Trópicos

Tiempos malditos

Las cuatro ‘corcholatas’ han recreado un escenario de combate político-electoral, apoderándose de la narrativa de que ellos son oficialismo y al mismo tiempo oposición.

Con la presencia de las corcholatas en la plenaria de los diputados de Morena, iniciaron de facto las precampañas rumbo a la sucesión presidencial, pero al mismo tiempo, un camino incierto para la oposición, que entre malabares e incompetentes apuestas como la de Miguel Ángel Mancera, o estridentes ocurrencias como la de Lilly Téllez, busca encarecidamente darle forma a un modelo y proyecto, aún desierto.

No obstante, la oposición aún puede dar sorpresas con perfiles que parecen camuflarse, a la espera del momento preciso para salir a la luz. Es el caso, por ejemplo, de un Lorenzo Córdova, quien últimamente se lleva reflectores y aplausos por un importante sector de la sociedad opositora, tras liderar la defensa del INE, y al mismo tiempo, ser una de las víctimas favoritas del presidente López Obrador, al grado de llamarlo “farsante”.

O alguien que logre aglutinar a la oposición completa, incluido Movimiento Ciudadano, convertido en partido bisagra que el día de mañana podría ser la clave del triunfo. Paralelamente hay que darle seguimiento a la multifacética plataforma autodenominada “encuentro colectivo por México” o “Mexicolectivo”, y que ya mereció las críticas de AMLO por su nivel aglutinador, que van desde expriistas, panistas, izquierdistas, líderes de colectivos sociales, incluidos presidentes de partidos políticos como Dante Delgado, que precisamente gestiona el partido naranja. De esta plataforma, podría salir algún candidato, inesperado, que anide las aspiraciones de que la oposición regrese al poder.

Pero regresando a Morena, fórmula que por ahora tiene todas las de ganar en 2024, sus cuatro corcholatas abiertamente definidas, han recreado un escenario alterno de combate político-electoral, apoderándose de la narrativa de que ellos son oficialismo, y al mismo tiempo oposición, donde Claudia Sheinbaum y Adán Augusto representan a los primeros, mientras que, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, a los segundos. Muchos prefieren llamarles los radicales y los moderados.

En la plenaria de Morena del lunes, donde los cuatro mostraron sus buenos modales, surgieron elementos que nos hacen pensar que Sheinbaum y Adán Augusto cortan el bacalao en el mismo sentido. Ambos siguen bajo la estrategia de ser vistos como los moldes exactos de su líder, y desplegar frases del tipo, “este movimiento transformador necesita de todos, no sobra nadie”, o “pero por encima de todo está nuestro proyecto”. La primera dicha por el secretario de Gobernación, la segunda por la jefa de Gobierno.

Del otro lado se encuentran Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, aliados políticos que se han dado a la tarea de construir una imagen en dos sentidos, que siguen el movimiento del presidente, pero también con la capacidad de tomar decisiones independientes, respecto a la férrea esfera de intereses de López Obrador. Ambos coinciden en que la encuesta que definirá al candidato o candidata de este partido, sean autónomas, es decir, que no las realice Morena, sino diversas encuestadoras serias con preguntas consensuadas.

Además, Marcelo Ebrard ha demandado debates públicos entre las corcholatas autorizadas, para contrastar propuestas. En cualquier democracia estos debates son naturales y necesarios, por ello resulta extraño que tanto Sheinbaum como Adán Augusto, le han dado la vuelta a este ejercicio democrático. En este contexto se conformó un grupo de legisladores del Partido Verde, quienes el lunes pasado anunciaron su apoyo al canciller Marcelo Ebrard, lo que significa, son el primer grupo de legisladores dentro de partidos aliados, que toma esta decisión, abiertamente, a favor de una de las corcholatas. Encabezados por Javier López Casarín, definieron impulsar, precisamente, la “realización de consulta abierta, con dos preguntas y urna simulada, además de debates y separación del cargo para quienes contengan por la candidatura presidencial”.

¿A quién le perjudica más la separación del cargo, y a quién le favorece? ¿A Sheinbaum de la jefatura de Gobierno, a Marcelo de la cancillería, a Monreal del Senado o a Adán Augusto de la Secretaría de Gobernación? A quienes más afectaría en estos momentos abandonar sus puestos, es a Claudia y a Ricardo Monreal. Los dos tienen considerables aparadores que les permite su lucimiento y exposición, si lo desean, diariamente.

En contraste, Marcelo Ebrard y Adán Augusto, se limitan a las agendas que establece Presidencia. Por ello, y mientras el canciller es quien más ha cuidado actos anticipados de campaña, Adán Augusto ha buscado hacer triquiñuelas para aparecer en bardas y redes sociales de forma sistemática, y así volverse competitivo.

Por ello, auguro que en cuanto concluyan las elecciones en el Estado de México y Coahuila, el primero que se bajará del puesto es Marcelo Ebrard mientras que la jefa de Gobierno será la última. Por otro lado, Adán Augusto y Monreal pondrán el dedo a secar para ver si el viento les favorece. En ese momento, comenzará la verdadera guerra entre radicales y moderados; la otra oposición, seguirá haciendo malabares… pero estas son puras suposiciones adelantas.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

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