La Feria

¿El candidato del Presidente vs. el de la gente?

Una decisión cupular de la oposición al elegir candidato para 2024 supone desperdiciar la oportunidad de presentarse abiertos a la gente y diferenciarse de López Obrador.

El presidente López Obrador elegirá al candidato de su movimiento para 2024. Morena tiene seguro el mecanismo –decisión presidencial– e incluso ya hablan del procedimiento por el cual se dará una barnizada de legitimidad al mismo: la encuesta. Y sería un milagro si el senador Ricardo Monreal, o alguien más, logra cambiar esa dinámica. Milagro complicado hasta para el Santo Niño de Atocha.

Entonces, del lado del oficialismo tenemos claro el método de selección, medio claro el disfraz con el que revestirán al dedazo y también bastante adelantados los nombres de la y los que aspiran a ser el/la destapado(a) a oficialmente. Y, quién lo duda, en Morena hace un año que empezó la precampaña. ¿Pero del lado de la oposición?

Reiterar primero lo ya dicho en este espacio. Quién sabe qué están esperando los de la llamada alianza opositora (PRI, PAN, PRD) para proyectar a la ciudadanía la imagen de una opción en la que, al igual que ocurre con el lopezobradorismo, sus briosos suspirantes se alistan ya en el arrancadero presidencial. Mediáticamente hoy no tienen eslogan, perfiles, ni método.

Claro que es más difícil ponerse de acuerdo entre tres fuerzas opositoras –eventualmente incluso entre cuatro si se diera el caso de que Movimiento Ciudadano se sume a ese frente–; se trata de una deliberación en la que egos, bastiones y, por supuesto, legítimas aspiraciones entran en juego.

En cambio, AMLO dirá que la encuesta apuntó que es por acá y háganle como quieran, acto seguido todos se disciplinarán. Frente a ello quizá Monreal sea la excepción, quizá.

Pero en la complejidad que enfrentará, la oposición tiene también una oportunidad: este proceso puede ser presentado como un valor frente al profundamente unipersonal modo de ejercer el poder de López Obrador.

Si el candidato de Morena va a ser el del Presidente, el de la oposición podría ser el de la gente.

Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, en tanto fuerzas opositoras con más o menos similar peso electoral, enfrentan el reto de descifrar qué método de elección de candidato presidencial es el idóneo para que las militancias y los simpatizantes de ambas fuerzas asimilen lo mejor posible a quien termine compitiendo bajo sus siglas combinadas. Y aunque el Partido de la Revolución Democrática no está en condiciones de imponerle candidato a sus socios, su respaldo al proceso hará más transitable para todos el modelo que se elija.

¿Una encuesta es buena idea para la oposición? Pues depende, ya que habría que ver si PAN y PRI pueden procesar adecuadamente con sus bases a un precandidato que en sondeos recientes luce como puntero, pero quien, además de ser conocido, sobre todo por el apellido, no ha mostrado prácticamente nada. Ustedes saben de quién hablo.

Un reto añadido es quitarle a AMLO la bandera de que la gente será la que decida candidato. Hay que reconocerle al tabasqueño, eso sí, que lleva tiempo diciendo eso, y también es cierto que ya en bastantes elecciones Morena ha usado la encuesta para designar a su gallo.

Si encima, como se anda diciendo, Morena va a armar una especie de primaria en 2023, ¿la oposición no debería también hacer su propia primaria, pero una legítima, no de simulación como la del oficialismo, que será sólo para engordar la narrativa? Una donde la gente, militantes y no militantes, sí vote y decida al candidato opositor.

Una decisión cupular de los líderes de la oposición al elegir candidato supone desperdiciar la oportunidad de presentarse abiertos a la gente, y se diferenciarían del Presidente.

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