Rosario Guerra

No pasa nada

Van a EEUU como testigos protegidos varios mandos civiles y militares, y no pasa nada.

Anuncia EEUU más medidas contra los narcopolíticos y no pasa nada. Caen más cabecillas presos y no pasa nada. Bajan los homicidios y suben las desapariciones, y no pasa nada. Bajan los subsidios a gasolinas y combustibles, y no pasa nada. Se habla de una lista de narcopolíticos que EEUU demanda a México, y no pasa nada. Los hermanos Farías aseguran que ellos dos no podrían haber montado el huachicol fiscal, que requiere de una logística complicada, y no pasa nada.

Van a EEUU como testigos protegidos varios mandos civiles y militares, y no pasa nada. Insiste Trump en que el gobierno mexicano ha perdido su país y no pasa nada. La llamada “oficina del sureste de NYC” ahora se fortalece como Inteligencia de Seguridad Nacional y no pasa nada. Invierten 3 mil 360 millones de pesos, la ciudad se inunda y no pasa nada.

Pintan de morado la señalización vial para que no pueda verse, la repintan de amarillo y no pasa nada. El ajolote está en peligro de extinción, nadie busca rescatarlo y no pasa nada. Se hace un paseo ambiental en Tlalpan, termina inundado y no pasa nada. Trump afirma que prefiere no tener T-MEC y no pasa nada.

Por primera vez, el gobierno que los alentó y prometió cambios a la Ley del ISSSTE dejó abandonada a la CNTE por falta de fondos, y sí paralizaron la ciudad. Miles de trabajadores quedaron cautivos por no poder circular y por enfrentar multas por inasistencia o retardos.

Ante la premura del Mundial, se arregla el Metro y éste se inunda. El gobierno promueve el home office. Intenta cerrar el ciclo escolar y no lo consigue. Van en alianza PT-PVEM y Morena en 17 entidades para 2027. Los mexicanos piensan si quieren perder su línea telefónica; sale Slim a opinar que es una medida muy drástica.

Matan a más periodistas, secuestran a otra y nada se sabe. Cayeron las expectativas en renta de cuartos de hotel y las reservas en restaurantes.

S&P y Moody’s bajan la calificación a México y CSP insiste en que no pasa nada. CSP y AMLO se reúnen en dos ocasiones para analizar la situación, y el discurso de la Presidente, que perdió la cabeza fría, provoca reacciones en EEUU.

Se sabe que investigan a muchos personajes, entre ellos a los gobernadores de Tamaulipas y Sonora, y a otros más. Se habla de Andy López Beltrán, de Augusto López, de Manuel Bartlett, de responsables en aduanas y puertos, aeropuertos y transporte terrestre en pipas, de asociaciones con empresarios.

AMLO publica una carta atacando a Trump con su tono socarrón, y la respuesta en EEUU es que no se detendrá la cruzada por la salud pública de sus ciudadanos. La SCJN analiza la eutanasia.

Y en el país donde no pasa nada, los hechos se suceden uno tras otro a gran velocidad, aunque el gobierno no lo acepte. No hay duda de que EEUU actuará contra narcopolíticos; tampoco de que la CNTE seguirá con sus extorsiones sin éxito. Continuarán los ataques a periodistas.

Morena se prepara para no dejar el poder y crea nuevas figuras para desconocer resultados electorales, como la “injerencia extranjera”, sin definición ni consistencia, dejando a su aliado, el TEPJF, las decisiones discrecionales. Amenazan con retirar programas sociales.

Permiten al narco operar a cambio de actuar a su favor en los procesos electorales. Lo mismo secuestros que derecho de piso, promoción de candidaturas, reclutamientos forzosos, asesinatos, despojos de tierras y tala clandestina. Están expoliando a la nación con total impunidad.

Y claro que Sheinbaum dice “NO PASA NADA”, porque la alianza entre gobierno y narcotráfico es muy sólida, beneficia a ambas partes con una gobernabilidad basada en el miedo y permite acceso a todo tipo de riquezas.

AMLO también se prepara para regresar al escenario nacional, para ser el mártir de la patria en defensa de la soberanía. Y aun cuando todo parece igual, no lo es.

Más allá de las elecciones de noviembre, así como Sheinbaum apela a la soberanía, los estadounidenses apelan a la salud pública ante cientos de miles de muertos. Es absurdo pensar que, al depender las tres economías del T-MEC, esto frene las acciones del gobierno estadounidense contra México.

Se pueden tomar medidas, ajustar cuentas y retomar las cadenas productivas. Todos pagan, pero más los mexicanos, pues se unirán crisis económica, política y social.

Así que nada pasa, hasta que pase. ¿Cuándo será? No lo sabemos, pero es seguro que EEUU no se quedará, con o sin buenos resultados electorales, cruzado de brazos viendo drones sobre su frontera, descubriendo túneles para el tráfico de personas y drogas, que no son nuevos, pero sí más mortíferos.

¿Quién quiere un vecino incómodo que abusa del trato preferencial derivado de un proyecto fallido de competitividad mundial? Ya Trump estuvo en China y el mensaje fue claro: aun con aranceles, los asiáticos mantienen el 50% del mercado.

Entonces, ¿para qué sirve la alianza trilateral con México y Canadá? Sobre todo si sus costos son altos en seguridad nacional y salud.

La nueva geopolítica mundial ya no se basa en el consenso, sino en la fuerza. En las capacidades de cada región para imponer sus intereses comerciales y políticos. En estas condiciones, México puede ser más un estorbo que un aliado.

Aunque no pase nada, hasta que eso cambie.

COLUMNAS ANTERIORES

¿Qué sigue?
Injerencia

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.