Fuera de la Caja

Reto

La traducción de la idea de fondo en un discurso político es entonces determinante en las posibilidades de éxito de cada coalición.

Si la elección de 2024 se planteara en sus términos de fondo, cardenismo contra globalización, pocos se sentirían atraídos a participar. La traducción de la idea de fondo en un discurso político es entonces determinante en las posibilidades de éxito de cada coalición. Nuevamente, conviene revisar el pasado.

Cárdenas supo hacer realidad el Grito de Guadalajara, de Plutarco Elías Calles: “Debemos apoderarnos de las conciencias de la niñez, de las conciencias de la juventud, porque son y deben pertenecer a la Revolución”. El sistema educativo mexicano se construyó para eso, para legitimar al grupo gobernante. Para ello, se creó una visión ficticia y simplista de la historia nacional en la que la culminación era la Revolución y los gobiernos emanados de ella. Se establecieron héroes y villanos en función de ese discurso legitimador, que fue inculcado a la niñez mexicana durante décadas.

El discurso de López Obrador abreva de esas fuentes. Por eso llama a su movimiento la cuarta transformación, para hacer compatible el momento actual con esa historia ficticia y simplista, que además repite cuantas veces puede en su mañanera. Puesto que eso fue lo que oyeron los mexicanos cuando eran niños, les suena como algo real y atractivo. La ‘moral’ mexicana, en la que las mujeres son subordinadas (deben cuidar a los viejos, dice López); empresarios, extranjeros y curas son enemigos; el pueblo es bueno, se refuerza diariamente desde el gobierno.

Este discurso, sin embargo, no es igualmente atractivo para todos. Es muy clara la diferencia entre las regiones en las que empresarios y extranjeros han invertido, y aquellas que dependen de las dádivas del gobierno. Millones han migrado de éstas a aquéllas, o incluso a Estados Unidos. El conflicto entre el discurso y la realidad puede inclinarse temporalmente a favor del primero, pero no de manera permanente. Conforme el tiempo pasa, y los resultados del gobierno se reducen a las dádivas, la realidad gana terreno. Para evitarlo, desde el gobierno se impide a empresarios y extranjeros invertir, intentando reducir el contraste.

Mientras que la opción cardenista tiene a su favor décadas de adoctrinamiento escolar, la opción global tiene en contra, además, el reflujo de la globalización. Desde la Gran Recesión de 2009, la narrativa mundial se ha inclinado a enfatizar faltantes: desigualdad, discriminación, destrucción ambiental. Quienes eso hacen no evalúan lo logrado, ni comparan con otros países cerrados o autoritarios: miden contra su utopía, contra algo imaginario, inexistente, pero atractivo. Así ha ocurrido en cada ocasión en que el miedo lleva a las sociedades a reflexionar (¿debería decir, reemocionar?).

En cada ocasión en que esto ocurre, las personas buscan defenderse de lo que no entienden agrupándose con otros que piensen de manera similar. Hoy eso ocurre de una manera novedosa: a través del espacio virtual. No nos agrupamos con personas cercanas geográficamente, sino cercanas ideológicamente, aunque nunca las hayamos visto. Incluso aunque no existan, y sean entes artificiales. Esto ha sido aprovechado por especialistas de la propaganda para favorecer a los políticos con quienes comulgan, y a quienes cobran. Por definición, estos personajes no tienen interés en opciones moderadas o constructivas, sino en el escándalo, la polarización, la destrucción. Máquinas de propaganda están al servicio de Putin, Xi, Trump o López Obrador. Todas enfatizando las limitaciones de la globalización. Los ‘compañeros de viaje’, hoy como ayer, no entienden nada, y acaban siendo tontos útiles.

¿Cómo entonces construir un discurso atractivo alrededor de una idea que está en reflujo y que va en contra del adoctrinamiento de décadas? ¿Cómo competir contra una opción política que no tiene empacho en mentir, empezando por su líder, el Presidente? ¿Cómo construir una campaña exitosa en el escenario que describimos el lunes?

Le ofrezco algunas ideas este viernes.

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