Rosario Guerra

Por mar y por tierra

Donald Trump ya declaró que ha abatido el tráfico de drogas vía marítima en un 97%. Ahora afirma que vendrá la lucha por vía terrestre.

La Presidente Claudia Sheinbaum no deja de pedir pruebas y de llamar a la defensa de la soberanía, en una táctica dilatoria y de confrontación con EE. UU.

¿Cuál es su estrategia? No la comprendemos. Porque ya se cumplió lo establecido en el capítulo 11 del tratado de extradición y la soberanía está lesionada por el control de los grupos delincuenciales; y de unidad nacional, ni hablamos.

Alargar el proceso; que Inzunza no quiera salir de Badiraguato por no exponerse; que Rocha Moya traiga más escoltas que los grupos en riesgo; que el resto, sin fuero, no hayan sido llamados a declarar; y que el discurso sea absurdo, pues los mexicanos no saldrán a defender la soberanía en términos de narcos, mientras la FGR debe proceder conforme al marco legal, aunque lo aplace, solo nos trae más riesgos en la relación bilateral.

Todo México sabe de la relación de Los Chapitos con Rocha Moya; del robo de las elecciones para Gobernador, que le hicieron el favor de operar, mientras Mario Zamora no pudo defender a sus correligionarios y antes se salvaron vidas; qué decir de las frecuentes y solitarias visitas de AMLO a Badiraguato, de la protección que CSP ofreció al Gobernador, de la impunidad con la que actuaban los narcotraficantes en esa entidad. Es historia antigua y a la vez vigente. Hay páginas y páginas de diarios nacionales, regionales y locales; transmisiones de radio y TV; testimonios de secuestrados y amenazados que nunca se investigaron. Del asesinato del rector de la UAS también se cuentan narrativas poco creíbles por parte del Fiscal, hoy también requerido, mientras se detienen las investigaciones. El Mayo Zambada afirmó haber sido secuestrado y que ahí se llevó a cabo el asesinato. Tampoco avanzan los homicidios que por ley deben investigarse. En Sinaloa reinaba la paz chicha.

Mientras Claudia asistía a la cumbre de Barcelona a pedir la libertad de Cristina Kirchner, luego pidió la extradición a México del contralmirante Farías, quien solicita asilo por el riesgo de perder la vida en nuestro país. Y qué decir de la investigación del huachicol fiscal, que avanza a paso de tortuga y sin informes. Y ahora pedir a los familiares de desaparecidos que levanten actas ante las Fiscalías, cuando existe contubernio con los delincuentes. Pero el colmo es culpar a la Gobernadora Maru Campos de operativos para desmantelar laboratorios que casualmente estaban desocupados, cuando ella no manda al ejército ni define los tratos con la CIA. La Comandanta Suprema es Claudia. ¿A poco el ejército no le avisó de la operación? Ese es un caso grave digno de análisis. ¿A quién responde el ejército?

Pues está por verse. Porque Trump ya declaró que ha abatido el tráfico de drogas vía marítima en un 97%. Ahora afirma que vendrá la lucha por vía terrestre. Advirtió que si el gobierno de México no combate a los cárteles, EE. UU. lo hará, pese a las quejas de algunos mexicanos, porque son cientos de miles los muertos en su país por el fentanilo. Mientras tanto, CSP solo atina a decir que están derrotados todos los que están contra su política de defensa de la soberanía. Mientras, en Sinaloa, se festeja la salida de Rocha Moya en Culiacán con carne asada.

La nueva estrategia antidrogas pone a México en el centro de la estrategia y lo hace con dureza, no como socios, sino como enemigos. Insiste en que políticos protegen a narcos. EE. UU. usará todas las herramientas para ir tras los cárteles. Sheinbaum tensa la cuerda con EE. UU., con las oposiciones en México y con una política internacional de alianzas contra EE. UU. La colaboración es la que debería imperar, pero no sucede así.

Cierto es que a Donald Trump le llaman el TACO (“Trump Always Chickens Out”); sin embargo, este discurso no parece encajar en ese supuesto. Y es, en realidad, un tema de seguridad nacional en EE. UU., porque más de 200 mil muertos no son un tema menor. Aseguró que “si lastimas a uno de los nuestros, te encontraremos”. Y agregó: “No permitiremos que los cárteles, ni los gobiernos que los apoyan, conspiren contra nuestros ciudadanos”.

Cierto es que, si hay acciones militares, los mexicanos quizá revivan la chispa del nacionalismo, como pide CSP; pero también es cierto que romper relaciones, o degradarlas, con EE. UU. nos traerá muchos y costosos problemas. Por tanto, lo ideal es que CSP reaccione ante la solicitud de EE. UU. de entregar a los narcopolíticos, aunque le cueste mucho a Morena y a la 4T; de lo contrario, el costo será para todo el país.

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