La Feria

Muéstrenme otro país… pide la presidenta

La presidenta Claudia Sheinbaum celebró ayer una reducción de homicidios en el país de 46 por ciento y demandó que le muestren una baja similar.

Sin cumplir aún dos años en el gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró ayer una reducción de homicidios en el país de 46 por ciento y demandó que le muestren una baja similar.

“Treinta y nueve homicidios menos diarios que en septiembre de 2024, son 39 vidas diarias. 39 mexicanas y mexicanos que no fallecieron por acciones violentas; 39 vidas salvadas cada día. Es una cifra histórica”, dijo la mandataria en su conferencia mañanera.

“Yo les decía el otro día: ‘Muéstrenme otro país en el mundo que haya bajado en 20 meses a la mitad los homicidios dolosos, con una situación como la que se vive en México, con grupos de la delincuencia organizada…’”, declaró.

Sin regateo hay que reconocer una realidad: el delito de homicidio ha bajado considerablemente su incidencia desde que Sheinbaum asumió la Presidencia. El gobierno reportó esta semana que la baja es de 46%, al pasar de un promedio diario de 86.9 en septiembre de 2024, último mes de AMLO, a 47.3 el mes pasado.

Tan pronunciada baja ha provocado suspicacias. Mas nadie ha podido probar manipulación a gran escala del gobierno federal; eso no exime a las fiscalías estatales, pues no es raro que den estadísticas que no cuadran al cotejarlas con masacres registradas por medios locales.

Y aunque el gobierno federal, particularmente el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, presume que la exitosa estrategia impulsa la captura de generadores de violencia, y que ahí habría una causa del descenso, este miércoles la presidenta dio su argumento:

“¿Por qué ocurrió esto? (La baja de 46%) tiene una explicación. Es una estrategia que tiene que ver con atender a los jóvenes –hay más escuelas–; está el programa ‘Jóvenes construyendo el futuro’; tocamos casa por casa en las zonas de mayor incidencia delictiva. Un trabajo que se ve poco, que no es las ocho columnas de un periódico, que no es la gran noticia, pero que representa mucho. Ir a una colonia de alta incidencia delictiva a tocar casa por casa, a atender a la gente, ver las necesidades de la familia; si un joven no va a la escuela, se le lleva a la escuela: si un joven no tiene trabajo, se le incorpora a ‘Jóvenes construyendo el futuro’; se hacen actividades comunitarias, ferias del bienestar, rescate de espacio público”.

Quizá. Es decir, tan prometedora tendencia se tiene que consolidar en el tiempo, y estudios externos e independientes han de validar lo que la presidenta da como explicación. Y, de ser el caso, de probarse verdadera, sin duda alcanzará las ocho columnas de muchos medios.

Ahora bien, otra parte de la explicación estaría en que parte de la estrategia es detener personas, como cité líneas arriba. Hablando de lo cual, es preciso mencionar algo publicado dos días atrás por el colega Arturo Ángel sobre las detenciones de Omar.

De abril del año pasado al de 2026, dice el reporte de Ángel, nuestra población carcelaria creció en 21 mil, y 90 por ciento de esas personas están presas sin juicio. Es decir, permanecen en prisión preventiva y nadie les ha probado un crimen.

No sé si otro país en el mundo presumiría que mete gente a la cárcel en un ritmo tal que su sistema judicial no puede procesar, y liberar oportunamente, si son inocentes, a 90 por ciento de los detenidos.

¿Eso no es violatorio de sus derechos humanos? ¿No es, así no se construyan cárceles para tal efecto, lo que hace Bukele? Sí, el mismo cuyo gobierno presumía en 2023 que bajó los asesinatos en El Salvador casi 70% en un solo año (2023)?

¿Que ni de lejos podemos comparar a México de Sheinbaum con El Salvador de Bukele? Estoy, salvo la información de Arturo Ángel*, de acuerdo, ¿o alguien va a argumentar que el respeto a los derechos humanos en las cárceles mexicanas es para presumirse internacionalmente? A ver, ¿díganme un país que envidie nuestras cárceles?

*Milenio 16/06/26

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