Después de meses de navegar con aguas agitadas, el barco de las finanzas públicas mexicanas parece comenzar a enderezarse. No significa que el mar esté en calma, pero al menos los indicadores empiezan a dar señales que permiten mirar el cierre de 2026 con mayor margen.

La comparecencia en la Cámara de Diputados del secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, puso sobre la mesa un dato relevante: la recaudación tributaria podría aumentar 0.7 puntos del PIB este año sin una reforma fiscal, mientras que la deuda pública cerraría alrededor de 54 por ciento del PIB. Hacienda sostiene que la trayectoria de deuda y déficit es sostenible y que los superávits primarios ayudarán a estabilizar la dinámica de endeudamiento, tema en el que inversionistas y calificadoras están muy atentos.
Para 2027, además, se contemplan 140 mil millones de pesos adicionales de ingresos mediante cambios al Régimen Simplificado de Confianza y al límite de deducciones para empresas de mayor facturación. El reto será que el esquema de Resico, funcione realmente para incluir a más personas a esta figura, y no que sirva como se ha ido registrando, en una vía para evadir en ciertos segmentos económicos.
Ahí está precisamente la otra cara de la moneda. BBVA México mejoró su expectativa de crecimiento para 2026, de 1.2 a 1.4 por ciento, y proyecta 1.8 por ciento para 2027, apoyado en consumo, inversión y exportaciones. Banamex, en cambio, mantiene una lectura más cautelosa: estima 1.4 por ciento este año y 1.7 por ciento el próximo, con cuatro años de crecimiento por debajo del promedio histórico. Son dos de las instituciones con el pulso fino de cómo van las empresas y las personas en la solicitud de créditos, deudas, y sobre todo pagos a tiempo, por lo que los datos se ven en general positivos.
Es decir, las finanzas públicas pueden mostrar una trayectoria más ordenada mientras la economía todavía avanza a una velocidad moderada, desde luego esto significa que aunque se cumpla con más recaudación y más controles, el trabajo pendiente es que se pueda traducir en mayor crecimiento.
Y es que eso es importante, pero para los economistas de los principales bancos, la inversión pública puede jugar un papel importante, pero para que ese gasto tenga un efecto duradero deberá acompañarse de inversión privada, infraestructura, productividad y certidumbre, elementos clave que deben reflejarse en acción, y no sólo en planes que no se ponen en marcha a la velocidad que requiere el país, porque los datos de INEGI también recuerdan que el crecimiento no llega igual a todos.
El barco, entonces, parece enderezarse. Ahora falta que tome velocidad y que esa mejora en las cuentas públicas termine reflejándose en una economía con mayor crecimiento y menos brechas; por lo pronto, los datos de Hacienda muestran un mejor panorama.
Mifel mejora su calificación
En banca, mejorar una calificación en un entorno económico complejo tiene un valor especial y más, cuando hay que recordar que si la economía no crece, la banca no avanza como esperaba, por lo que, bajo este entorno complicado, mejorar una calificación en estos momentos puede ser todo un reto.

Banca Mifel que lleva Daniel Becker recibió de S&P National Ratings un incremento en sus notas de largo y corto plazo, a ‘mxAA-’ y ‘mxA-1+’, desde ‘mxA+’ y ‘mxA-1’, respectivamente, además de una mejora en la calificación de su emisión BMIFEL 26DV.
Un apetito al riesgo moderado, una mayor diversificación de la cartera y una calidad de activos estable, incluso frente a condiciones macroeconómicas adversas, son parte de los puntos positivos que la calificadora encontró para mejorar al banco, que hay que decirlo ha venido trabajando arduamente desde hace unos años, cuando alzó la mano por adquirir a Banamex.
Los números respaldan esa lectura, pues a junio de 2026, los ingresos operativos crecieron 18 por ciento anual y la cartera de crédito alrededor de 17 por ciento, mientras el margen de interés neto alcanzó 4.9 por ciento, desde luego una mejora en una dinámica económica moderada y sin una calificación soberana particularmente holgada.
Becker tiene claro el reto, no sólo seguir mejorando en la calificación y sus números, sino en crecer y competir con bancos tradicionales y los digitales. A seguir su desempeño.
Alianza a seguir
A donde hay que poner atención, es la alianza recién firmada entre asesores mexicanos y estadounidenses, en donde trabaja el mismo Mike Pompeo, ya que se dieron cuenta que las empresas que operan en ambos países deben tener consultores aliados y no de forma separada.
Ante este panorana, Torridon Group y Grupo Strategic Affairs firmaron una alianza para integrar bajo una misma plataforma capacidades en asuntos gubernamentales, regulación, comunicación estratégica, inteligencia política, acceso a mercados y desarrollo de proyectos, con operación desde Washington y Ciudad de México.
El modelo apunta principalmente a corporaciones, fondos de inversión, family offices, desarrolladores de infraestructura y empresas de energía, tecnología y manufactura que buscan invertir o ampliar operaciones.

De lado de Strategic Affairs esta Carlos Camacho Dávalos, fundador de la firma y quien tiene una larga trayectoria en política pública, regulación, comunicación, legal, energía, infraestructura e inversiones. Del lado de Torridon están figuras como Mike Pompeo, exsecretario de Estado y ex director de la CIA, así como Kimberly Breier, exsubsecretaria de Estado, y Gerónimo Gutiérrez Fernández, exembajador de México en Estados Unidos, quienes encabezarán el equipo especializado en México y América Latina. Las firmas buscan convertir conocimiento político y capacidad de ejecución en una herramienta para tomar mejores decisiones de inversión.
Pemex y sus reservas
Aunque en materia financiera parece que el rumbo se ha ido mejorando, sigue habiendo datos que preocupan a los inversionistas y especialistas en el tema petrolero, y es que las reservas probadas de Pemex se desplomaron 40 por ciento en una década pese a una restitución cercana al 100 por ciento.

Para especialistas en temas energéticos, la petrolera que lleva Juan Carlos Carpio, presenta una tasa de restitución que permite conocer cuánto de lo producido durante un año logró ser reemplazado mediante la incorporación de nuevas reservas. Sin embargo, este indicador no refleja por sí solo, la situación de largo plazo de Pemex y es que la empresa del estado llegó a reportar tasas de restitución de alrededor de 110 por ciento, mientras que en 2024 se ubicó en 96.6 por ciento, pero las reservas probadas se ubican en alrededor de 7 mil 472 millones de barriles de petróleo crudo equivalente y, al ampliar el periodo de comparación, muestran un deterioro considerable.
Esto porque de acuerdo con los cálculos hechos por especialistas una restitución cercana al 100 por ciento significa que Pemex está reemplazando aproximadamente lo que extrae, pero no necesariamente que esté recuperando el volumen de reservas perdido durante años anteriores, un dato a seguir sin duda.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.