas, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza fue de 48.2 puntos y arrojó una baja de 0.2 puntos en relación con el mes anterior y de 0.4 puntos en su comparación anual.

Con esta última observación, el indicador acumula 14 meses consecutivos por debajo del umbral de los 50 puntos, que separa el pesimismo del optimismo.

Aunque con matices, la debilidad fue generalizada entre sectores, pues todos se ubicaron por debajo de la frontera de los 50 puntos.

De los cuatro sectores que lo integran, el mayor deterioro se observó en el Indicador de Confianza Empresarial de los servicios privados no financieros, que fue de 48.1 puntos, 0.4 puntos menos que en marzo previo.

El único sector que continúa en recuperación es el de la construcción, cuyo indicador también fue de 48.1 puntos en el cuarto mes de 2026 y aumentó 0.3 puntos en su comparación mensual, aunque se mantiene, por 20 meses consecutivos, por debajo del umbral de los 50 puntos.

Siguiendo el hilo, los cuatro sectores exhiben un prolongado sesgo negativo en la percepción de las y los directivos empresariales sobre el momento adecuado para invertir.

Para redondear el panorama, el Banco de México publicó el lunes su encuesta de abril sobre las expectativas de los analistas privados, donde se estima que el PIB crecería 1.4 por ciento este año, bajando desde 1.5 por ciento en la encuesta previa.

Solamente 2 por ciento de los especialistas piensa que ahora es buen momento para realizar inversiones. Este nivel de percepción, que en la encuesta de marzo fue de cero, significa que el ambiente para el inversionista no es favorable ni propicio.

Fuera de los números, las acciones anunciadas el lunes pasado para cumplir las metas de inversión del Plan México constan de varios decretos y acuerdos: para incentivar la inversión en sectores estratégicos, para la creación de la ventanilla única de trámites de comercio exterior, para la simplificación de trámites en la Cofepris y para el fomento a la inversión productiva y el cumplimiento fiscal.

Esta es al menos la segunda actualización del Plan México, que tiene entre sus principales metas a 2030 poner al país en el top 10 de economías del mundo y elevar la proporción de inversión respecto al PIB por arriba de 28 por ciento.

No está mal el nuevo plan para facilitar la inversión nacional y extranjera en el país, si se cumple al pie de la letra.

El problema tiene que ver, más que con factores regulatorios, que sin duda son importantes, con el ambiente de poca confianza y certidumbre para la inversión.

El gran reto de México es poner fin al estado de estancamiento iniciado hace varios años que no favorece la inversión, crecer de manera sostenida y acelerar la recuperación general de la economía.

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