Hemos comentado aquí acerca de números raros en materia económica. Algunos tienen su origen en dinámicas internacionales, como es el caso del crecimiento espectacular de las exportaciones de electrónicos, acompañado de la caída continua de la industria automotriz. Otros son más bien datos sin explicación clara, como el crecimiento notable de la refinación durante el último año, o de la construcción de vivienda en los últimos meses.
Conviene ahora hablar del empleo. Ya también hemos visto que se trata de uno de los indicadores más complicados en nuestro país, porque no lo medimos muy bien. Sin embargo, sí puede uno confiar en los datos del IMSS, porque son registros administrativos. Hay respaldo documental de cada puesto de trabajo. Por esa razón, por décadas el IMSS se negaba a hacer pública su información, pero en lo que va de este siglo sí tenemos acceso a esos datos.
Los asegurados del IMSS han tenido un crecimiento durante el último año, que significa una reversión de la tendencia previa. Después de un pico en febrero de 2022, con la creación de más de un millón de puestos de trabajo durante el año previo, vino una caída continua, que tocó fondo en agosto del año pasado con la pérdida de 68 mil empleos en el año. No considero la nueva modalidad del IMSS de plataformas, para no complicar las cosas, y además le daré las cifras en números redondos.
De junio de 2025 a junio de este año, último dato que tenemos, se crearon 216 mil empleos. Como le digo, es un cambio de tendencia que no parece coincidir con el comportamiento general de la economía, y por lo tanto merece atención. Si entra uno a los datos detallados, encuentra que toda la creación de empleos se concentra en cinco grupos: servicios profesionales, compraventa de alimentos, edificación, administración pública y servicios médicos. De hecho, basta con los tres primeros para superar la creación total, puesto que en ellos se crearon 233 mil empleos.
Aquí viene lo interesante. De ellos, 222 mil ocurren bajo dos modalidades: empleadores de más de mil trabajadores, o “no aplica”, que es la forma en que se colocan trabajadores independientes, del hogar, o bajo modalidades de pago propio. De los 102 mil empleos en servicios profesionales, 64 mil son con patrones muy grandes (más de mil trabajadores), y 37 mil bajo el otro rubro. En el caso de alimentos, 16 mil con grandes patrones y 64 mil independientes. Finalmente, en edificación, 39 mil y 2 mil. En la suma, estas tres actividades generaron 119 mil empleos de muy grandes empresas y 103 mil que son, salvo casos muy especiales, autoempleo. Cabe mencionar que de los 102 mil empleos en servicios profesionales, casi 25 mil ocurrieron en los servicios de protección y custodia, 18 mil de ellos en muy grandes empresas.
Las dos actividades siguientes tienen un comportamiento similar: administración pública creó 35 mil empleos, pero 39 mil ocurrieron con empleadores de más de mil trabajadores (los patrones de menor tamaño perdieron empleos). Servicios médicos genera 34 mil empleos, 30 mil bajo grandes empresas.
No tiene nada de malo que las muy grandes empresas generen empleo, al contrario. Tampoco es un problema que ahora las plataformas se consideren como patrones. Pero la información que ahora le presento permite confirmar que esta creación de empleo está ocurriendo con una economía estancada. De los 216 mil empleos creados, 142 mil son por cuenta propia o para algún gobierno: dos terceras partes. Casi 52 mil ocurren en servicios de protección y custodia o servicios médicos, resultado del abandono gubernamental de la seguridad y salud públicas. Si los sumamos, es el 90% de la creación de empleo en un año.
En suma: no hay señal alguna de que la economía esté mejorando. Esto es especialmente importante en el tema del empleo, y ya platicaremos del único “éxito”: los salarios.