Trópicos

Bengasi defiende su soberanía

Hoy día, Libia es un país moderno, salió de una guerra, hemos unido al banco central entre Trípoli y Bengasi

Hay un concepto que está determinando cada vez más el futuro de las identidades: soberanía. No obstante, es una palabra que, a nombre de ella, se desatan conflictos diplomáticos y guerras intestinas; no es nueva, pero sí está cobrando una mayor relevancia en este siglo XXI. Por ello, hay que saberla diferenciar, porque muchos Estados y/o movimientos la pronuncian para justificar sus acciones, a veces violatorias de toda ley o constitución.

En estos momentos hay un amplio debate entre soberanía e injerencia a partir de la detención de 10 personas, de diversas nacionalidades, en la ciudad de Site y que posteriormente fueron trasladadas a Bengasi en Libia. Ellas formaban parte de las excursiones de la Global Sumud Land Convoy, con supuesta ayuda humanitaria para Gaza.

Después de que Muammar Gaddafi gobernó Libia durante 42 años, ubicada en la parte baja del corazón del mar Mediterráneo, hasta su derrocamiento y muerte en 2011, Libia se fragmentó bajo dos liderazgos: el de la Unidad Nacional, con sede en Trípoli, y el del Ejército Nacional Libio, que controla el 80% del territorio, el petróleo y Bengasi, próspera ciudad de este país africano.

En entrevista exclusiva para esta columna, el asesor del ministro de Exteriores del Gobierno del mariscal Khalifa Haftar del Ejército Nacional Libio, Yussef Saad, me explica sobre los extranjeros detenidos en Bengasi: “Realmente, el Ejército Nacional y el mariscal Khalifa Haftar no tienen nada que ver con todo esto (…) La justicia es la que decide; ni el mariscal, ni el general Saddam Haftar, ni yo, ni el ministro de Exteriores (Abdulhadi Lahweej) podemos mover nada. Esto lo decide la justicia. Ellos son personas que han estado apoyando a grupos terroristas”.

Asegura que “entraron al país de forma ilegal, porque una persona que es periodista y entra con un visado de turista y crea manifestaciones y actividades que no coinciden con su visado… y eso no puede pasar. Es algo ilegal en España, en Italia y en Estados Unidos. Lo digo porque hay países europeos que creen que sus ciudadanos pueden cometer delitos en cualquier parte del mundo: en África, en Libia o en Latinoamérica, y que nadie les puede juzgar”.

Por otro lado, afirma que “Libia, hoy en día, no es la misma que en 2011, en la época de Muamar el Gadafi. Libia tiene una soberanía totalmente independiente. Libia tiene justicia y jueces que nadie puede intervenir, ni siquiera el mariscal Haftar; él es un militar, y ellos (los extranjeros de la Global Sumud) están bajo la policía nacional, la policía de migración y en las manos del fiscal general, o sea, el mariscal Haftar no manda, el mariscal Haftar tiene coroneles detenidos en la cárcel y no los puede sacar, porque estos están en manos de la justicia”.

El domingo se dio a conocer que el fiscal general en Bengasi aplazó su detención por 30 días más. Al respecto le pregunté: “¿Hasta cuándo seguirán presos?”, a lo que Saad respondió: “La policía está haciendo el volcado de los móviles de ellos; el fiscal les acusa oficialmente de apoyar al grupo de Hamás palestino. Para nosotros, el grupo Hamás es una organización terrorista. Respetamos las normas y las leyes de Naciones Unidas; si Naciones Unidas” dice: “Es una organización terrorista; para nosotros, Hamás es una organización terrorista”.

Sobre el apoyo al pueblo palestino, insiste: “Si tú realmente quieres ayudar al pueblo palestino y a Gaza, hemos traído a la directora de la Cruz Roja en Bengasi, les hemos dicho: ‘Nosotros nos encargamos de llevar esto hasta Palestina, lo va a hacer la Cruz Roja’; (no obstante) ellos lo que querían hacer es entrar a la fuerza en una zona que está prohibida por el acuerdo 5 + 5 (se centra en la preservación de alto al fuego) y por el Convenio de Ginebra que firmó el Ejército Nacional con Trípoli. Es decir, entraron en una zona a la que ningún ciudadano local puede entrar”.

Señala con tono directo al gobierno de España, quien pide la liberación inmediata de la española capturada: “Siempre han sido así en la historia, no nos van a respetar hasta que no nos unamos, siempre nos van a ver como países de tercer mundo, aunque si uno viaja a Bengasi hoy en día, es más seguro que el propio Barcelona… En Bengasi puedes viajar y nadie te va a atacar ni a robar. La seguridad que hoy en día hay, gracias al mariscal Sadam Hafter, no la tiene ningún país”. Señala que “hoy día, Libia es un país moderno, salió de una guerra, hemos unido al banco central entre Trípoli y Bengasi”.

Tajante apunta: “Se lo dije al embajador español, Javier Soria: tienes que respetar la soberanía de Libia. Si el embajador español sigue metiéndose en la justicia nacional, nosotros lo vamos a echar de nuestro país, de Libia”.

Finalmente, para Saad, el mariscal Haftar “es un hombre reconocido internacionalmente; no es como dice la prensa, es un hombre que salvó a Libia del terrorismo islamista de Al Qaeda. El general Haftar controla más del 80 por ciento del territorio libio, y vino aprobado por el parlamento libio, que tiene más de 200 parlamentarios en todas partes de Libia. Todos los embajadores del mundo están con él, se tienen relaciones con todos los países del mundo; es un verdadero héroe que devolvió a Libia su soberanía”. Mientras sucedía esta entrevista, se comenzó a especular que en un futuro próximo podría haber elecciones para unificar bajo un solo liderazgo el futuro de Libia.

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