Cristian Castro se vio en pantalla y algo no le cuadró.
Así me lo contó Ivo Gaytán, que lleva 20 años en producción y hoy dirige la unidad de inteligencia artificial de Fluxus.
Fluxus trabajó algunas de las piezas comerciales de VIX con el cantante que corrieron durante el Mundial. Esta historia me la narró Ivo. Primero hubo una sesión fotográfica de alto nivel, con todos los ángulos y gestos posibles.
Después Cristian firmó la autorización para que empezara el modelaje, bajo licencias muy precisas. Y, en algunos casos, cuando vio algunas escenas de su avatar, simplemente no se sintió a gusto.
Hubo que regrabarlas a la antigua.
“Es muy extraño verte cuando te están clonando”, me dijo Ivo. “El ojo dice: soy yo, pero no soy yo.”
Esa escena regrabada explica mejor el negocio audiovisual que cualquier demo de quince segundos.
El ahorro es real, pero no se queda donde crees
Ivo es claro: la IA no es tan rápida ni tan barata como mucha gente piensa, aunque sí optimiza recursos. Hay clientes que le han dicho que les ahorró 70% frente a una producción tradicional.
Fíjate qué hacen con ese dinero. En lugar de una microserie, encargan cuatro, cinco o seis, casi en el mismo tiempo.
El ahorro se convierte en volumen. Y el volumen tiene un costo que nadie pone en la cotización.
McKinsey estima que la cadena global de creación de contenido de cine y televisión vale unos 181 mil millones de dólares. Según su análisis, la IA puede tocar alrededor de 20% del gasto en contenido original en los próximos cinco años.
También podría redistribuir hasta 60 mil millones de dólares al año si la adopción se inclina hacia nuevos proveedores tecnológicos en vez de los jugadores de siempre. La propia firma aclara que eso es, sobre todo, una transferencia de quién captura el valor.
Traducido: buena parte de ese dinero no es nuevo. Solo cambia de manos.
¿Quién cobra cuando cualquiera puede producir?
PwC calcula que la industria global de medios y entretenimiento llegó a 3.5 billones de dólares en 2025 y anticipa 4.2 billones en 2030. Una de sus palancas es la publicidad personalizada por IA.
Si tú y tu competencia pueden generar miles de piezas, lo que se encarece es la atención de quien las ve. Deloitte lo plantea así: la IA generativa baja las barreras y el costo de crear contenido, pero sube la importancia de diferenciarse. Cuando la ejecución se abarata, lo escaso pasa a ser una idea singular, una propiedad intelectual reconocible, una comunidad fiel y acceso a talento legítimo.
Ivo lo dijo sin reporte de por medio: hoy el cuello de botella está en saber qué vale la pena contar.
Quien use la IA solo para producir más barato va a competir contra un inventario casi infinito. Esa carrera la gana el que más aguanta bajar precio, y casi nunca genera buenos dividendos Lo revisé al escribir sobre Netflix y la IA generativa.
América Latina tiene algo que vender
Ivo me contó que distribuidores de la India le han pedido historias para ese país y para China, porque se les están acabando. Y según él, muchas historias de alto valor están en América Latina y África.
También entró a un concurso de microseries en Francia y descubrió que detrás había dinero chino buscando talento de este lado del mundo.
El formato que hoy pide el mercado, dice Ivo, son 45 capítulos de dos minutos con cliffhanger: 90 minutos de historia. Es justo lo que dura el trayecto de ida y vuelta al trabajo de mucha gente en la Ciudad de México. La mayoría de los clientes quiere velocidad; los que piden alto nivel son los menos.
Esa es la trampa. Producir rápido se vuelve commodity. Tener historias propias, con personajes y derechos claros, se vuelve un activo que se puede licenciar muchas veces.
¿Y de quién es el avatar?
Regreso a Cristian. Todo el proyecto dependió de una firma: la autorización para modelar su imagen. Sin ella no había comercial.
Esa firma es la parte del negocio que ninguna herramienta genera sola. Quien controla la imagen, la voz y la historia decide cuánto vale todo lo demás.
Ivo lo resume así: nadie te va a quitar el trabajo, pero si no aprendes a hacerlo, a lo mejor sí te sustituyen.
Yo agregaría algo. Aprender la herramienta te mantiene en el juego. Ser dueño de lo que produces te deja cobrar.
El consejo no pedido de hoy: antes de aprobar tu siguiente producción con IA, haz una lista de lo que tu empresa realmente posee en ese proyecto: personajes, formato, derechos de imagen y voz, datos de tu audiencia. Si la lista sale vacía, estás comprando video barato que tu competencia puede copiar el lunes.
Si tu próxima campaña costara 70% menos, ¿meterías ese dinero en hacer más piezas o en construir una historia que sea tuya?
