El Globo

NAZA

La difusión de este documental sobre los ataques a Gaza ha tenido un gran impacto. Esto ha llevado al primer ministro a instruir al ejército y a los servicios de inteligencia para que identifiquen, persigan y detengan a los militares que comparten su testimonio en la película.

Dos periodistas y documentalistas de origen israelí produjeron y dirigieron un documental que incluye una serie de testimonios históricos. La tesis central: develar lo que verdaderamente ha ocurrido con los ataques, bombardeos y destrucción israelí a Gaza en el último año.

El resultado es demoledor: 24 militares israelitas, casi todos en servicio activo en el ejército de Israel, revelan con el rostro cubierto (digitalizado) la barbarie militar que han cometido en Gaza.

En una sola palabra, el genocidio más criminal bajo las órdenes del gobierno israelita encabezado por Benjamín Netanyahu.

La difusión de este documento de investigación periodística ha tenido un gran impacto. Esto ha llevado al primer ministro a instruir al ejército y a los servicios de inteligencia para que identifiquen, persigan y detengan a los militares que comparten su testimonio en la película.

Afirmó Netanyahu que se trata de traidores que revelan información de seguridad nacional. Es decir, de entrada, no desmiente las afirmaciones, sino que los acusa de haber revelado secretos israelitas. Sin quererlo, el premier de Israel confirma lo declarado y le otorga veracidad.

El documental pone en evidencia una política expresa y una estrategia militar ejecutada en el campo de operaciones, para exterminar a la población civil en Gaza. No solamente los llamados militantes o efectivos de Hamás, sino a todos aquellos que colaboren o brinden apoyo al gobierno y autoridades palestinas, sin importar rango, género, edad o condición.

A esto se le llama crímenes de guerra según la Convención de Viena, la Corte Internacional de Justicia y la propia Carta de las Naciones Unidas.

Un Estado, bajo el argumento de haber sido invadido por militantes de Hamás, cometió crímenes inocultables en territorio israelí. Además, tomó rehenes que mantuvo en cautiverio por meses y ordenó un contraataque descomunal y desproporcionado. Este contraataque no solo apuntó y dirigió contra los autores y responsables de la invasión y los crímenes, sino también contra la población civil.

Israel practicó un genocidio en contra del pueblo palestino en Gaza ¡En pleno siglo XXI!

Inverosímil. Increíble. Inaudito. Supera toda realidad. El mismo pueblo que sufrió el exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, protagonizó un acto de guerra en respuesta o venganza a una invasión que supera toda proporción humanitaria.

La historia dio la vuelta y hemos regresado a donde estábamos en 1940. No aprendimos nada; los israelitas en el gobierno no aprendieron nada.

Benjamín Netanyahu, primer ministro, es un criminal de guerra, con orden de búsqueda y captura por la Corte Internacional de Justicia en La Haya, que esperemos algún día enfrente un jurado —como los de Nuremberg— y responda a los crímenes de que es responsable.

Esto ya no es una hipótesis, una suposición o una interpretación periodística.

Existe un documento filmado, que registra las voces de 24 mandos militares de Israel, encubiertos, que ofrecen el desgarrador testimonio de haber cumplido sus órdenes. Atacar, matar, fusilar, masacrar, exterminar a mansalva a civiles inocentes en Gaza.

¿Cómo se llama eso? Ya no consiste en la opinión sesgada de opinadores o politólogos antisionistas, inclinados a favorecer la causa palestina. Aquí se trata de mandos militares en activo de Israel, que confiesan y cuentan su experiencia.

Netanyahu, furioso, ha ordenado la cacería. Los quiere detectar, identificar, reconocer y encarcelar; encerrar en la más oscura de las mazmorras, para que no vuelvan a ver la luz del sol y cuenten al mundo lo que han hecho bajo órdenes de sus superiores.

No cabe ya ningún argumento de la defensa de Israel, de la respuesta a una ofensiva palestina, que fue real y que existió. No faltará mucho tampoco para que se comprueben los reportes iniciales de la inteligencia egipcia y saudita, en el sentido de que habían informado con antelación al gobierno de Israel acerca de los preparativos para una posible acción militar desde Gaza.

El gobierno de Netanyahu lo ha negado desde el primer día, pero cada vez cobra mayor solidez el reporte.

Algún día, Netanyahu y sus generales tendrán que enfrentar a la justicia, la internacional, porque la israelita tenderá un enorme velo encubridor. “Fuimos atacados, y por ende, tenemos derecho a responder con todo” es la premisa, y lo hicieron cobrando decenas de miles de vidas inocentes, niños, mujeres y miles de víctimas del genocidio israelita contra Gaza.

La historia lo ha registrado. Ahí están los testimonios. No quedará impune.

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