Hemos comentado en un par de ocasiones los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) del paquete 2027. Ya decíamos que se agradece un esfuerzo por ofrecer estimaciones económicas razonables, algo que no ha sido frecuente en estos documentos, pero también afirmamos que en la parte de política económica las cosas no son tan buenas. Se insiste en las dos causas del deterioro de las finanzas públicas que esta columna ha llamado crisis fiscal desde hace tiempo. El que no puedan corregir el rumbo es precisamente la razón detrás de la palabra “crisis” que, como usted sabe, pocos colegas comparten.
En mi página de Substack (macario.substack.com) revisé este fin de semana los CGPE publicados desde 2018 para documentar tanto las estimaciones macroeconómicas optimistas (casi siempre), como la falla constante en la estimación del déficit y por lo tanto del crecimiento de la deuda. Aunque en esta ocasión, por primera vez al menos desde 2018, se reconoce que la deuda crecerá cada año, como proporción del PIB, es muy probable que Hacienda subestime ese crecimiento. La razón es que ya no ofrecen reducir el déficit de golpe, como en años pasados, pero el ritmo al que ofrecen reducirlo no parece posible.
Circulan un par de documentos que pueden servir como referencia. El Bank of America publica un texto que titula “Grado de inversión en riesgo”, en el que analiza la situación económica y pone en duda la consolidación fiscal, algo que ya habían publicado unos días antes, precisamente analizando los CGPE. En este segundo, el BoA sostiene que el déficit de este año estará más cerca de 4.5% del PIB que del 4.1% anunciado por Hacienda, mientras que para 2027 esperan que alcance 5% del PIB, y no el 3.9% prometido. Eso coincide con cifras que ya habíamos comentado, y es lo que pone en riesgo el grado de inversión.
Fitch, una de las tres agencias calificadoras más importantes, celebra que Hacienda haya publicado estimaciones económicas razonables, pero también pone en duda la trayectoria. Puesto que su opinión es mucho más pesada en este asunto, por ser calificadora, no es tan contundente como el BoA, pero afirma que “persisten los riesgos de mediano plazo”.
A ese respecto, dice Fitch: “Presiones negativas pueden ocurrir si las autoridades fallan en implementar una mayor consolidación fiscal, resultante en un incremento rápido y continuo de la relación deuda a PIB en el mediano plazo; si la economía experimenta un choque más severo o prolongado; o si la consistencia y credibilidad de la política se debilitan”.
Toda la apuesta está en incrementar la recaudación en 2027, se supone que alrededor del cambio en los límites de la deducibilidad. El detalle es que, al mes de julio, el impuesto sobre la renta trae una contracción de -0.7% (acumulado anual), en términos nominales. Para 2027, Hacienda plantea un crecimiento de casi 15%. No estoy seguro de que el abuso de las deducciones o las facturas falsas expliquen una sexta parte de la recaudación actual. Aunque en el caso del IEPS en combustibles la expectativa es mucho menos extraña, eso dependerá de un mercado internacional muy convulso. Dos terceras partes del incremento en recaudación dependen de esos dos impuestos.
Si el incremento esperado en ellos resulta ser de la mitad, hablamos de 0.6% del PIB, lo que llevaría el déficit a 4.5% del PIB, y no el 3.9% prometido. Súmele a ello las presiones de gasto que se están subestimando, y rápidamente llega a las cifras que estima el BoA, y que muy probablemente implicarían decisiones de las calificadoras. Ya no me extiendo, pero las cifras económicas del mes de agosto ya no son de recuperación, el otro escenario que preocupa a Fitch. No se ve bien 2027.