En la breve pero brillante novela de Jorge Ibargüengoitia Los relámpagos de agosto, el autor escribe como forma de memorias falsas de un general de la Revolución Mexicana y ya para la etapa pos revolucionaria una farsa de humor negro donde el general Arroyo inventando que fue un héroe y pieza fundamental de la política donde, entre otras cosas, señala que las alianzas se rompen muy fácil, relata la corrupción, la vanidad y la ambición de los militares y políticos, pero que los planes fallan por la ineptitud y que el movimiento fracasó sin ninguna gloria.
Algo parecido aunque aunque sin que sea una sátira, podríamos decir de lo que el movimiento populista que en términos reales mantiene su dirigencia López Obrador sigue manifestando. El periodo de ocho años del obradorato es como periodo histórico uno de los más nefastos de la historia nacional, y ellos (los morenistas) en su relato populista vendieron un nueva etapa histórica de la vida nacional que para desastre sí podría entrar en los anales, pero en términos absolutamente negativos, ya que en términos de corrupción se asoman prácticamente a diario ejemplos de lo que ha sido el uso de los recursos públicos, pero además la ineficacia e ineptitud con la que han gestionado el gobierno y las obras que han querido presumir en sus gobiernos apuntan no solo a la ineficacia sino además conjunta la corrupción y siempre en todos ellas un abultado sobre costo a lo presupuestado inicialmente. El obradorato ha sido como la Hidra de Lerna para los mexicanos.
Pero además cuando se desvelan estos actos de corrupción e ineficiencia, como una constante aparecen relacionadas empresas que fueron creadas casi ex profeso para estas y la liga de tráfico de influencias con personajes muy ligados al primer circulo del poder morenista o de sus familiares.
El régimen político del obradorato no solo ha realizado estas prácticas en el plano federal, sino que en los gobiernos estatales o municipales en donde controlan el poder público pasa lo mismo con el agregado más nítido en varios casos de su vinculación del gasto público para beneficio de empresas ligadas al crimen organizado, lo que muestra una vez más la cara de la existencia ya de un Estado mafioso.
Lo que hemos estado observando cada vez con mayor luminosidad proveniente del norte de nuestro país son los “relámpagos de agosto” que lo mismo quita visas a gobernadores que a militantes y todos ellos de Morena, un apretón un día y el otro también en las negociaciones sobre el Tratado Comercial y las acusaciones de que el gobierno morenista encubre que China introduzca productos a los Estados Unidos de Norteamérica vía México para no pagar aranceles y usando nuestro Tratado , o las amenazas de incursionar vía terrestre para combatir a los cárteles de la droga, o las reiteradas menciones de altos funcionarios del gobierno del presidente Trump de que a México lo gobiernan los narcotraficantes, lo mínimo es que se vislumbra que esos “relámpagos“ traerán una gran tormenta y que esta puede alargarse hasta el mes de noviembre cuando son las elecciones de medio término en Estados Unidos.
La captura del Estado por el populismo y la formación de una autocracia desde el primer periodo del obradorato no solo queda ahí como régimen político, sino que la fusión de los poderes legislativo y judicial a las órdenes del ejecutivo, permite visualizar por ejemplo con la solicitud del gobierno norteamericano de varios políticos con militancia morenista y la defensa que de ellos hace la propia presidenta y la no acción de la Fiscalía General de la República el manto de protección e impunidad que los cubre, pero no solo a ellos solo por mencionar el sonado caso de Segalmex desde el sexenio anterior sin que pase absolutamente nada, lo mismo que las denuncias del ecocidio y las corruptelas en la construcción del tren maya por ejemplo, o los múltiples casos del robo de combustible y lo mismo con la evasión fiscal de los millones de litros de combustibles importados sin pagar los debidos impuestos al fisco, o del retiro de sus supervisores de los estadounidenses en los empaques de aguacate en Michoacán por amenazas y extorsiones del crimen organizado, o los múltiples contratos que se asigna a empresas fachada de traficantes de influencias en el gobierno o hacer uso del presupuesto como botín personal de funcionarios públicos; y mientras eso pasa se acrecienta las formas autoritarias para censurar la libre expresión de los medios, periodistas o cualquier ciudadano que desee manifestarse sobre el gobierno y sus representantes.
La captura del poder judicial no solo inhibe la inversión como una forma de incertidumbre jurídica, sino que comienzan los ejemplos de atemorizar a la población sobre el uso de la ley con fines facciosos de manera puntual en contra de miembros de la oposición, buscando generar terror judicial en contra de la población que no se pliegue o que buscan que se quede callado ante los abusos del poder.
Mientras los “relámpagos de agosto “ continúan, la economía se mantiene estancada y por más estudios que se paguen como el de la académica Mazzucato sobre el llamado Plan México, la realidad de las acciones de extorsión, violencia e inseguridad que provocan el crimen organizado, la ausencia real de un Estado de Derecho en nuestro país, y la ausencia de una verdadera política económica que impulse el crecimiento económico las cosas seguirán con la inercia que ha mantenido el obradorato y por tanto para seguir manteniendo el gasto de los programas sociales la deuda seguirá creciendo y por supuesto el pago de los servicios aumentará además en un mundo incierto por los graves conflictos globales y medidas arancelarias del gobierno de Trump. Los relámpagos de agosto están a todo lo que dan y se presagian duras tormentas.