Post-verdad Digital

Nacionalismo mexicano

México no es azteca, olmeca o maya, así como no es Castilla, Aragón o Navarra, es mucho más.

Una vez escuche a un nacionalista español decir que su gran objetivo es que España vuelva a ser un imperio; un anhelo un tanto nostálgico. Mi primera reacción fue comentarle que en ese caso no voltearan a ver a México (ni a América). Si hay algo en lo que todos en nuestro país estamos de acuerdo, sin importar si somos de derecha o de izquierda, es que los mexicanos somos otra cosa, no somos solo la suma de dos pueblos, sino de dos culturas, aunque nos ha costado encontrar un equilibrio entre ellas.

Tenemos miles de defectos como país, se dice que el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano, pero también tenemos una gran virtud: la generosidad. Somos una nación que históricamente ha sido empática y que ha adoptado con facilidad a personas provenientes de todas partes del mundo, les da un hogar y les hace partícipes de esa profunda cultura mestiza que se ve con claridad desde hace siglos en el arte, la arquitectura, nuestro idioma y obviamente en nuestra comida. Concretamente en el arte, por ejemplo, podemos ver esta expresión en las iglesias neoclásicas, con retablos churriguerescos donde se ve la mano de los europeos, pero las formas, las caras y el color de los pueblos indígenas; eso es México y está ahí desde antes de nuestra independencia.

Es verdad que existe una discriminación cultural a las personas de origen indígena, un hecho lamentable e injusto que desafortunadamente está siendo aprovechado para polarizar al país con fines políticos. Pero no nos confundamos, esto sigue existiendo después de 200 años de vida independiente. La culpa no es ni de los españoles ni de Cristóbal Colón, es nuestra, de esta generación, somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de cambiar y de hacer un México fuerte y unido, donde se priorice en lo que coincidimos y existan reales oportunidades para todos.

Reivindicar a los pueblos indígenas no significa que lleguen a suplir al ‘colonialismo’, sino que debe reconocérseles su propio lugar. Sin duda, es increíble que la mujer indígena, como madre y educadora de nuestra cultura, no tenga sus propios monumentos, pero es doblemente ofensivo que entren de suplentes de Cristobal Colón, sobre todo cuando se hace en aras de un discurso ideológico con fines políticos que fomenta la prevalencia de unos sobre otros. No, ellas se merecen su propia glorieta en Reforma. México no es Azteca, Olmeca o Maya, así como no es Castilla, Aragón o Navarra, es mucho más.

Para ser mexicano, a diferencia de la mayoría de los países europeos, simplemente se necesita nacer aquí y hasta no hace mucho, con solo querer serlo y hacer el papeleo era más que suficiente. Esta es una de las grandes fortalezas de nuestra nación, nos nutrimos de todos y hay lugar para todos. Por eso lo que se está haciendo con los migrantes centroamericanos es tan grave, no es posible que nuestras Fuerzas Armadas cometan la injusticia de revictimizar a los más pobres y desprotegidos que huyen de situaciones miserables y que además estén al servicio de los intereses de otro país, sobre todo con un gobierno que se dice de izquierda.

El gran reto que hoy tenemos como generación es reconciliarnos con nuestro pasado y entender que México es mucho más que sus orígenes indígenas e hispánicos. Somos una nueva cultura, donde la generosidad debe mantenerse como nuestra gran virtud. Todas las acciones o discursos políticos, de cualquier partido, que fomenten el odio y exalten nuestras diferencias son de ‘pobres políticos’ que no aman a nuestra patria y que solo buscan su propio beneficio.

En otras posverdades…

Invitar al presidente de Cuba a dar un discurso ante nuestras Fuerzas Armadas y en el Día de la Independencia es tan ofensivo para los mexicanos que creemos y vivimos en una democracia, como para los cubanos que viven subyugados por ese gobierno desde hace más de 50 años. No se puede avalar, en ninguna circunstancia, a una dictadura que ha matado, silenciado y empobrecido a su propio pueblo; o acaso el mensaje es que el extremo control de la libertad ciudadana que ejerce el gobierno militarizado cubano ¿debe ser un ejemplo para nosotros los mexicanos?

Mtro. Jesús de los Ríos Granja, académico de la Universidad Pabamericana y CEO de Saxum Media.


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