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Vientos en contra de la recuperación

Es evidente que aumentaron los riesgos para la recuperación económica ante el repunte en los contagios de COVID-19 asociado a la propagación de la variante ómicron.

La información disponible muestra que algunos indicadores ubican a la economía mexicana prácticamente en niveles previos a la pandemia.

Uno de ellos es el empleo formal, que ya rebasó su nivel de febrero de 2020 medido por el número de trabajadores permanentes y eventuales afiliados al IMSS.

Además, como se informó a principios de enero, en 2021 se generaron más de 846 mil puestos de trabajo, cifra récord para un año completo.

El incremento de contrataciones se presentó en el marco de la transición del régimen laboral de subcontratación a contratación directa.

No obstante la nueva regulación de subcontratación laboral, en diciembre hubo casi 313 mil separaciones.

Aunque el mercado laboral sigue recuperándose, aún presenta afectaciones respecto a los niveles previos a la pandemia.

El economista David Kaplan, uno de los analistas más serios del mercado laboral, calcula un rezago de más de un millón de empleos formales desde que empezó la crisis hasta diciembre de 2021.

Otros indicadores oportunos frenaron su recuperación y podrían influir negativamente en el ritmo de crecimiento económico.

El Indicador Oportuno de Actividad Económica del Inegi anticipa que en diciembre la actividad económica de México podría haber registrado un nulo crecimiento mensual, después de que en noviembre habría avanzado 0.6 por ciento.

La semana pasada el Inegi informó que en noviembre la producción industrial retrocedió 0.1 por ciento respecto a octubre y confirmó haber entrado en un letargo.

A su interior, la producción manufacturera se estancó y puso pausa en su recuperación al prevalecer disrupciones en las cadenas globales de suministro y escasez de ciertos insumos.

Si bien la escasez de semiconductores ha afectado principalmente a la industria automotriz, hay una leve mejoría en la producción de equipo de transporte.

La actividad industrial también se está viendo muy afectada por la pérdida de dinamismo en la construcción, que en noviembre se contrajo 0.6 por ciento mensual.

El dato representó una lectura negativa por tercer mes consecutivo, con lo que no sólo exhibe una tendencia a la baja, sino que, en términos de actividad, la construcción regresó al nivel observado en enero de 2021.

La producción industrial, que vuelve a mostrar debilidad, continúa rezagada y se encuentra 3.5 por ciento por debajo de su nivel registrado en febrero de 2020, previo a la pandemia.

Dado que la actividad económica y la producción industrial perdieron impulso, algunos analistas revisaron a la baja sus expectativas de crecimiento del PIB para 2021 a una tasa cercana a 5.0 por ciento anual, que no es consistente con la percepción oficial de una recuperación consolidada.

Es evidente que aumentaron los riesgos para la recuperación económica ante el repunte en los contagios de COVID-19 asociado a la propagación de la variante ómicron.

Si bien en algunos indicadores nuestra economía está en niveles previos a la emergencia sanitaria, la nueva ola de infecciones pondrá a prueba la recuperación.

En la última semana se alcanzaron cifras récord en el número de casos diarios notificados de COVID-19, que dejaron muy atrás los picos de agosto pasado.

El promedio de siete días de los casos diarios se disparó a 37 mil 147 el 17 de enero, nivel no visto en lo que va de la pandemia en México, según el sitio Our World in Data.

La Secretaría de Salud reportó que la tasa de positividad de las pruebas aplicadas en el país ya alcanzó el 55 por ciento, lo que representa un récord.

El subsecretario López-Gatell dijo ayer que la variante ómicron aumentó los casos de COVID-19 en México, pero no las hospitalizaciones ni las defunciones.

“Las vacunas, tanto en esquema primario como de refuerzo, hacen la diferencia”, abundó el responsable del manejo de la pandemia.

Aunque es amplia la disponibilidad de vacunas en el país, pues hay cerca de 45 millones de dosis no aplicadas, los avances en el proceso de vacunación siguen siendo insuficientes.

Las personas vacunadas en México con esquema completo representan 60 por ciento de la población total y las que ya tienen dosis de refuerzo, sólo 6.0 por ciento.

La incertidumbre sobre la evolución de la pandemia afectará inevitablemente las perspectivas económicas para 2022.

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