Abogado experto en marcas

Nuevos aires para el IMPI

El gremio empresarial ha visto con buenos ojos el nombramiento de Alfredo Rendón Algara como nuevo director del IMPI con 27 años de experiencia en materia de propiedad intelectual.

Incómodo, incomprendido e irrelevante. Son tres adjetivos que podrían aplicarse al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) durante la gestión de Graciela Márquez Colín al frente de la Secretaría de Economía.

Incómodo, porque a la anterior secretaria, la propiedad intelectual le parecía un tópico que interesaba a “los empresarios” y no “al pueblo”. Si estábamos elogiando a quienes usan burros y trapiches como métodos de producción, no podía desentonar hablando de patentes y marcas.

Incomprendido, pues no puso a un verdadero experto a la cabeza. Juan Lozano Tovar, anterior director del IMPI, era un buen funcionario pero desconocía la materia. Le resultaba difícil comunicar las necesidades de un organismo altamente especializado.

Irrelevante, dado que no formaba parte del discurso presidencial. No puedo ubicar una conferencia mañanera en la que se haya hablado específicamente sobre propiedad industrial. Salvo cuando se anunció la ocurrencia de fusionar al IMPI con el INDAUTOR, el presidente no ha vuelto a referirse al instituto.

Está por verse, pero con la entrada de Tatiana Clouthier a la Secretaría de Economía se vislumbran otros aires para la propiedad industrial.

De entrada, el gremio empresarial ha visto con buenos ojos el nombramiento de Alfredo Rendón Algara como nuevo director del IMPI. A diferencia de su predecesor, Rendón es un funcionario con 27 años de experiencia en la materia, conoce a detalle las entrañas del organismo, por lo que no habrá una curva de aprendizaje ni sobresaltos en el manejo de la administración.

Por otro lado, las relaciones de la nueva secretaria con los empresarios del norte, ayudarán a colocar en la agenda nacional las necesidades de quienes siguen siendo el motor industrial del país. Tras la salida de Alfonso Romo de la Oficina de Presidencia, urgía un nuevo interlocutor para los industriales.

La tarea no es fácil. Las estadísticas del IMPI muestran que la actividad industrial del país ha disminuido en los últimos años.

Las cifras de patentamiento son un termómetro de la actividad económica nacional. Los números muestran que cada vez recibimos menos solicitudes de patente y el porcentaje de invenciones mexicanas continúa reduciéndose.

Los cambios legislativos y ahora administrativos en el IMPI le están dando un segundo aire. Si bien el Instituto es tan sólo un engrane en la compleja cadena de innovación, su desempeño es fundamental para que la tecnología y las inversiones sigan fluyendo hacia el país.

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