Gran polémica ha desatado el conjunto de listas presentado por la Consejera Jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde. Eso que llamó “la anatomía de un ecosistema de amplificación digital en México”. Un eslabón que demuestra cómo, en cinco años, el ejercicio del gobierno frente a sus críticos migró de la mentira al mentiroso y del mentiroso a la estructura que supuestamente los conecta.
Según la explicación de la Consejera, se trata de un análisis sobre cómo funciona parte de la conversación del entorno digital. ¿La intención? Mostrar cómo operan los “bots” y redes que amplifican – según artificialmente – críticas y tendencias de interacción en línea. ¿La razón? La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo actúan las estrategias de desinformación en internet.
El análisis partió de 98 “cuentas semilla” elegidas por el propio equipo, mismo que después concluyó que la red resultante era adversaria al oficialismo. Hay una lógica en ello: al sembrar un mapa con voces críticas, el plano que crece también será crítico. El resultado depende de la elección de la semilla. Aun así, se pretende demostrar que cierta perspectiva compartida sobre el actuar del gobierno es parte de una conversación digital artificial; de ahí el ejercicio del pasado miércoles.
En el programa Derecho de Réplica, Alcalde presentó un esquema que, dijo, es resultado de un monitoreo del 1 de enero al 8 de agosto del 2026 y consta de cuatro capas: medios y comentaristas, figuras políticas, cuentas de ataque y una de amplificación automatizada. Reforma, Aristegui Noticias, Latinus; Denise Dresser, Pascal Beltrán del Río, López Dóriga, son algunos de los que aparecieron en la primera. En la segunda: Calderón, Fox, Alejandro Moreno Cárdenas, Fernando Belaunzarán y más. “Tenemos a todos ubicados, digamos que tienen alcances importantes”, dijo Luisa María Alcalde al mostrar la arquitectura.
Como era de esperarse, la reacción fue explosiva. Hubo de todo: desde Chumel Torres, quien bromeó con la propuesta de un beso de cien, hasta Carmen Aristegui, quien invocó a la Gestapo y a Stalin.
Como respuesta, al día siguiente del programa, la Consejera publicó un video para aclarar que no presentó nombres de periodistas enemigos, sino un análisis de cómo se amplifican artificialmente las tendencias digitales. La aclaración desecha, de paso, la hipótesis más simple: que haya ciudadanos que critican al gobierno por su cuenta.
Vale la pena reconstruir cómo llegamos hasta aquí, porque el episodio de la semana pasada es la capa superior de algo que empezó a construirse en junio de 2021, cuando López Obrador inauguró Quién es quién en las mentiras. Aquella sección tenía el objeto de destacar las notas falsas, de modo que se proyectaba el titular, se decía por qué era incorrecto y se pasaba a la nota siguiente. En febrero de 2022 el objeto cambió de naturaleza cuando el presidente exhibió los supuestos ingresos de Loret de Mola desde la conferencia en Palacio Nacional; el cambio más importante que revela este hecho es que se pasó de desmentir una nota a investigar quién la firmaba.
El sexenio actual heredó el Detector de mentiras y en junio pasado le agregó Derecho de Réplica, el programa semanal de la Consejería Jurídica, presentado desde el principio como su versión extendida. Recordemos también que en julio llegaron los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias – aún en consulta pública –, tema de la última entrega de este espacio, que facultan a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones para multar a los concesionarios que difundan información falsa.
Lo que ocurrió el 12 de agosto suma a esta secuencia. Vemos cómo el ejercicio pasó de ser conducido por comunicación social a la Consejería Jurídica, la oficina que fija la posición legal de la Presidencia. El señalamiento que antes era una molestia, ahora se da desde la oficina jurídica, con una comisión sancionadora a su lado.
En cinco años, no solo se pasó de la mentira al mentiroso y de ahí a la estructura, sino también de la retórica al procedimiento.
X: @marlenemizrahi