Ocurre un fenómeno curioso en el mercado automotriz o, para ser más exacto, en el de vehículos ligeros. En mayo, las ventas en México se incrementaron en 5%, pero la producción cayó 4%. Desde hace mucho, los autos que se producen en México tienen un mercado exterior muy importante. En ese mes, por ejemplo, produjimos casi 343 mil vehículos, mientras que en México se vendieron 127 mil, menos de la mitad.
Como ocurre en muchos mercados, importamos y exportamos autos de todo tipo, de manera que no tendría nada de importante el comportamiento, salvo porque parece indicar una tendencia que no responde a productividad o competitividad, sino a la intervención en los mercados. Por un lado, la danza arancelaria de Trump ha provocado dificultades en la exportación de vehículos ligeros a Estados Unidos; por otro, el derrumbe de la economía china (que parece que nadie quiere ver) nos está inundando de autos de esa procedencia. Al final, la industria automotriz mexicana está siendo estrangulada y, aunque no hay una caída notable, sí tenemos un estancamiento con cierto deterioro.
En lo que va de 2026, es decir, de enero a mayo, México ha producido un millón 642 mil vehículos ligeros, lo que es un poco menos que en ese mismo período de 2025. La diferencia es de poco más de 12,500 unidades, algo así como 0.8% de caída.
En las ventas, hemos pasado de 598,500 unidades en 2025 a 627,600 en 2026, un incremento importante: 5%. Pero, si nada más vemos las unidades hechas en México, pasamos de 217 mil a 203 mil, una caída de casi 7% en ese mismo lapso. La diferencia la cubren las importaciones, obviamente, con un crecimiento de 11%; pero, si nada más vemos los autos procedentes de China, el crecimiento es de prácticamente el doble: 22%. En 2025 se vendieron 117 mil autos chinos en México y, en este año, en el mismo periodo enero-mayo, fueron casi 143 mil.
Nadie sabe con certeza por qué los autos chinos pueden venderse mucho más baratos que modelos similares de Norteamérica, Europa, Japón o Corea. He visto estudios que afirman que la industria ha logrado construir una red de proveedores de primer nivel en China y que, por eso, son más productivos. También tenemos información de subsidios en ese país, que van desde un tipo de cambio favorable hasta un costo de capital cercano a cero, los cuales pueden explicar perfectamente precios de remate en los mercados internacionales.
Creo que esta segunda es la razón importante. China tiene problemas económicos profundos desde la quiebra de Evergrande, en octubre de 2021. La inmensa burbuja inmobiliaria que sostenía su economía se vino abajo, pero China hace un esfuerzo monumental para esconder el problema, no sólo de los observadores internacionales, sino de su misma población. Por esa razón, les urge vender fuera la producción automotriz que en China ya no se vende. Esta semana, The Wall Street Journal reporta una caída de 22% en las ventas de autos en ese país. En mayo se vendieron un millón y medio de unidades, que es un número inmenso, pero que, si consideramos que se trata de un país con tal vez ocho veces la población de México y un ingreso por habitante muy similar, deja de sonar tan grande. En mayo, China exportó más o menos la mitad de lo que vendió internamente.
Creo que México debería tomarse más en serio lo que ocurre en el mercado automotriz, no solo por los datos comentados, sino por la transición a electricidad. Desafortunadamente, el gobierno parece más preocupado por hacer vehículos de juguete, con base china, que quiere vender como “industria nacional”. Otro caso en el que no entienden nada.