Rosario Guerra

¿Quién es Ernesto Ruffo?

¿Cómo ha sido la a carrera política de Ernesto Ruffo? Rosario Guerra analiza las acusaciones en contra del exgobernador de Baja California, así como su impacto en el debate político nacional.

Para muchos jóvenes, y quizá para buena parte de los habitantes de los estados del sur del país, Ernesto Ruffo no signifique nada. Pero yo viví parte de su historia. Ernesto Ruffo fue electo Presidente Municipal de Ensenada por sus paisanos, cargo que le dio visibilidad porque, pese al bloqueo del entonces gobernador Xicoténcatl Leyva, supo mantener los servicios urbanos con trabajo comunitario y el apoyo de sus electores. El PAN lo postuló como candidato a gobernador en 1989. Yo fui como observadora del CEN del PRI a Tijuana y viví cómo Ruffo arrasó en la elección.

El presidente del PRI era Luis Donaldo Colosio y llegamos con él a dar parte de lo sucedido. Yo confirmé que, al menos en Tijuana, el triunfo del PAN fue arrollador. Pasaron aún tres días de discusión interna, pues los priistas duros se negaban a reconocer como gobernador a Ruffo en un estado fronterizo. Pero Luis Donaldo Colosio salió a reconocer públicamente su triunfo. Fue el primer gobernador de oposición en México y abrió camino para los que vendrían después. Gobernó con honradez, en contacto con la población, y su imagen creció en todo México.

Yo me sentí muy contenta de trabajar en un PRI que cambió viejas prácticas e inauguró un diálogo para avanzar en la democracia. Luis Donaldo fue muy criticado por varios sectores e incluso hubo grupos que pedían su renuncia. Esto no sucedió y se continuó avanzando hacia la democracia. Dejé el PRI, como muchos recuerdan, tras la golpiza de “Los Basuritas” por la dirigencia en la Ciudad de México y me retiré a otras actividades.

Reencontré a Ruffo en la campaña de Xóchitl Gálvez y, pese a sus deseos de colaborar, no fue tomado con seriedad. Después lo vi en la nueva organización del Frente Cívico Nacional y luego colaboró con la formación de Somos México. Cargaba una pequeña mochila azul y se movía en Uber. Querer lastimar su imagen, presentándolo como el mayor huachicolero del país, es una infamia del gobierno. Lo jurídico se irá desahogando con Gómez Mont. Pero ¿qué hay detrás para atacar así a un hombre de 75 años, con ahorros de 18 millones de pesos tras toda una vida?

  1. Desviar la atención de María del Pilar Ávila y sus declaraciones. Quitar el foco de los extraditables Rocha Moya, Inzunza y demás que los acompañan. Seguir ocultando los asesinatos de al menos siete mandos navales. Decir que el huachicol no era una actividad exclusiva de Morena y su gobierno, que hay otros grupos involucrados. Pero Ruffo no está en ninguna lista de Estados Unidos como extraditable y pensar que ha controlado el contrabando de combustibles es una gran mentira.
  2. Manchar a Somos México y al PAN por su relación con Ruffo, como si éste hubiera realmente operado una red para beneficiar económicamente a estos partidos, cuando sabemos que el huachicol fiscal requiere de servidores públicos de aduanas, marinos y militares, distribuidores, lavadores de dinero, entre otros, a los cuales difícilmente Ruffo habría tenido acceso. Y sabemos que los fondos fueron a dar a las campañas de Morena en complicidad con los cárteles. Hablamos de cerca de 600 mil millones de pesos anuales.
  3. Preparar un ambiente ante la posible intervención de Estados Unidos en el tema del huachicol fiscal para presentar a otros culpables y tratar de ocultar lo que PEMEX llama mermas, de grandes cantidades de barriles. Desviar la atención de las cuentas millonarias que deja el huachicol fiscal de 2019 a la fecha. Proteger a los servidores públicos vinculados con los cárteles. Hablar de soberanía.
  4. Sostener una gobernabilidad basada en el miedo, entre morenistas y opositores, pues se aplica la fuerza del Estado y el Poder Judicial ya no es independiente, como claramente se vio en el caso de Ruffo: declarado inocente por el juez titular, por falta de pruebas, y posteriormente considerado de alta peligrosidad por la jueza suplente del acordeón, quien ordenó su traslado a Almoloya de manera denigrante, con uso excesivo de la fuerza y, según sostiene la defensa, violando derechos humanos. Y, desde luego, miedo extensivo a los periodistas.
  5. Preparar el terreno para poder simular que las desapariciones en México no cuentan con la corresponsabilidad del gobierno, en caso de que la Asamblea de la ONU vote este caso por el artículo 32, dada la aquiescencia que se ha tenido.

¿Cómo podría Ruffo tener toda la operación del huachicol si no tenía nexos con el gobierno, del que era opositor? ¿Dónde está el dinero? ¿Cómo operaba la red?

Tras estas reflexiones, la única conclusión posible es que Ernesto Ruffo es un preso político, utilizado para que la opinión pública se distraiga del saqueo de Morena con el crimen organizado. El silencio no es una opción. La estrategia es riesgosa y poco creíble, pero parece que la desesperación crece. Aun así, Sheinbaum tiene salidas, como se lo ha dicho el secretario Greer. Marcelo Ebrard hace su esfuerzo y difícilmente Morena podría tener un mejor interlocutor, pero él no decide la colaboración ni sus alcances.

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