La Feria

No está claro que sea censura, pero sí es policía de medios

La CRT va a decirle a todo México si en cualquier espacio de la radio o la televisión mexicanas se publica información “no veraz” o disfrazada como opinión. Y también si hay contenido comercial disfrazado de editorial.

Claudia Sheinbaum será la nueva superpolicía de los contenidos de la radio y la televisión. Ella es la superior jerárquica de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y de esta depende la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones. En un gobierno (muy) centralista, eso de la independencia técnica de la CRT es (muy) discutible.

La CRT, compuesta por cinco comisionados y comisionadas, está a punto de entrar a un esfuerzo donde el Mundial de Futbol de 48 selecciones, que se creyó de una complejidad enorme, será un juego de kindergarden.

La CRT va a decirle a todo México si en cualquier espacio de la radio o la televisión mexicanas se publica información “no veraz” o disfrazada como opinión. Y también si hay contenido comercial disfrazado de editorial. Hasta La Odisea de Nolan se quedará chiquita: hay en México unas cuatro mil estaciones de radio y televisión. Ese universo ha de revisar el gobierno y lo hará a partir de los “lineamientos generales para la protección de los derechos de las audiencias”.

En la mañanera del martes, para más prueba de que la presidenta es la vigilante mayor, su consejera jurídica, Luisa María Alcalde, presentó una versión abreviada de tales lineamientos, que estarán a debate público (es un decir) de aquí al 21 de agosto.

Estos lineamientos establecen, en poquísimas palabras, la forma en que los medios deberán distinguir información de opinión o de contenido comercial, y los mecanismos para que las audiencias se quejen a través de un defensor de las mismas.

Los lineamientos ocupan 38 cuartillas apretadas y creo que se resumen, como muchas de esas materias donde se dice que quien hace la ley hace la trampa, en un artículo, el 53, que a la letra reza: “La Comisión supervisará que las Personas Defensoras, las Concesionarias de Televisión Abierta y Radio, las Concesionarias de Televisión y/o Audio de Paga, así como las Programadoras den cumplimiento a los Derechos de las Audiencias y a las disposiciones previstas en los presentes Lineamientos y en la Ley. Para tal efecto, podrá realizar monitoreos, requerimientos o cualquier otra actuación que sea necesaria; sin menoscabo de las atribuciones específicas con que cuentan la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación Pública o cualquier otra autoridad competente”.

Se pueden ahorrar los 52 artículos anteriores. Qué más da que se diga cómo nombrar a un defensor en cada estación, y cómo ha de someterse una queja y procesarse, y cómo, en caso de que el quejoso esté inconforme, puede elevar su caso a la Comisión. Todo eso sobra si esta puede actuar como le faculta el 53: cuando y como le dé la gana.

Puestos ahí cuál es el tema, si todas y todos estamos a favor de los derechos de las audiencias, a favor de códigos de ética (y que registrarlos y difundirlos sea obligado), si nadie pelea que, si alguien se inconforma, sea escuchada su queja y de alguna manera tramitada. En cuatro cosas está el problema.

1) En que ya hay procedimientos para el derecho de réplica; entonces, esto además suena redundante; 2) en que al defensor de audiencias le va a pagar el radiodifusor; entonces, va a estar canijo que no tenga un conflicto de interés –como cuando a los DRO de las construcciones en la CDMX les paga el desarrollador inmobiliario–; 3) en que se trata como incapaces de raciocinio a las audiencias, que ahora precisarán de que se ponga una pleca si, luego de dar una información, se debe advertir que uno se va a permitir una opinión, o para el caso, invitar a un analista u opinador –de verdad, qué cosas hace esta izquierda–, y 4) en que, a final de cuentas, la CRT tiene la primera y la última palabra, con decisiones que no se suspenden mientras uno no le gane a jueces de acordeón.

Claro, el meollo, a final, de cuentas es que la presidenta –como lo hace frecuentemente en la mañanera y sin pruebas– puede ser quien tire línea de qué es “veraz” (el valor a tutelar según los mencionados lineamientos) y qué no.

No se necesita bola de cristal ni ChatGPT para saber qué va a pasar: Morena, que si algo hace medianamente bien es movilizarse contra algo, va a poner a quejosos al por mayor contra periodistas u opinadores incómodos, bombardeando al Defensor en cuestión con quejas sobre parcialidad o falsedad e inconformándose en la CRT cuando no les den la razón. Y justo ahí, a discreción, la gente de Pepe Merino sería como Nerón: pulgar abajo.

A ver quién toca la lira, pero de que se acabó aquello de la prensa se combate con la prensa, o las ideas con ideas, nada, nada; ahora, policía mediática.

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