Geoeconomía

Seis meses con la cabeza fría

Una vez que el gobierno de Trump ha cumplido sus primeros seis meses, crece la inconformidad en el sector privado mexicano, que considera que actuar con la cabeza fría no es sinónimo de no hacer nada, cuando más del 80% del PIB nacional depende del comercio exterior.

Desde que Trump tomó posesión nuevamente como presidente de Estados Unidos en enero, la presidenta Sheinbaum ha insistido en mantener la cabeza fría ante la andanada de aranceles en contra de los productos mexicanos. La actitud de no confrontar al mandatario estadounidense le valió el reconocimiento de la prensa internacional, que la contrastó con la respuesta de Canadá -que aplicó un paquete de represalias- o la del presidente colombiano Gustavo Petro, que inicialmente se negó a recibir aviones con deportados de la Unión Americana.

Sin embargo, una vez que el gobierno de Trump ha cumplido sus primeros seis meses, crece la inconformidad en el sector privado mexicano, que considera que actuar con la cabeza fría no es sinónimo de no hacer nada, cuando más del 80% del PIB nacional depende del comercio exterior. Y citan lo sucedido en Australia, Canadá, Brasil y otros países donde la respuesta de esos líderes a las amenazas arancelarias de Trump se ha traducido en un mayor apoyo popular.

Sheinbaum ha justificado su postura argumentando que ello le ha valido a México un trato preferencial, luego de que no fuimos incluidos en abril entre los países sujetos a aranceles recíprocos. Trump anunció que aplicaría un arancel del 25% a México un día antes del día de las elecciones. Actualmente, México enfrenta aranceles del 25% al acero y al aluminio desde el 12 de marzo; del 25% a los autos y autopartes; del 25% a los productos que no cumplen con las reglas de origen del TMEC desde el cuatro de marzo; y a partir de este viernes, del 50% en productos de cobre – siendo México uno de los tres principales proveedores de la industria estadounidense – y la amenaza que el arancel general aumente al 30%, sin que se haya aclarado si los productos que cumplan con las reglas de origen del TMEC seguirán estando exentos. Y a la lista podemos agregar las cuotas compensatorias a las exportaciones de jitomate fresco, que en la mayoría de los casos es del 17%.

Hasta mayo, México sigue siendo el principal proveedor de Estados Unidos, representando el 16.8% de las importaciones totales de ese país, seguido de Canadá (10.9%), China (7.4%), Taiwán (5.9%) y Vietnam (5.8%). De la misma manera, seguimos siendo el principal socio comercial de la Unión Americana (16.2% de su comercio total), seguido de Canadá (12.5%) y China (5.9%). Sin embargo, los productos mexicanos están sujetos a un arancel efectivo del 18.64% -Canadá paga el 12.45%- que puede ir erosionando las ventajas de los productos mexicanos e irles restando participación en el mercado, como le ha sucedió a China, Japón y Vietnam.

Por otra parte, el Departamento de Comercio está realizando varias investigaciones solicitadas por Trump sobre productos farmacéuticos, semiconductores, minerales críticos y partes para aviones con el fin de generar nuevos aranceles. La decisión de haber postergado por noventa días la entrada en vigor de los aranceles recíprocos, y la solidez de la economía que dejó Biden, han permitido que los efectos inflacionarios de la política arancelaria de Trump todavía no se reflejen en su totalidad en los precios que pagan los consumidores estadounidenses.

Mantener la cabeza fría tampoco es sinónimo de no informar, o privilegiar a unos cuantos, pues ello promueve la incertidumbre que sólo beneficia a Trump. Cuando Trump anunció la aplicación del arancel del 25% relacionado con la migración ilegal y el fentanilo, Sheinbaum dijo que el gobierno contaba con varios planes, dependiendo de lo que hiciera Estados Unidos. Sin embargo, hasta la fecha no conocemos ninguno y la respuesta siempre ha sido la misma.

Al mismo tiempo, preocupa que México sigue sin presencia en el Capitolio y distanciado de países que lo pueden apoyar. La semana pasada, un grupo bipartidista de senadores, encabezados por Peter Welch (demócrata de Vermont) presentaron una iniciativa de ley para que las PYMES estadounidenses no paguen aranceles de productos importados desde Canadá y el senador Tim Kaine (demócrata de Virginia) encabezó una carta firmada por una docena de senadores reclamándole a Trump que la amenaza de un arancel del 50% a Brasil es un “abuso de poder”. Ambas son resultado del trabajo de cabildeo de los funcionarios de esas naciones.

Varios legisladores en Estados Unidos han empezado a prevenir que la política arancelaria de Trump puede acercar más a China a varios países de Latinoamérica y Asia. Esa no puede ser una solución de largo plazo para México, cuando exportamos el 1.47% del total a ese país.

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