En su Justa Dimensión

Definen corcholatas guindas; entre sorpresas y pataleos

Por fin esta semana el partido en el poder se decidió a avanzar en la definición de otra tanda de “coordinadores de defensa de la transformación y la soberanía”... Los precandidatos, pues, para 17 gubernaturas en juego en 2027.

Luego de días de incertidumbre y señalamientos por el atorón que Morena trae aún en varios estados en la disputa por las precandidaturas, por fin esta semana el partido en el poder se decidió a avanzar en la definición de otra tanda de “coordinadores de defensa de la transformación y la soberanía”... Los precandidatos, pues, para 17 gubernaturas en juego en 2027.

Desde un inicio, el proceso no ha estado exento de pugnas, pero las inconformidades se intensificaron en algunos estados tras la definición de las corcholatas que resultaron favorecidas por “el pueblo” después de una serie de encuestas de dudosa autenticidad, puestas en tela de juicio incluso por algunos dirigentes de la ‘4T’, como el líder del PT en Guerrero, Victoriano Wences Real.

Por supuesto habrá quien se crea el cuento de que las encuestas y nada más que las encuestas son las que definen al abanderado de Morena y, en caso de que no haya disputas, de los partidos aliados también. Otros aseguran que es mera simulación y quien en realidad decide es el dedito que apunta desde Palacio Nacional. Seguramente se trata de un método híbrido, en el que la presidenta tiene a su favorito (a), pero no se niega a tomar en cuenta las encuestas y, sobre todo, el clima político de cada entidad y sus repercusiones a nivel nacional.

Así, los resultados han sido un tanto sorpresivos en estados como Michoacán. Y es que desde enero Sheinbaum venía recordando cómo le quitaron la candidatura a Raúl Morón en 2021, “por una cosa absolutamente menor” y porque “querían hacerle daño a Morena”. En julio, desde Michoacán, Sheinbaum reiteró que “se cometió una injusticia” con Morón. Por ello muchos interpretaron eso como un espaldarazo al senador. Y, para sorpresa de varios, el elegido fue el fiscal con licencia, Carlos Torres Piña, un experredista.

Con esa designación sale fortalecido el actual góber, Alfredo Ramírez Bedolla, porque era su gallo, pues, de llegar al gobierno, podrá taparle todas las presuntas trapacerías de las que se le acusa.

Pero en el caso de Michoacán hay que tomar en cuenta otros factores. Por ejemplo, que tanto Morón como su aliado Leonel Godoy –exgobernador y actual diputado federal– han sido señalados insistentemente por Grecia Quiroz como posibles responsables del asesinato de su marido, Carlos Manzo. Hoy, la puntera en todas las encuestas es precisamente Grecia, viuda de Manzo y su sucesora en la alcaldía de Uruapan. ¿Tuvo que ver esa acusación para que hicieran a un lado a Morón? Es muy probable que sí.

Guerrero es otro caso desconcertante. Tras la designación de Beatriz Mojica como abanderada morenista, muchos se preguntan ¿por qué entonces Sheinbaum consintió que Esthela Damián dejara de ser su consejera jurídica y le diera su bendición para ir a buscar la precandidatura, si no iba a ser la buena?

Y hablando de experredistas conversos, Mojica es otro ejemplo de cómo los principios y las convicciones cambian al mejor postor. Las benditas redes sociales se encargaron de redifundir aquella entrevista con Milenio en la que la hoy abanderada guinda aseguraba que “nunca” se pasaría con AMLO, pues “no comparto las visiones autoritarias”. El lunes, al ser destapada como “coordinadora”, no tuvo empacho en lanzar un “¡Que viva Andrés Manuel López Obrador!..”. Total, si ya se le había perdonado su insolencia y hasta su apoyo a Ricardo Anaya en la presidencial de 2018, qué más da.

Y la que sí expresó su descontento fue la alcaldesa de Acapulco, Abelina López, quien advirtió que la elección de Mojica es “la crónica de una muerte anunciada”. ¿De verdad creía Abelina que tenía posibilidades, luego de los señalamientos de presuntos desvíos millonarios en su gestión?

Pero si algo dejó claro la elección de corcholatas esta semana es que los escándalos mediáticos a varios les hicieron lo que el viento a Juárez. Así, el que se ventilaran los múltiples vuelos privados al extranjero de la gobernadora Mara Lezama no impidió que su delfín, Gino Segura –quien la acompañó en varios de esos viajes–, fuera el elegido en Quintana Roo. Aunque si a desprestigios vamos, otra de las corcholatas era el obradorista Rafael Marín Mollinedo, nada menos que exdirector de Aduanas. Resulta que Alejandro Arcos Romero, señalado como operador financiero de la mafia rumana, fue su subordinado.

–¿Le pegó que lo relacionaran con Alejandro Arcos? –se le preguntó. –Pues no sé, pero en las encuestas yo saqué tercer lugar. –¿Le pegó el asunto del huachicol? –No sé, no sé si tomaron en cuenta eso (...) ya ni hablar de ese tema.

Y cuando se le insistió con lo de Arcos, remató: “Nomás lo hacen por molestar, no viene al caso preguntar eso, ¡no jodan, no jodan con eso!”.

Otro ejemplo es Baja California, donde las publicaciones de que supuestamente no tenía visa, y de que habría llegado a un acuerdo con Estados Unidos para cooperar, no impidieron que la senadora Julieta Ramírez fuera la elegida.

En Zacatecas, la ruptura no será interna –aunque José Narro Céspedes no quedó nada contento– sino con el PT, pues la senadora petista Geovanna Bañuelos –fuerte en varias encuestas– quedó descartada, y la favorecida fue la senadora Verónica Díaz, excuñada del gobernador David Monreal y quien sería la favorita del clan, luego del portazo a Saúl, por aquello del nepotismo.

Así las cosas en el oficialismo y aún faltan varios estados por definir “coordinador”, y entre ellos tres donde la cosa está caliente y se puede poner ruda: Chihuahua, San Luis Potosí y Nuevo León.

Se va a poner divertido.

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