Empezamos a tener datos del primer semestre del año. Ya teníamos el oportuno del PIB, que mostró un crecimiento de 2.1% en el segundo trimestre contra el año anterior, que provino de un incremento de 0.8% en la industria y de 2.5% en los servicios. Ayer se publicó el índice de actividad industrial de junio, y resultó un poco más alto que el dato oportuno: 0.9%.
Este crecimiento viene de un alza de 5% en la minería y de 4% en la construcción, porque la electricidad se contrajo ligeramente y las manufacturas cayeron -0.6%, a pesar del auge que ya vimos hace tiempo en el sector electrónico, que no alcanza a compensar la caída del automotriz. Nuevamente, dudas acerca de la información; ya se está haciendo costumbre.
En la minería, el sector más relevante, cerca de 80% del indicador, es la extracción de crudo. En la comparación del segundo trimestre de 2026 con el mismo periodo de 2025, pasamos de 1.369 millones de barriles diarios en 2025 a 1.366 en este año: decrecimos. Si le sumamos los condensados (que tienen un valor diferente), entonces sí hay un crecimiento de 1.7%. De alguna forma, esto se convierte en un crecimiento de 2.7% en el índice del sector, mientras que la extracción de minerales crece 1.2%. El gran salto de la minería proviene de “servicios relacionados”, que crece 50%. Ese rubro es nada más de contratos de Pemex. Así que ahora resulta que, durante el segundo trimestre de este año, Pemex multiplicó sus subcontrataciones.
En construcción, ya lo habíamos comentado, tenemos un crecimiento notable en edificaciones, de 4% (supuestamente en vivienda, aunque las viviendas no aparezcan en el registro), y en “obras de ingeniería civil” de más de 7%. De este rubro, usted tal vez recuerde que fue el que se alteró desde 2022 hasta 2024 para fingir un crecimiento inexistente que convenciera a las calificadoras de que el incremento en el déficit para ganar las elecciones no era riesgoso. Creo que están repitiendo la dosis, porque no hay manera de que haya crecimiento en ese rubro mientras la inversión física del gobierno es la más baja de la historia.
Sabremos más cuando aparezcan los datos de la encuesta de empresas constructoras y podremos complementar a fin de mes con la información de servicios. De momento, los datos dudosos provienen de fuentes gubernamentales, que ya antes han tenido “errores”. No le sugiero que estemos en una recesión, pero sí hay señales de estancamiento que no coinciden con los saltos que vimos en el último trimestre del año pasado y el segundo de este.
Eso lo podemos confirmar con el comportamiento del empleo formal, capturado en su mayoría por el IMSS. Se publicaron los datos al mes de julio y hubo una ligera contracción con respecto a junio. El tema no es ese, que puede explicarse entre el Mundial y la estacionalidad, sino el crecimiento. Ahora que el IMSS ha incluido a los trabajadores de plataformas, el crecimiento del número total de puestos de trabajo es de 1.5% en un año, de julio a julio. Sin embargo, si quitamos estos trabajadores adicionales, que en realidad no son empleos creados sino incorporados, entonces el crecimiento fue de solo 1%.
Pero aun esto estaría mal. Resulta que desde 2022 el rubro de mayor crecimiento no es empleo, sino aseguramiento voluntario que elige no nada más mantener la pensión, sino también el servicio de salud, y se contabilizan junto a los asegurados normales. Son los que aparecen como “sin patrón”, y se han multiplicado por cinco de 2022 a 2026 (enero). Si los quitamos de la cuenta, porque tampoco son empleos, resulta que el crecimiento del último año ha sido de 0.5%. Más interesante aún, el total de empleos en julio de 2026 es prácticamente idéntico al de julio de 2024: dos años sin crear empleos. Puros datos.