La Feria

La nueva tropelía de la alcaldesa Cuevas

Literalmente la alcaldesa Sandra Cuevas ve desorden en letreros, logotipos y dibujos que dotaban de identidad gráfica a las colonias de la alcaldía más chilanga de la capital.

Cuando justo atestiguamos la rentabilidad internacional de la cultura chilanga, la alcaldesa Sandra Cuevas viene y comete un atropello más en la Cuauhtémoc.

Ha acometido una apropiación de los puestos en la vía pública. Ello es evidente en la operación mediante la cual se han eliminado múltiples y singulares rótulos de esos changarros mal llamados ambulantes para sustituirlos con tipografía, logo y pintura de colores de la administración Cuevas.

Esta artificiosa uniformidad escuece. Es, sin duda, una muestra más de cómo nuestra clase política es incapaz de evitar el adanismo. Actúan bajo el precepto de que como ya llegué al poder, todo debe cambiar hacia donde yo quiera, no hacia donde haga realmente falta para mejorar la calidad de vida de mis gobernados.

Cuevas ha manifestado que se trata de una más de sus iniciativas para ordenar –es un decir– la Cuauhtémoc.

Los parques rebosan de basura, las calles de baches, a las fuentes les urge mantenimiento y a las plazas alumbrado eléctrico, pero la alcaldesa Cuevas ha emprendido una especie de limpieza social.

Ella misma lo había adelantado cuando semanas atrás anunció que despejaría a personas en situación de calle de la zona de los hospitales; y el 18 de mayo hizo un pronunciamiento igualmente temerario.

Ese día, en su cuenta de Twitter utilizó a una persona en precariedad laboral para justificar su operación de “orden y disciplina”.

El mensaje, publicado en @SandraCuevas_ junto a una foto donde la alcaldesa abraza a una señora y a cuyas espaldas se ve un puesto fijo con el logo de la demarcación, es el siguiente: “Para doña Josefina las ofertas laborales a sus 56 años no existen, sobrevive gracias a ese puesto –su única fuente de trabajo y su vida– el cual solicitó que pintaran y colocaran el logo de la alcaldía #Cuauhtémoc y adecuarse al orden y disciplina de este nuevo gobierno”.

Doña Josefina pidió homologar su puesto. Ajá. ¿Ella y cuántos más? Pues apenas sale uno a la calle, y por la cantidad de puestos que exhiben la gama gris que ha elegido la administración Cuevas para tapizar el territorio, uno creería que nos azota un brote daltónico.

Distintos colectivos y vecinos han levantado la voz en las últimas horas para denunciar esta maniobra que empobrece la identidad de las calles de la Cuauhtémoc. Es encima un desperdicio de recursos públicos: no hacía falta tal gasto.

Literalmente la alcaldesa ve desorden en letreros, logotipos y dibujos que dotaban de identidad gráfica a las colonias de la alcaldía más chilanga de la capital.

Qué pena con las visitas. Justo cuando colonias como Roma, Condesa y Juárez vibran diario con el desembarco de cientos de turistas extranjeros –incluso llegan en camiones o minivans–, la alcaldesa decide quitarle identidad a las calles. ¿Por qué creerá ella que vienen a visitarnos? ¿Por su ‘orden’?

La merma en el plano identitario es muy lamentable. Pero si los vecinos creen que sólo estamos ante una autoridad incapaz de contenerse, podrían mañana lamentar el no haber actuado antes, el no involucrarse, el dejar hacer.

Uniformar puestos ambulantes supone una vía para hacerse de una importante clientela política. De hecho, una tarjeta informativa del gobierno de la ciudad consignaba el miércoles que en sólo siete meses en la alcaldía se advierte un crecimiento de 30 por ciento de puestos ambulantes semifijos (así de oxímoron es la clasificación oficial).

A Cuevas le gustan los rótulos grises. Y hacer cosas que ni se necesitan, y para las que ni atribuciones tiene. Como dice mi amiga Tania: Todo mal productions.

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