Experto en propiedad intelectual

El Mundial de la piratería

Basta caminar por cualquier mercado para darse cuenta de que el Mundial ya empezó, al menos para la economía informal.

El próximo 11 de junio México volverá a ocupar el centro del mundo futbolístico. Ese día se inaugura la Copa Mundial de la FIFA 2026, y a partir de esa fecha millones de ojos estarán puestos sobre nuestro país.

No solo para ver si llegamos al “quinto partido”, sino para medir si México es capaz de organizar un evento global con seguridad, orden y respeto a la legalidad.

La preocupación más evidente es la seguridad.

No hace falta explicarla demasiado. Muchos visitantes extranjeros llegarán con la inquietud de pisar un país que todos los días aparece en las noticias internacionales por balaceras y ejecuciones del narcotráfico.

Esa será, sin duda, una de las grandes pruebas del Mundial. Pero no será la única.

También se observará la funcionalidad del Estado mexicano.

¿Funcionan los aeropuertos?

¿Funciona el transporte?

¿Estábamos mejor en “México 86”?

En ese examen, la piratería será un síntoma muy visible.

Basta caminar por cualquier mercado para darse cuenta de que el Mundial ya empezó, al menos para la economía informal.

Playeras de la Selección Nacional y toda clase de mercancía no autorizada se ofrecen con absoluta normalidad.

No es un fenómeno nuevo, pero durante el sexenio pasado creció con impunidad. El Global Organized Crime Index 2025 colocó a México en el primer lugar mundial en mercados ilícitos, de entre 193 países evaluados.

Por eso, la llegada de Vidal Llerenas a la dirección del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial merece comentario.

Santiago Nieto reactivó los operativos antipiratería, pero deja el IMPI justo en la antesala del evento deportivo más importante que México ha recibido en décadas.

Su sucesor no tendrá margen para la “curva de aprendizaje”; aterrizará en pleno Mundial de futbol y después seguirá la revisión del T-MEC.

El IMPI tendrá que desplegar sus facultades con rapidez y eficacia para proteger los derechos de la FIFA, de las selecciones participantes y, de manera muy especial, de la Selección Nacional.

La tarea no se limita a decomisar playeras falsas. También deberá impedir que empresas oportunistas intenten colgarse de la Selección o del Mundial sin haber pagado por ello.

Un evento que dura unas cuantas semanas no puede protegerse con procedimientos que tardan meses.

Si la autoridad llega tarde, en realidad no llega.

Una campaña parasitaria retirada después de la final ya cumplió su objetivo. Una mercancía asegurada cuando el equipo quedó eliminado ya se vendió.

El famoso “marketing de emboscada” es un ilícito que se consume en días y a veces en unas cuantas horas.

Si en este Mundial se confirma que no hace falta pagar un patrocinio exclusivo para explotar comercialmente a la Selección y al Mundial, el precedente será devastador.

Defender a los patrocinadores legítimos también es defender la seriedad institucional del futbol mexicano.

México estará en boca de todos. No solo por sus estadios, sus carreteras o sus aeropuertos, sino por su capacidad para hacer valer reglas básicas.

Ojalá el Mundial no se convierta en la gran vitrina internacional de nuestra tolerancia a la ilegalidad.

POST SCRIPTUM

El IMPI reconoció recientemente a “FIFA” y al Trofeo de la Copa Mundial como marcas famosas en México.

Los legisladores reformaron hace dos meses la ley para sancionar el “marketing de emboscada”. Las herramientas están listas; la pregunta es si hay voluntad de usarlas.

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