La Fiesta Está Viva

Sangre torera

La tauromaquia reivindica el valor y el riesgo de los toreros, con la Corrida de la Insurgencia y la cornada de Bruno Aloi como protagonistas.

El compromiso de la mayoría de los toreros por trascender en ocasiones lo pagan con su sangre. Tributo al valor de enfrentarse a un toro y buscar la libertad, la emoción y el arte de una vocación con la que nacen unicamente algunos privilegiados a los que millones admiramos y respetamos profundamente.

En el otro extremo se ubica la cobardía del antitaurino, que no es el mismo personaje que a quienes no les gusta la tauromaquia pero la respetan. El antitaurino desprecia al toreo porque esta cultura tiene todo aquello de lo que ellos carecen. Principalmente el verdadero amor por los animales, la ecología y la libertad. Financiadas no se sabe por quién, siempre en la oscuridad, entidades como Animal Heroes y PETA Latino están únicamente para entorpecer el ejercicio de libertad del que gozamos los mexicanos. Una vez más en Juriquilla, el juez de distrito Karlos Alberto Soto García otorgó la suspensión provisional sobre el amparo interpuesto por estas deleznables agrupaciones para evitar que el festejo del 15 de septiembre se pudiese llevar a cabo con normalidad. No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que estos jueces se prestan, una y otra vez, a la corrupción rampante que padecemos. No necesariamente con dinero, que tampoco dudo. El simple hecho de la complicidad en este acto es ya un acto de corrupción.

Deberán exigir los jueces una fianza de por lo menos tres millones de pesos, costo promedio de un montaje para una corrida de toros, a todas estas agrupaciones que, jugando con los tiempos de los juzgados, más la complicidad e incapacidad jurídica de la mayoría de los jueces, están destrozando la libertad de los mexicanos.

Volviendo al honor torero, es admirable lo que estos hombres son capaces de arriesgar a cambio de la gloria del toreo. De hacernos sentir libres con la emoción única e irrepetible del toreo, de un toro embistiendo con todo su poder y bravura, símbolo inequívoco de la naturaleza, de la ecología detrás de su crianza, del equilibrio natural que se vive en las dehesas donde es criado.

El pasado sábado se celebró la novena edición de la Corrida de la Insurgencia en la ciudad de Aguascalientes, en la centenaria plaza San Marcos. Vivimos una noche mágica, bajo los acordes de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes. La intervención artística de la potosina Isabel Garfias embelleció aún más el coso. Los tres toreros estuvieron muy bien, habiendo solamente dos toros buenos, primero y sexto. No hubo orejas, pero sí emoción, cultura, belleza y libertad. Como en cada festejo, el peligro es inminente: Juan Pablo Sánchez fue volteado por su segundo toro sin mayores consecuencias, recordándonos que el peligro siempre existe y que estos hombres se juegan la vida en favor del arte.

Ese mismo día, a 130 kilómetros, se llevaba a cabo el séptimo festejo de la feria de Zacatecas, en la Monumental que celebra sus primeros 50 años. Alternaron Calita, Arturo Saldívar y Bruno Aloi. El bisoño del cartel realizó una valerosa faena al tercero de la tarde, un toro serio del hierro zacatecano de José Julián Llaguno. Montó la espada y al formar el embroque de la suerte resultó aparatosamente herido en la axila izquierda, provocándole el astado una cornada de entre 30 y 35 centímetros de longitud.

“El pitón entró por la axila izquierda llegando hasta el cuello, rodeando el tórax y causando numerosas lesiones en toda la región”, declaró Raúl Cabral Soto, médico que realizó la operación durante más de tres horas.

Bruno se está recuperando. El cate ha sido grande, pero más es su ilusión por alcanzar su sueño. Los toros dan cornadas y dan gloria. Ejemplo de juventud, valores, disciplina y honradez, además de la vocación para vivir en torero. Honor a los hombres de seda y oro, a todos los toreros y a todos los toros. La libertad que vivimos en México no nos la deben arrebatar ni agrupaciones extranjeras ni jueces corruptos e incompetentes.

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