La Feria

Los verdaderos lineamientos de la presidenta

Tenemos a una presidenta que es transparente sobre cómo ve, desde su poder, a los medios.

La discusión de los lineamientos en defensa de las audiencias ha resultado harto provechosa. Porque los pretendidos lineamientos nos alumbraron sobre los reales lineamientos de la concepción de esta Presidencia de la República en cuanto a su relación con la prensa.

Dado que Claudia Sheinbaum está a unas cuantas semanas de su segundo Informe de Gobierno, tenemos a una presidenta que ya no improvisa su estilo de gobernar, que es transparente sobre cómo ve, desde su poder, a los medios.

Y en la polémica por los lineamientos, la presidenta ha prodigado una colección de confesiones (para nada lapsus).

Cito algunas:

“Desde el gobierno de ninguna manera (se va a censurar), jamás, ¡¿cómo creen?! (…) Si hubiéramos querido censurar, ya lo hubiéramos hecho, porque están los instrumentos, incluso la interpretación legal. No lo vamos a hacer nunca, porque no creemos en ello, por convicción. Pero sí creemos en que el pueblo, la ciudadanía, tenga derecho a la información”. (30 de julio).

“Es cierto que hay muchos medios que mienten, abiertamente, pero para la democracia es mejor un esquema como el que planteamos, que censurar, y que la gente haga su propia opinión. (…)

“Lo que no quieren es que el gobierno pueda replicarle a los medios, que en muchos casos... Es más, a lo mejor en tu derecho de réplica –en este espacio– o aquí mismo, podemos poner: todas las veces que el gobierno le pide al medio escrito, de radio, de televisión o en redes, que desmienta lo que claramente es una mentira y no lo hacen”. (4 de agosto).

“(Medios que) no quieren al gobierno. ¿Y por qué no lo quieren? Pues porque no les damos ‘chayote’, así, tan sencillo como eso; porque nosotros no le damos dinero a un periodista, a un reportero, para que diga lo que queremos que diga. Sí hay recursos que se distribuyen en medios de comunicación a partir de sus audiencias, esencialmente, es el esquema que tomamos. Hay algunos a los que no les damos: TV Azteca no recibe, Reforma tampoco, El Universal tampoco. Abiertamente lo digo, porque también en particular TV Azteca, pues ustedes saben que hasta tiene que terminar de pagar sus impuestos también, porque así debe ser. (…)

“¿Por qué tanta cosa de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión?, si, además, ellos aprobaron la ley, estuvieron de acuerdo con la ley. (…)

“Yo decidí mantener ‘Las mañaneras’ y nombrarle ‘Mañanera del pueblo’ porque sabía que en algún momento iba a venir una andanada de mentiras y de campañas. (…)

“Y, además, me parece… Entonces, tienes ‘La mañanera’ para poder responder. Pero, además, me parece una forma extraordinaria para comunicarte de manera directa con la gente gracias a la comunicación por redes sociales”. (5 de agosto).

Con estas expresiones se puede delinear el pensamiento de la presidenta Sheinbaum.

Cree que los medios deberían querer al gobierno y que si no lo quieren es porque no los corrompe. O sea, los medios son entidades cuando mucho mercantiles, si no directamente extorsionadoras (de su función social, ni hablar). Tanto que, según hizo patente, en lugar de establecer criterios no discrecionales para la asignación de publicidad oficial, a cierta prensa, independientemente de su audiencia, no le da dinero público. Tal filosofía se desprende de su confesión original: puedo censurar, pero no quiero.

La presidenta ha tenido tres consejeras jurídicas. En una de esas necesita que alguna le ayude a comprender que palabras como las aquí citadas la harán verse mal, democráticamente hablando, cuando llegue el juicio de la historia. Pero de que esos son sus verdaderos lineamientos, ahí sí no hay duda.

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