Quién crea que por el affaire Rocha Moya Morena está en graves problemas rumbo a las elecciones de 2027, es que se distrajo y no vio que la oposición prianista aprovechó la mala racha morenista por la acusación de narco al gobernador de Sinaloa para hundirse más.
En las páginas de El Financiero, Luis Castro Obregón publicó el martes el artículo más elocuente de la prensa mexicana sobre lo básica que es, ideológicamente hablando, la figura de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, de visita estos días en México.
“Su éxito político”, dice Castro Obregón, “se explica por su destreza para convertir cualquier debate en un combate moral: libertad contra socialismo, patria contra decadencia, pueblo contra élites progresistas. El discurso funciona porque simplifica el mundo hasta volverlo consigna, sin profundidad en su proyecto”.
Pero esa supuesta defensa de la libertad: “opera como consigna ideológica para ocultar la precariedad del contenido: menos Estado, menos impuestos al capital y menos defensa de lo público. Ayuso pertenece a las derechas de Javier Milei y Donald Trump”. (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/luis-castro-obregon/2026/05/05/ayuso-le-saldra-cara-al-pan/)
Para subrayar aún más lo que dice Castro Obregón, basta y sobra un discurso del 10 de febrero pasado, cuando a través de videoconferencia Díaz Ayuso participó en una “gala hispánica” en Mar-a-Lago, Florida, sí, el lugar trumpista por excelencia.
Ahí saludó la operación injerencista, violatoria de la ley internacional, de Estados Unidos en Venezuela del 3 de enero y deseó que “pronto Cuba, Nicaragua y otros países, como México, como ha sucedido con Argentina, rompan esas mismas cadenas, recuperen su libertad y se ponga fin a los narcoestados que los dictadores de ultraizquierda están implantando allá donde pueden... o se les deja, destruyendo familias y creando sucios negocios que destrozan nuestra convivencia, seguridad y prosperidad”.
Para rematar, y a pesar de lo que había hecho Trump en Europa, Gaza y América desde el año pasado, Ayuso dijo que su gobierno galardonará a Estados Unidos porque “Madrid siempre ha mirado a Estados Unidos con admiración, por ser el principal faro del mundo libre”.
Ante tal personaje, que bendice al mismo Trump que ha criminalizado a mexicanos trabajadores en Estados Unidos, que no responde por los al menos 15 paisanos muertos en sus cárceles migratorias, que impone aranceles y denuesta a autoridades, el PAN hace caravanas.
Da algo de penita ajena ver a las tres gobernadoras y al gobernador panista posar en la foto que consagra la reunión (decirle cumbre sería un exceso): no están recibiendo a una jefa de gobierno, ni realizaron bilaterales de trabajo: parecen lo que son, fans de alguien estridente.
Eligieron, incluyendo el despropósito de Aguascalientes de darle no sé qué llave, honrar a quien cree y dice que Trump es una esperanza del mundo libre. Vaya, de Ayuso, a miles de kilómetros de suelo estadounidense, medio se entiende que pase por alto el peligro Trump, pero ¿de un o una mexicana, incluida Alessandra Rojo de la Vega, la otra política que no tuvo empacho en sumarse a la comitiva de la presidenta de Madrid? Gracias, Ayuso, por desnudar el trumpismo de Acción Nacional.
Y, por si fuera poco, el PRI anunció este miércoles que ha solicitado formalmente al gobierno de Trump que Morena sea declarado una organización terrorista. Alejandro Moreno, presidente de los pocos tricolores que quedan, pone alfombra al injerencismo. Habíase visto.
La presidenta Claudia Sheinbaum tiene mucho que pensar y hacer para conjurar las ambiciones de los halcones de Washington. Pero al menos no se tiene que preocupar por la oposición prianista, que solita se desprestigia.