El Globo

Andrés y Cayetana

El discurso de la diputada Cayetana Álvarez de Toledo (PP), en el marco del Festival de las Ideas, es sólo la confirmación de las obsesiones de López Obrador.

En más de una ocasión el presidente López Obrador ha intervenido, criticado e insultado a presidentes extranjeros o funcionarios internacionales.

Lo hizo en relación a Perú, con la presidenta Boluarte, a la que llamó “títere y marioneta”.

Lo hizo con Biden en repetidas ocasiones y con funcionarios americanos cuando afirma que están equivocados, que sus datos no concuerdan, que son los conservadores y sus cantaletas de siempre.

Lo ha hecho con España, con Argentina (Milei, cuando dijo que no lo recibía por nada), cuando se negó a condenar la invasión a Rusia y así, sucesivamente.

López Obrador dista mucho de ser un estadista, pero mucho menos uno de talla mundial que entiende, procesa y valora el contexto internacional y el flujo de los acontecimientos.

En realidad, nada que nos sorprenda, ya conocemos en abundancia la enorme bodega de rencores que es su pecho –aunque él afirma lo contrario– y la incesante catarata de insensateces guiada por la ideología que domina su pensamiento.

Por ello, la presencia en México y el discurso de la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo (PP), en el marco del Festival de las Ideas, en Puebla, es sólo la confirmación de esas obsesiones.

La diputada expresó su preocupación por la “situación catastrófica” que ha producido la política de ‘abrazos, no balazos’ del presidente de la República. Calificó de “mezcla letal de incapacidad y connivencia” la política del gobierno, haciendo responsables a quienes “debieran cuidar a los jóvenes”.

Las declaraciones han levantado un auténtico polvorín entre quienes han salido a defender a AMLO, como el impresentable y traidor a la justicia exministro Arturo Zaldívar, quien acusó a Xóchitl –hágame el favor– de entregar a México a los ultraconservadores. Como si la candidata de oposición fuera la organizadora del citado Festival de las Ideas, en Puebla, obra desde hace años de Ricardo Salinas Pliego y su grupo.

López Obrador acusó en su circo matutino a la diputada de que lo “vino a atacar”, cuando ni siquiera lo mencionó.

Para nadie es un secreto que la ‘política’ o ausencia llana de estrategia de seguridad en México ha producido un desastre. Este sexenio concluirá, según las estimaciones, con cerca de 200 mil muertos a causa del crimen y la violencia. El no combate a los grupos criminales produjo un amplio espacio de acción, diversificación y crecimiento para estas organizaciones.

Al estilo de corporaciones internacionales hoy manejan ‘líneas de negocio’ donde han superado ya el exclusivo rubro del narcotráfico, para agregar el huachicol, la extorsión, el derecho de piso y, de forma extremadamente peligrosa, la participación electoral.

La diputada española no vino sino poner el dedo en la llaga al señalar que México no está condenado a convertirse en un “cortijo de cárteles y a mutar en un narco-Estado”.

¿Alguien está en desacuerdo? ¿O ya aceptamos que aquí gobiernen los grupos criminales cobijados por gobiernos locales y políticos corruptos?

Puede causar molestia porque venga de fuera, pero insistimos, si AMLO ha tenido la imprudencia de inmiscuirse en asuntos internos en varios países, pues lo mínimo que se le puede pedir es que tolere cuando le hagan críticas por voces internacionales.

Además, nadie critica al señor Salinas, organizador y convocante del foro. Ni AMLO ni su esbirro Zaldívar. Le tienen pánico porque saben que suelta una campaña feroz en redes y medios para exhibir sus múltiples fallas y corruptelas –según el propio Salinas–.

Un elemento adicional: el Departamento de Estado en Estados Unidos ha señalado ya, desde hace un par de años, que existen territorios completos en México controlados por el narcotráfico. Este argumento no es novedoso ni noticioso, es sólo la confirmación del fracaso de una política de seguridad fallida, criminal y cínica.

Ni los abrazos –que sí hubo– terminaron con los balazos, que también se multiplicaron. Ni evadir el combate o la confrontación disminuyó la violencia.

¿Conclusión? Fracaso estrepitoso.

Justamente ayer se realizó una comparecencia especial ante el Comité de Inteligencia del Senado en Estados Unidos, con la presencia de los directores de la CIA, el FBI, la NSA y otros funcionarios de alto nivel, donde la directora de Inteligencia Nacional señaló, con todas sus letras, que “los cárteles de la droga en México representan una amenaza para la democracia”.

¿Así o más claro?

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