Mexicanos Primero

¿Quiere saber cuántos estudiantes hay en México?

La falta de datos actualizados sobre matrícula, abandono escolar e infraestructura dificulta evaluar y mejorar el sistema educativo mexicano.

¿Cuántos estudiantes estuvieron inscritos en las escuelas mexicanas durante el ciclo escolar que acaba de terminar? ¿Cuántos abandonaron sus estudios? ¿Cuántas escuelas tienen agua potable, electricidad, baños o acceso a internet o computadoras? Estas preguntas parecen básicas para cualquier sistema educativo y deberían ser fáciles de responder. Sin embargo, hoy no podemos responderlas con información que haya sido dada a conocer por la SEP o las autoridades educativas locales.

El ciclo escolar 2025-2026 terminó el pasado miércoles 15 de julio y, una vez más, cerró antes de que pudiéramos conocer oportunamente algunos de sus datos más elementales. La matrícula, que debería ser el punto de partida para saber a cuántas niñas, niños y jóvenes atiende el sistema educativo, se publica cada vez con mayor retraso en el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), el año pasado estuvieron disponibles hasta septiembre. ¿Cómo podemos planear las acciones, los espacios, los materiales?, cuando no sabemos a ciencia cierta a cuántas alumnas y alumnos esperamos.

¿Y qué pasa con los indicadores educativos de nuestro país? Pues estos tardan todavía más en publicarse y algunos, sencillamente, han dejado de actualizarse. La versión sintética de la publicación de la SEP Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional 2024-2025 fue publicado durante la última semana de agosto de 2025, aunque sin los datos de: abandono escolar, reprobación, eficiencia terminal y tasa de terminación. La versión extendida de esa misma publicación se puso a disposición del púbico apenas hace un par de semanas. Todo esto explica que la fotografía de cada ciclo escolar llega tarde, incompleta o de plano no llega.

Así que la información más reciente sobre abandono escolar, algo fundamental, corresponde al ciclo 2023-2024. Ya concluyeron dos ciclos escolares más y seguimos sin saber qué ocurrió después. Esto podría parecer un problema meramente estadístico, pero no lo es. El abandono escolar está, precisamente, en el centro de una de las principales apuestas de la política educativa a nivel federal: los programas de becas para el bienestar. Año con año se destinan enormes recursos públicos bajo la premisa de favorecer la permanencia de niñas, niños y jóvenes en las escuelas. Pero, ¿cómo sabemos si están logrando ese objetivo si uno de los indicadores fundamentales para medirlo lleva dos ciclos sin actualizarse?

Los últimos datos disponibles ya mostraban señales que merecían atención. Después de la pandemia, el abandono había vuelto a crecer en distintos niveles educativos. Sin información más reciente, no sabemos si esa tendencia continuó, se revirtió o se agravó. Y al final no sabemos si los recursos públicos destinados a la entrega de becas están cumpliendo con su objetivo fundamental, aunque varias veces al año nos dicen en la conferencia mañanera que sí funcionan. Y llegamos a una contradicción, podemos saber cuánto gastamos en una política, pero cada vez sabemos menos sobre el problema que esa política pretende resolver.

Algo similar ocurre con la infraestructura educativa, ahí los datos disponibles son aún más antiguos, del ciclo escolar 2021-2022. Sin información sobre el estado real de la disponibilidad de servicios en las escuelas, nos preguntamos ¿cómo se decide dónde hace más falta invertir?, ¿cómo sabemos si las brechas se están cerrando? La Escuela es Nuestra (LEEN) se ha convertido en el principal programa federal para atender las condiciones físicas de las escuelas mediante transferencias directas a los comités escolares. Y la pregunta que no tiene respuesta es ¿cómo podemos evaluar si después de años de transferencias directas hay más escuelas con agua, baños dignos o electricidad?

Al final, a pesar de los retrasos en su presentación, reconocemos que gran parte de la información sobre el sistema educativo termina estando disponible en distintas fuentes, documentos y bases de datos, pero encontrarla, ordenarla y darle seguimiento se ha vuelto cada vez más complicado. Por eso, desde Mexicanos Primero hemos desarrollado MONITO, un repositorio que reúne y sistematiza información pública sobre el sistema educativo: estadísticas, indicadores, políticas, e información puntual de las entidades federativas. Pero una plataforma de la sociedad civil no puede sustituir la responsabilidad del Estado de producir y publicar información oficial, periódica, comparable y oportuna.

En Mexicanos Primero sabemos que los estudiantes siguen abandonando la escuela, aunque no tengamos la cifra. Las escuelas siguen sin agua, aunque no actualicemos el indicador. Las brechas siguen creciendo, aunque dejemos de medirlas, y el derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes sigue sin ser garantizado.

María Teresa Gutiérrez

María Teresa Gutiérrez

Directora de Monitoreo de Indicadores Educativos en Mexicanos Primero

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