Fuera de la Caja

Fin de fiesta

De lo que no hay duda es de la dirección en que se mueve la aprobación presidencial y tampoco hay duda de la razón de ella.

Durante los primeros 13 meses de su gobierno, López Obrador fue el más popular entre los presidentes que hemos tenido recientemente, de acuerdo con oraculus.mx. Por el contrario, desde febrero de 2020 hasta septiembre de 2021, fue superado por Felipe Calderón, comparando los mismos meses en el cargo. A partir de octubre, López Obrador recuperó su ventaja, pero en los últimos dos meses ha sufrido una caída considerable.

De acuerdo con la encuesta publicada ayer en EL FINANCIERO, durante febrero López Obrador ha tenido sus peores cifras de popularidad en todo su gobierno. Lo aprueba 54 por ciento de la población, frente a 43 por ciento que lo desaprueba. En la compilación que realiza oraculus.mx, ha caído por debajo de Ernesto Zedillo y está apenas arriba de Felipe Calderón, para el mes número 38 del gobierno.

Como usted sabe, la medición de la opinión pública no es una ciencia exacta, sino una estimación estadística. Diversas empresas realizan estas mediciones, y sólo EL FINANCIERO ha publicado un seguimiento mensual desde el inicio del gobierno. Consulta Mitofsky, para El Economista, realiza uno diario, que también muestra una caída considerable en la popularidad a partir de noviembre, pero mucho más rápida en este año, aunque no lo coloca en su peor momento.

Otras encuestadoras publican mediciones con menos frecuencia, pero ya tenemos suficientes datos para identificar el ‘sesgo de casa’ entre ellas. Este sesgo no es resultado de incapacidad o mala fe, sino de decisiones diferentes en términos de muestreo, forma de preguntar y otros elementos que afectan los resultados. Precisamente por eso oraculus.mx recoge información de esas empresas, para tener una visión general.

En esta administración, GEA-ISA consistentemente reporta los resultados menos favorecedores para López Obrador, mientras que Buendía y Márquez, Parametría, y Demotecnia se encuentran del otro lado del espectro. Puesto que EL FINANCIERO es el único con periodicidad mensual, comparo a las otras casas encuestadoras con lo publicado en estas páginas (aunque ésta es telefónica y las demás se realizan en vivienda) utilizando la diferencia entre aprobación y desaprobación como indicador, y el resultado es que, en el promedio, GEA-ISA está 16 puntos por debajo de EL FINANCIERO, Reforma dos puntos por encima, Enkoll ocho puntos, y Buendía y Márquez, Parametría y Demotecnia, 12 puntos arriba.

Si reducimos la comparación a las mediciones realizadas desde enero de 2020, estas diferencias se mantienen, salvo porque Enkoll queda mucho más cerca de Reforma y EL FINANCIERO, de forma que tenemos tres grupos: en el primero está sólo GEA-ISA, que en ese periodo promedia 51 a favor y 42 en contra; en el segundo, EL FINANCIERO, Reforma y Enkoll promedian 60 a favor, 35 en contra; y en el tercero, las tres ya mencionadas como más positivas para López Obrador, con 65 de aprobación, 30 de desaprobación.

Las tres encuestas publicadas en febrero muestran una caída en el diferencial de aprobación, pero ésta repite el sesgo de casa: es mayor en el caso de EL FINANCIERO y Enkoll de lo que reporta Buendía y Márquez.

Como decíamos, las diferencias entre casas encuestadoras son normales, y es por eso que se realizan ejercicios como el de oraculus.mx, para compensar esas diferencias y tener una perspectiva más general. Seguramente en marzo publicarán todas las casas mencionadas, y la caída que está sufriendo López Obrador se podrá medir mejor.

De lo que no hay duda es precisamente de la dirección en que se mueve la aprobación presidencial, y me imagino que tampoco hay duda de la razón de ella. Los trágicos resultados de su gestión y el fin del mito de la honestidad la explican a cabalidad.

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