Geoeconomía

Qué esperar de la ronda de septiembre

México llega a la ronda de septiembre de la renegociación del T-MEC con presión de Washington y la necesidad de poner una oferta propia sobre la mesa.

Aunque perdí la cuenta de cuántas veces Trump ha dicho que Estados Unidos no necesita nada de México, las estadísticas del primer semestre del año muestran lo contrario: el país ha sido su principal proveedor -por delante de Canadá, China, Taiwán y Vietnam- y su principal cliente, importando más que Canadá, Reino Unido, los Países Bajos y China. Y con las campañas legislativas que arrancan el 16 de septiembre, y la posibilidad que crece todos los días que los republicanos pierdan el control al menos de una de las dos cámaras del congreso, Trump necesita de México hoy más que nunca para generar historias de éxito que apoyen a un buen número de congresistas republicanos que pueden perder su escaño el 3 de noviembre, sobre todo en estados que dependen del comercio internacional.

Ante este escenario, la oficina del Representante Comercial de ese país (USTR por sus siglas en inglés) se encuentra en una situación donde tendrá que anunciar acuerdos particulares y avances sustanciales en las próximas negociaciones con México, a diferencia de las primeras cinco reuniones, donde sólo se habló de avances en general sin ofrecer mayores detalles. Y luego del colapso de las negociaciones con Canadá hace diez días, que desembocó en la imposición de un nuevo arancel a las importaciones canadienses que están generando problemas adicionales sobre todo para los estados fronterizos del norte de la Unión Americana, México deberá esperar una actitud más agresiva.

Jamieson Greer declaró en julio ante el comité de Finanzas del Senado que su objetivo este año es concluir una serie de acuerdos transitorios con México que lleven a que el gobierno de Sheinbaum mejore el cumplimiento del tratado y que la definición de las nuevas reglas de origen en el sector automotriz y en otros sectores, los cambios en los capítulos sobre derechos laborales y protección al medio ambiente y los ajustes de otros capítulos se deberán concluir el próximo año, aunque no dio una fecha tentativa. Tampoco hizo comentarios sobre el manejo de nuevos temas, como los minerales críticos o la inteligencia artificial, aunque en privado ha dicho que primero es necesario conocer la conformación de la nueva legislatura que iniciará en enero.

Por su parte, los temas en la agenda de Estados Unidos siguen aumentando, en buena parte por el apoyo que la industria de ese país ha logrado de diversos grupos de congresistas, como a las restricciones estacionales a las exportaciones de diversos productos agrícolas, la revisión de varias cuotas y la simplificación de procesos para la importación de granos. A su vez, los legisladores tienen sus propias agendas y hace dos semanas un grupo de 39 demócratas solicitaron al USTR un informe sobre las consultas realizadas con México hasta la fecha sobre la protección a la vaquita marina y la totoaba, tema que seguramente se abordará en Washington. Quienes firman la carta preguntan a Greer, entre otras cosas, las razones por las que su oficina no ha solicitado la formación de un pánel en el marco del TMEC.

La gran incógnita es qué es lo que México pondrá sobre la mesa de negociación. Parecería que Ebrard y su equipo han respondido a las demandas del USTR sin una contraoferta y una de las lecciones que dejó la última negociación entre Canadá y el gobierno de Trump es que es indispensable llegar con un ofrecimiento. En su caso, Ottawa propuso, entre otras cosas, aceptar cuotas a las exportaciones de acero y aluminio, concluir las compras de armamento y jets de combate que están detenidas desde el año pasado y participar en el financiamiento del Domo Dorado a cambio de que Estados Unidos redujera los aranceles a todos los vehículos y a otros productos que se exportan en gran volumen a la Unión Americana.

Otra de las lecciones que dejó la reciente negociación entre Estados Unidos y Canadá es que Trump no tiene prisa por concluir este proceso, con lo que persiste la incertidumbre en los mercados de México y Canadá. Luego de esta ronda, y de acuerdo con fuentes cercanas al USTR, se espera que la siguiente reunión sea en México en noviembre para que Greer se entreviste nuevamente con Sheinbaum sobre los temas de barreras no arancelarias y que hubiera una más en diciembre en Washington para cerrar los acuerdos del año y establecer la agenda del próximo. Entonces la gran pregunta será cuál será el grado de independencia que guarde el ejecutivo mexicano de su predecesor, para así poder llegar a los acuerdos necesarios para cerrar esta primera fase de la revisión.

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