Rosario Guerra

Campañas electorales

Todos saben que Morena y sus aliados ya iniciaron campañas electorales disfrazadas de proceso interno para elegir un coordinador.

Aunque lo nieguen, todos saben que Morena y sus aliados ya iniciaron campañas electorales disfrazadas de proceso interno para elegir un coordinador. Y pese a quejas, el INE solo emitió algunos criterios como no pedir el voto, reportar gastos y dar transparencia al proceso. O sea, no encuentran de dónde agarrar el hilito para evidenciar lo que realmente sucede. Se han roto los tiempos electorales que marca la ley. La utilización y fiscalización de recursos será un tema importante en la revisión que hará el INE. El candidato presidencial de Morena será electo aun antes de que empiece el período de precampañas.

Como comenté en artículos anteriores, el Frente Cívico Nacional (FCN) está dispuesto a elegir democráticamente, en elección primaria, a un candidato que compita conforme a las reglas que los partidos establezcan. Marko Cortés, que se siente dueño del proceso, propuso un millón de firmas y otros requisitos para inscribir candidaturas y cerró la puerta a la sociedad civil. No cabe duda de que aún la oposición no entiende en donde está parada, cuando el país está al borde del autoritarismo.

Pero se han dado diálogos con la sociedad civil y ya los partidos parece se convencieron de consultar a la ciudadanía en un proceso democrático, con votos en urnas. Aún no deciden cuál será el peso de este proceso, pues se complementa con encuestas y no han logrado acordar cuál es el valor de cada ejercicio. No es un tema menor, porque si las encuestas son prioritarias, estaremos entrando a lo mismo que hace Morena y sus aliados.

Otro tema es si las elecciones tendrán un órgano autónomo que las organice y resuelva controversias, o se compondrá tan solo de cuadros partidistas, o habrá una mixtura, y qué tanta autonomía se podrá ejercer. Tampoco es un tema inocuo. Ya Leonardo Valdés, quien en el proyecto del FCN y otras organizaciones civiles que se unieron al Frente, presidía nuestro órgano electoral, ha declarado que es viable y posible una primaria sin riesgos mayores y que él y otros exconsejeros, así como la expresidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís, entre otros cuadros de renombre, están listos para el proceso del FCN, pero sin duda con la disposición, si fuese el caso, de llegar a un acuerdo con los partidos políticos, si estos deciden abrirse a un proceso de votación.

No sabemos qué va a suceder, las propuestas hechas por el FCN y otras organizaciones se están considerando, pero no conoceremos la decisión hasta que los partidos tomen los acuerdos del caso. Entonces vendrán las decisiones de las organizaciones de la sociedad civil.

Un tema que no está en la mesa de discusión, pues son muchos los considerandos, es que los candidatos, que deberán cumplir requisitos para inscribirse, esperemos no sean excesivos y distractores, firmen un acuerdo de unidad y no descalificación en los debates que proponemos. Sin debates no se puede conocer la capacidad y la posición de los candidatos, cuestión que debe normarse para que sea un ejercicio real de diálogos por México. Y yo agrego que en esa carta se introduzca también el compromiso de que los candidatos perdedores harán campaña por el candidato ganador en todo el país. Esta idea del dream team surge de las propias propuestas de varios precandidatos, para fortalecer el proceso electivo.

Un ejercicio de este tipo podrá ayudar a que la nación conozca a los cuadros opositores, que se escuche la voz en todo el país y se recupere el tiempo perdido frente al indebido adelanto de Morena y sus aliados, que hoy domina los espacios públicos, con cada día más ocurrencias y sin acciones concretas para mejorar el gobierno y su gobernanza.

El contraste entre los candidatos de Morena y los de la oposición es mayúsculo, aunque parezca el secreto mejor guardado. Falta mayor exposición, limitada sin duda por el control del gobierno sobre los medios y las amenazas a periodistas, pero están las redes, y como sea, la oposición dará notas que no se podrán omitir por los medios.

No hay retraso, hay diferencias respecto al cumplimiento de la ley, y la oposición también deberá guardar respeto, creando mecanismos para el proceso, transparentes, que no rompan ni con la revisión de cuentas, ni con los criterios de precampañas. Pero el anuncio se conocerá la próxima semana, muy probablemente. Ya los dirigentes de los partidos han aceptado la consulta ciudadana. Habrá que ver en qué términos.

Lo cierto es que, desde ya, se está abonando a los gobiernos de coalición, lo que constituye el verdadero propósito de los partidos, del FCN y las organizaciones de la sociedad civil. Se trata de cambiar el sistema político, por uno más plural, más racional, con menores márgenes de corrupción, mediante decisiones colegiadas y avaladas por un Congreso plural. Estamos acabando con el presidencialismo, como el gobierno de un solo hombre. Ya no más cacicazgos, no más doble discurso de honestidad valiente y corrupción rampante, sin atención a las necesidades de la sociedad.

Se trata de un régimen semipresidencial o semiparlamentario, donde los ciudadanos puedan participar en la toma de decisiones. Que éstas se tomen tras debates que se basen en información real y comprobable y sean encaminadas al bienestar de la población. Rezagos hay muchos. La decisión de un solo hombre normalmente puede ser equivocada, pero la pluralidad y la corresponsabilidad marcan ya otro camino.

De nuevo la armonía, el consenso de un proyecto nacional real, claro y factible, no de discursos ideológicos sin contenido y polarizadores. Todos somos mexicanos, todos debemos votar en junio de 2024 por este cambio que se avecina, con oportunidades para todos. No se trata solo de una alianza electoral, hablamos de un esfuerzo conjunto, de la diversidad, de la pluralidad, para encontrar el destino de México a través de las causas ciudadanas con gobiernos de coalición. Ese es el verdadero cambio y tenemos que saber transmitirlo.

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