En su Justa Dimensión

Acudir o no acudir a NY: un dilema con respuestas distintas en la ‘4T’

A menos que se quisiera una represalia de Trump en plena revisión del T-MEC, nadie en su sano juicio estaría esperando que Sheinbaum pronunciara en la tribuna de la ONU –en caso de haber ido– un discurso así de duro en las narices del republicano.

La mañana del martes, la presidenta Sheinbaum se ahorró un momento bochornoso. No tuvo que disimular sus emociones en vivo cuando, delante de cientos de jefes de Estado y de gobierno y diplomáticos de países de todos los continentes reunidos en la Asamblea General de la ONU, Donald Trump deplorara que “México es el epicentro de la violencia de los cárteles”.

Y no tuvo que presenciar ese incómodo momento simplemente porque decidió que estar ahí no era indispensable y era mejor mandar a Nueva York al canciller Roberto Velasco, quien –él sí– tuvo que contener sus muecas al momento de ver de frente y escuchar a Trump decir que “es inaceptable para Estados Unidos compartir una frontera de 2,000 millas con un territorio controlado por cárteles enemigos”.

Que Sheinbaum optara por no asistir ya no sorprende a nadie; es el sello de la ‘4T’ con el falaz argumento de la “austeridad”. Pero no por ello deja de ser lamentable que, al no acudir la jefa del Estado, México no figurara en la tribuna de Naciones Unidas en el primer día de los trabajos de la Asamblea, como sí lo hicieron homólogos de la región, como Kast, de Chile, y Fujimori, de Perú. Y, por supuesto, Lula, de Brasil, país que por tradición desde hace décadas abre la ronda de participaciones en el podio.

Ahí, delante de Trump, Lula sostuvo que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. ¿Nos suena?... Sí, algo similar a lo que Sheinbaum repite un día sí y el otro también, solo que desde la comodidad de su Palacio o en los mítines con sus beneficiarios de pensiones del Bienestar. El brasileño advirtió sobre las “tentaciones hegemónicas” en América Latina de “la mayor potencia del mundo”, en alusión a Estados Unidos.

A menos que se quisiera una represalia de Trump en plena revisión del T-MEC, nadie en su sano juicio estaría esperando que Sheinbaum pronunciara en la tribuna de la ONU –en caso de haber ido– un discurso así de duro en las narices del republicano. Pero no sería necesario; habría podido optar por un speech más terso y diplomático, pero firme y digno, apelando al multilateralismo y a la “autodeterminación de los pueblos” y a la “solución pacífica de las controversias”, esos mantras que tanto le gusta repetir acá en casa.

Ah, pero eso sí, la cancillería presumió en un post que México estuvo “presente” para subrayar en los debates la necesidad de “que la soberanía y la integridad territorial de las naciones sean permanentemente respetadas”. ¿Y no hubiera sido mejor escuchar a la propia Sheinbaum plantear eso en la tribuna más importante del mundo?

En contraste, la que sí tomó la decisión atinada de asistir a Nueva York –aunque a otro encuentro– fue la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, quien participó en el foro U20, auspiciado por el alcalde Zohran Mamdani.

No faltó quien dijera que solo fue a pasearse y a hacer turismo diplomático. Que nada bueno tiene para presumir, si la Ciudad de México está hecha un desastre. Que por qué no va y habla de sus calles repletas de baches, de su servicio de transporte colapsado, con fallas constantes –cortocircuitos, descarrilamientos– en el Metro, del crimen contra sus colaboradores –Ximena y Pepe– aún sin esclarecer, de las frecuentes ejecuciones directas a plena luz del día y en zonas céntricas… y un largo etcétera.

Pero seamos honestos, qué gobernante iría a un foro internacional a hablar de sus problemas. Obviamente, Brugada fue a exponer lo que a su gobierno le han reconocido, y por ello habló de sus famosas Utopías, esos centros integrales que ofrecen servicios sociales y actividades deportivas, culturales y recreativas. Y se llevó aplausos.

La Ciudad de México “es inspiración para muchos de nosotros por la manera en que ha respondido a la crisis de los ciudadanos en nuestra economía”, dijo Mamdani, y puso a las Utopías “como un ejemplo de cómo podemos ofrecer este tipo de servicios (...) Cuando hablamos de Utopías, hablamos de que debemos garantizar la dignidad de las personas y asegurarles una vida plena”.

Viniendo del alcalde neoyorquino, un socialista, progresista y con creciente popularidad y fuerza, es más que un elogio para la morenista. Un político que inspiró, por ejemplo, al partido La Izquierda, en Alemania, según reconoció Elif Erlap, ganadora de las elecciones en Berlín del pasado domingo, quien señaló que Mamdani demostró que “una política de asequibilidad, de justicia social y unificadora puede ganar”.

En su discurso ante alcaldes de América y Europa, Brugada sostuvo que “la vivienda adecuada y asequible debe ser atendida como un derecho humano, no como un activo financiero”. Defendió las “ciudades para vivir y no solo para invertir, ciudades que no expulsen a sus habitantes”. ¿Alguien puede estar en desacuerdo con ello?

Pudo además reunirse con los alcaldes de Chicago, Barcelona y Santiago, con quienes discutió mecanismos de cooperación. Para eso precisamente sirven esos foros. Ahora solo esperemos que Clara haya vuelto con buenos consejos, experiencias compartidas y posibles soluciones a los muchos problemas que aquejan a la CDMX, con todo y sus ajolotes y sus Utopías admiradas por Mamdani.

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